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Producción (56)

La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (Quinta parte)

Producción:

III. COMPOSICIÓN BROMATOLÓGICA Y RENDIMIENTO ESPERADO DEL PASTO MARALFALFA.

La composición bromatológica es un indicador de la capacidad de extracción que tiene el forraje de obtener los minerales y fertilizantes del suelo. No se pretende que esta tabla sea considerada como una guía de varios análisis bromatológicos como componentes validados de los nutrientes del forraje. www.maralfalfa.com reporta los siguientes porcentajes: Cenizas 13.5, nitrógeno 2.60, calcio 0.80, magnesio 0.29, fósforo 0.33 y potasio 3.38 %.

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Un estudio de laboratorio por González, Betancurt y equipo; analizó las siguientes pruebas para pasto elefante.

La proteína bruta (PB- %P.C.) inicial a los 14 días es superior y decae linealmente con la edad del cultivo. Algo similar sucede con el extracto etéreo y carbohidratos no estructurales. En esta edad la lignina ácido detergente (LAD) es baja, lo mismo que el rendimiento de materia seca (RMS), pero al madurar fisiológicamente el pasto se incrementa la materia verde, al igual que los componentes de la pared celular como la fibra neutro detergente (FND) y la fibra ácido detergente (FAD), así como la lignina. Hay poco cambio fisiológico en la concentración de cenizas. La edad reportada en la figura puede variar con la latitud, estación del año, régimen de riego, dosis de fertilizantes, temperatura nocturna, pero su tendencia es similar.

La tesis de Berman; reporta una maralfalfa cortada a los 100 días de rebrote la cual fue expuesta al sol para secarse, henificarse y proceder al análisis de laboratorio. Su contenido para proteína cruda 2.36% P.C., % de humedad 14.02, materia seca 85.98%. Es evidente que el pasto no se henifica por no mantener sus valores nutritivos. Hay reportes de maralfalfa con 21.8% de P.C. En una maralfalfa verde cortada a las 3, 6 y 9 semanas de crecimiento se obtuvieron valores de 14.88, 10.81 y 7.88 % de P.C. respectivamente. El contenido de proteína decae linealmente mientras el cultivo va madurando fisiológicamente.

Otra prueba en Venezuela con 1100 mm de precipitación y riegos de auxilio realizada por Cerdas y Razz; obtuvieron los siguientes resultados.

Los contenidos de nitrógeno total (NT) y digestibilidad in vitro de la materia seca (IVDMD) disminuyeron con más días al corte. El contenido de pared celular (CPC) y lignina (L) se incrementan con un mayor intervalo entre cortes. Con menos de 21 días la digestibilidad es elevada y en corto tiempo. El nitrógeno soluble (NS) disminuye con la edad de la planta adhiriéndose a la estructura de las paredes celulares y el 50% del N queda disponible. Los carbohidratos no estructurales (CNE) se incrementan rápidamente con la madurez fisiológica y quedan como reserva para el rebrote, necesitándose más de 42 días. Defoliaciones frecuentes cada 3 semanas pueden agotar la planta reduciendo los rizomas, formando tallos basales delgados, raíces superficiales con menos peso y desarrollo e incremento en la senescencia del material radicular al acumularse menos carbohidratos necesarios para la actividad fotosintética.

El forraje King grass obtiene su mejor calidad con cortes a los 60 días fertilizando a 115.5 kg N/ha. Chacón y Vargas; presentando los siguientes resultados.

La calidad del forraje disminuye conforme aumenta la edad, favoreciendo a los 60 días. La calidad disminuye al alcanzar la madurez fisiológica reproductiva influenciada por la duración de la luz solar. La cosecha no debe pasar de los 75 días y considerar el tiempo de corte al final de la parcela.

Álvarez, et. al; reportó que el pasto Taiwán a los 60 días al corte tiene un rendimiento de 25.3 Ton de forraje verde (FV) equivalente a 6.3 Ton de materia seca y el óptimo de nitrógeno es de 72 kg de N/ha/corte, para obtener una calidad de forraje con 9.15% de proteína cruda, 64.4% de fibra detergente neutro con una digestibilidad de 66.3%. A los 70 días el rendimiento es de 30.1 Ton de FV por corte pero con una calidad más adecuada para mantenimiento de adultos y no para engorda o producción de leche.

 

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Importancia de la bioseguridad en explotaciones bovinas en el trópico (Segunda parte)

Producción:

El uso de instalaciones inadecuadas, implican pérdidas económicas por varios factores, entre ellos el estrés de los animales, causante del aumento en la incidencia de enfermedades, perdida de condición corporal y por lo tanto aumento en los problemas reproductivos. Las malas prácticas de manejo del ganado, tales como arreo inadecuado mediante el uso de shock eléctrico, gritos, golpes, entre otros (Fig. 9) se ve reflejado en la producción de leche y en la calidad de la carne; así mismo el hacinamiento dentro del corral, dificulta el manejo del ganado, poniendo en riesgo la integridad de los animales y trabajadores, lo que tiene como consecuencia la pérdida de animales (Fig.10).

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Existen enfermedades como la Brucelosis, Tuberculosis y Rabia que no sólo tienen un impacto productivo a nivel nacional sino que son patologías que repercuten en la salud pública. Existen otras enfermedades que son transmitidas en muchos de los casos de forma iatrogénica como son: Anaplasmósis, Babesiosis, Leucosis Enzoótica Bovina, Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR), Diarrea Viral Bovina (DVB), Paratuberculosis, Nocardiosis, y Estomatitis Vesicular que generalmente se presentan por el hecho de usar las mismas jeringas y agujas desechables en un sinnúmero de animales para realizar algunas de las actividades consideradas en un Programa de Medicina Preventiva (vacunación, desparasitación y otras).

En todos los programas de manejo como son vacunación, desparasitación, pruebas de muestreo y tratamiento en grupo de animales, deben ser realizados forzosamente con una jeringa y aguja desechables por animal y por cada aplicación de los productos, para evitar con ello la diseminación de agentes infecciosos bacterianos, parasitarios y virales.

El material quirúrgico e instrumental veterinario debe exclusivamente ser manejado por personal capacitado ya que éste reconoce las condiciones de limpieza y desinfección para la aplicación de los productos veterinarios, como pueden ser las vacunas. Se debe evitar el uso de material dañado o contaminado debido a la transmisión de bacterias al animal y que impacta la calidad de la carne y leche. (Fig. 11
En la mayoría de las unidades de producción bovina del trópico, sólo encontramos bramaderos, en los cuales para contener a los bovinos, que en su mayoría son de temperamento agresivo, se requiere de más de una persona para su sujeción. (Fig. 12)

Situación actual en la práctica de medidas de bioseguridad en el trópico

Se observa que en las unidades de ganadería bovina tropical, falta atención por parte de los productores en las medidas básicas de bioseguridad, que a continuación se enlistan.

• Aislamiento del ganado de recepción y control de movilización de los animales.

Pocos son los productores que aplican cuarentenas antes de incorporar nuevos animales a sus unidades de producción. Los requisitos que piden al comprar ganado está el certificado zoosanitario de Brucelosis, Tuberculosis y movilización, que es indispensable para transportar ganado dentro del territorio nacional (Fig. 13), dependiendo del estatus zoosanitario de la zona; sin embargo es nula la información que tienen sobre en qué enfermedades están vacunados.

La desinfección de corrales y mangas de manejo es nula, así como el control de fauna nociva (Fig. 14 y 15).

No se tiene control sobre el almacenamiento y distribución de agua, ya que la mayoría de las producciones cuentan con afluentes de agua, o en su defecto crean pozas para contener el agua de lluvia. (Fig. 16)

No existe control sobre la entrada de personas y vehículos a

El manejo de eliminación de cadáveres es inadecuado, ya que se dejan al aire libre para que los animales carroñeros, principalmente zopilotes y perros, se los coman. (Fig. 18)

Recomendaciones

La nula o baja aplicación de medidas de bioseguridad en una unidad de producción, permite el incremento en la incidencia de enfermedades infecciosas, repercutiendo de manera directa sobre la producción láctea y cárnica.

A continuación se enlistan algunas medidas de bioseguridad, así como su importancia en la producción bovina.

• Aislamiento y control de movilización de los animales:

La mayoría de los agentes patógenos que se transmiten al hato, provienen de animales de nuevo ingreso. A este respecto se debe exigir requisitos tales como: certificado de compra, el historial sanitario que incluya inmunizaciones (vacunas, bacterinas y desparasitantes aplicados), así como las enfermedades previas. Se debe realizar una cuarentena con la finalidad de inspeccionar a los bovinos y realizar las pruebas diagnósticas necesarias, para detectar animales portadores o reservorios de enfermedades y de esta forma tomar las decisiones para la aplicación de tratamientos preventivos.

Se recomienda que al introducir animales a un hato, se deben llevar a cabo pruebas serológicas para el diagnóstico de algunas enfermedades obligatorias como es el caso de la Brucelosis y Tuberculosis; sin embargo, en forma preventiva se deberán de correr otras pruebas para el caso de Paratuberculosis, IBR, DVB, entre otras.

• Control del almacenamiento y distribución de agua:

Los abrevaderos son un factor importante para la diseminación de enfermedades, como la Leptospirosis y el desarrollo de vectores como el caracol del género Limnea, transmisor de Fasciola hepática, las cuales son enfermedades de gran impacto económico en la producción bovina. Se recomienda cercar las pozas o afluentes de agua, así como crear abrevaderos donde sólo puedan introducir la cabeza.

• Control de vectores y fauna nociva:

En el caso de enfermedades como Babesiosis, Anaplasmosis, Tripanosomiasis, Rabia (Derriengue), Leptospirosis, se requiere de un vector que infecte al ganado, es por eso se deben implementar medidas de control sobre las poblaciones de artrópodos, insectos, cánidos, murciélagos y otras especies que representen un reservorio y por lo tanto, un riesgo de enfermedades infecciosas para el bovino. Realizar capturas periódicas de murciélago en los corrales, prohibir y controlar el acceso de perros (ya que son transmisores de enfermedades como la Leptospirosis y Neosporosis), son algunas medidas que deben ser implementadas.

• Limpieza y desinfección, control de entrada de personas y vehículos:

Diversos agentes patógenos son capaces de permanecer largos periodos de tiempo en la ropa, calzado, llantas de vehículos, materiales y equipo que este en contacto directo con los animales. Se debe cuidar que los vehículos se desinfecten al entrar a la explotación o en su caso, que no accedan a las zonas donde los animales se concentran, como lo son los potreros y el área de manejo. Se recomienda el uso de arcos sanitarios y/o vados a la entrada de la explotación.

Se debe exigir que los trabajadores porten ropa y equipo limpio, de ser posible que sea exclusiva para la explotación. Si los trabajadores están en contacto directo con los animales, se debe pedir un certificado de salud, con el fin de evitar antropozoonosis.

En los sistemas de producción extensivos, la mayor inversión se realiza en las instalaciones del área de manejo, por lo cual se deben diseñar de acuerdo al: ganado que se empleara, su comportamiento y zoometría; a las condiciones climáticas para el cálculo de sombra, ventilación; y el tiempo destinado de permanencia de los bovinos las mismas.

Se recomienda que los corrales de manejo sean curvos, con el fin de evitar rincones donde puedan aglomerarse los animales, con una altura mayor a 1.80 metros para ganado Bos indicus, con piso de cemento o tierra, y que tengan un buen drenaje para evitar encharcamientos.

En un extremo del corral debe estar la entrada al embudo, la capacidad del embudo debe ser el doble de la capacidad de la manga de manejo, las paredes deben ser totalmente tapadas, de manera que la única luz visible sea la que corresponde al pasadizo de la manga, evitando distraer a los animales con el flujo del personal.

La manga es un pasadizo en el cual los bovinos entran uno tras de otro, se recomienda que sea curva de 180° con paredes tapadas sí se cuenta con un chute de contención, de no ser así, las paredes de la manga debe tener dispositivos para la contención individual y contar con abertura en las paredes para facilitar el trabajo del animal.

Las razas cebuinas tienden a ser dóciles, cuando no se les maneja con agresividad, pero cuando se atemorizan y se sienten en peligro son muy agresivos; por lo tanto, una vez en el corral el manejo debe ser tranquilo, sin gritar ni golpear, de tal forma que para el ganado no represente una experiencia negativa la interacción con el humano y nos permita realizar las actividades planeadas.

La efectividad de las instalaciones depende en gran medida del manejo del ganado de acuerdo a su comportamiento y las experiencias positivas que tenga cada vez que sea introducido al área de manejo.

Las enfermedades que generalmente se diagnostican a través de serología, en algunos lugares se dificulta ya que los laboratorios de diagnóstico no cuentan con los antígenos específicos, por lo que los Médicos Veterinarios Especialistas en Bovinos deben considerar la historia clínica, calendario de vacunación y hacer uso de las buenas prácticas pecuarias así como los programas de bioseguridad que le permitan determinar la enfermedad. 

Finalmente, los ingresos económicos de los productores se han reducido en parte porque en la actualidad la sociedad demanda productos de origen animal de calidad e inocuos por lo que para obtenerlos se requiere implementar buenas prácticas pecuarias así como de incrementar las medidas de bioseguridad.

Eduardo Posadas Manzano ,  María Angélica Ramírez Soria,  Silvia Denise Peña Betancourt,  Susana Juárez Reyes.

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La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (Cuarta parte)

Producción:

Hernández y colaboradores en San Luis Potosí 2011; introdujeron variedades de Mijo Perla Pennisetum americanum por su eficiencia al uso de agua para compararlas contra sorgo silo miel en riego (NPK 120-60-00) a densidades de 700,000 plantas por hectárea y en temporal (60-40-00) con la mitad de plantas. En riego el rendimiento en materia seca fue de 20 Ton/ha y en temporal de 10 Ton/ha. A menor altura sobre el nivel del mar se obtuvieron menores rendimientos forrajeros.

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Durante la preparación del terreno se aplica la Urea o una fuente de fosfato (10-52-00) para que el nitrógeno sea aprovechado por los microbios del suelo hidrolizándose con la enzima ureasa que da a la formación de amoniaco o abono amoniacal. La presencia de humus favorece la hidrólisis. Un exceso de nitrógeno es tóxico en contacto con la germinación de la semilla. Se recomienda no aplicar más de 30 unidades de N/ha en la siembra. El nitrógeno excretado por las heces y orina del ganado producen incrementos de N mineral del suelo. Este aumento de N en la solución del suelo se puede perder a través de la lixiviación de nitritos, desnitrificación N2, volatilización del amoniaco (NH3).

Para la siembra se recomienda superfosfato triple de liberación más lenta. El ácido fosfórico (P2O5) 44% es aprovechado por las plantas en su forma PO4H2- monovalente del suelo y bivalente PO4H=. En cultivos perenes aplicar anualmente superfosfato soluble, aunque exista una casi nula movilidad del P en el suelo. Un mínimo de fertilizantes sería N 140, P2O5 60, K2O 24, MgO 32, SO4 60, pero primero consulte a su laboratorio de suelos.

Los cultivos deficientes en fósforo presentan una coloración verde azulosa oscura con tintes púrpuras, es común verlas en maíz, las hojas se ondulan con amarillamiento y secado en las puntas. Otras gramíneas pueden presentar los mismos síntomas. En Pennisetum se dificulta por tener la característica natural de coloración morada en ciertos momentos del desarrollo. Como experiencia personal, sembrar entre surcos semillas de maíz regional para utilizarlos como indicadores y reveladores de deficiencias nutricionales e hídricas para definir el riego.

El promedio de producción de forraje verde a los 75 días al corte es de 34.52 toneladas por hectárea con 5.77 Ton de materia seca/ha, sin mostrar diferencias significativas entre los tratamientos de nitrógeno. Cierto que hay investigaciones que reportan este rendimiento tan solo a los 45 días al corte. Resalta que la aplicación de 90 kg de N/ha supera los rendimientos a las fertilizaciones de 120 kg de nitrógeno. A los 105 al corte, el promedio de forraje verde por hectárea alcanza 51.30 con 8.93 de materia seca y a los 135 días al corte, 100.68 Ton de FV con 18.31 de materia seca en toneladas por hectárea en forma correspondiente.

Se observa que la proteína no decae drásticamente después de los 90 días de edad, como sucede en otras investigaciones, especulándose sea un efecto de la fertilización con potasio.

Un ensayo experimental realizado en Chetumal, el grupo de Zavaleta et. al; de acuerdo a los resultados del laboratorio de suelos aplicaron 5 niveles de nitrógeno (70, 100, 120, 150 y 165 unidades de N), 3 de fósforo (180, 300 y 420 de P2O5) con 4 frecuencias de corte (45, 60, 75 y 90 días). La proteína 5.46% P.C. más baja se obtuvo a los 75 días con dosis de 100N-180P. La proteína más alta 9.87% P.C. se logró al cortar a los 45 días con fertilizantes NP de 119-305. El rendimiento más lato se obtuvo a los 75 días con 36.5 Ton materia verde/ha y la cosecha menor fue sin fertilizantes cortada a los 45 días.

El Dr. Benjamín Ortíz de la Rosa comenta que en forma comercial no se debe esperar más de 8% de P.C. y rendimientos menores a las 70 Ton/ha. Hay que tener cuidado con las publicaciones y reportes de laboratorio bromatológico.

l) FERTILIZACIÓN ORGÁNICA.

La tesis de Abarca; utilizando 6, 7 y 8 toneladas de lombricomposta aplicados al suelo resultaron parámetros superiores utilizando 7 Ton/ha de fertilizante orgánico. El cultivo de maralfalfa alcanzó a los 56 días una madurez fisiológica de prefloración, una altura de 105 cm, 64% de cobertura basal, 100% de cobertura aérea, 140 tallos por planta, 14 hojas por tallo y un rendimiento de 20.60 Ton/ha de materia seca en el primer corte y rendimientos parecidos en el segundo corte.

Una prueba similar realizada por Beltrán; en un clima muy favorable para el forraje con 2500 mm de precipitación, temperatura de 22°C a los 1200 msnm, los resultados de su tesis favorecen a la aplicación de 6 Ton/ha de humus de lombriz después del corte o a los 7 días después del corte; sobre bocashi (materia orgánica aeróbica) y vermicomposta (humus+materia orgánica). La maralfafa cortada a los 60 días tuvo un rendimiento de 123 Ton por corte dando por resultado de 814 Ton/ha/año equivalentes a 118 Ton de materia seca por año. La cobertura basal de 64%, cobertura aérea de 100%, altura de la planta de 3.10 metros, número de tallos por planta 121 y una proteína cruda de 10.5%. Los demás fertilizantes orgánicos también dieron muy buena respuesta.

Vásquez; en su tesis de titulación favorece el uso de bocashi y compost sobre biol y té de estiércol. Del INTA señalan Espíndola y Franco; que los copros de cabra como abono deben aplicarse como fertilizante con 5 meses de anticipación a la siembra del forraje. Su concentración es de 10 Ton de estiércol para abonar 30 unidades de nitrógeno por hectárea. La gallinaza con 3% de nitrógeno sirve como arrancador del cultivo ya que 4 Ton aportan 120 U de N/ha. La urea es soluble en agua al 52% gr/gr. Si se requiere fertilizar una dosis de 84 U de N X 2.17 = se aplican 182.6 kg de urea/ha. Si los surcos están diseñados a 0.80 metros X 1.25 metros lineales = 1 m2.

Alzamora; en su prueba experimental de tesis aplicó 4, 6 y 8 toneladas de humus por hectárea, debido a que favorece el enraizamiento, sostiene un sistema radicular joven y vigoroso durante todo el ciclo anual del cultivo. El humus mejora el comportamiento radicular frente a las condiciones salinas y ayuda a la eliminación de toxinas, reportando los siguientes resultados:

Reportan autores de pruebas experimentales mayores o menores alturas a los 45 y 75 días al corte entre 80 a 200 cm. A los 90 días al corte 145 centímetros de altura. La materia seca MS con aplicación de micorrizas alcanza 55 a 66 Ton/ha.

Otros trabajos de Correa H.J., al tercer corte con suelos ácidos alcanzan alturas de 250 cm y rendimientos de 285 toneladas de forraje verde por hectárea y potenciales que pueden alcanzar 400 toneladas por hectárea.

El coeficiente de digestibilidad de la proteína cruda para la maralfafa es de 73.18% a los 70 días al corte. Hay reportes de investigación con 17.20 % de proteína cruda a los 45 días al corte utilizando potasio como fertilizante. Si se aplica fósforo baja la proteína. La humedad de la planta oscila entre 60 a 90%.

Sosa, Zavaleta, Torres y Pérez; en Chetumal Quintana Roo establecieron el clon OM-22 a 10 msnm, la parcela experimental cuenta con un suelo luvisol crómico con alto contenido de materia orgánica y precipitación de 1300 mm anuales, con temperaturas de 27.6°C. Utilizaron un biofertilizante (Azospirillum + Micorriza), cero fertilizante y aplicaron al tercer grupo 150 Kg de N/ha, con frecuencia de cortes a los 60, 90 y 120 días. Con bajas altitudes sobre el nivel del mar las plantas alcanzaron solamente 116 centímetros, 132 cm y 148 cm conforme avanzaban los días al corte. Las hojas quedaron muy cortas 59, 62 y 67 centímetros. Los macollos formaron tan solo 7 hijuelos. El uso de biofertilizante con corte a los 120 días el rendimiento fue de 55 Ton de MS/ha y la parcela sin fertilizantes logró 40 Ton de MS/ha.

Correa; en su primera parte reporta los siguientes rendimientos.

La tesis de Brenes; indica que 433 kilos de urea por hectárea aplicados al suelo permitieron un rendimiento de 85.6 Ton/ha de los cuales 30 toneladas eran de hojas y 56 Ton de tallos para una relación H:T de 0.53. Otros fertilizantes (10-30-10) químicos, u orgánicos lombricomposta, cochinaza no lograron acercarse a estos rendimientos.

El trabajo de investigación de Correa; fertilizó la parcela experimental con 250 kg/ha de excremento de bovino al 70% de humedad, 100 kg/ha de fertilizante químico 15-15-15 de NPK, 50 kg/ha de urea granulada y continuó después de cada dos cortes fertilizando con 100 kg/ha de gallinaza.

En la tesis de Guamanquispe; encontró mejores resultados utilizando 10 Ton/ha de estiércol de bovino, no así que utilizando 20 Ton/ha de una fuente de ovinos. Incluso el estiércol de ovinos redujo la germinación de los tallos y cepas sembrados, tal vez tenga una propiedad higroscópica y se requiera más agua para la germinación de las plantas.

Las pruebas experimentales con fertilizantes orgánicos confirman que estos aportan bajas concentraciones de nutrientes, sin embargo la microbiota presente en su descomposición ayuda a la inoculación de gramíneas con bacterias benéficas como Azosporillum. La Stenotrophomona y Pseudomona son bacterias promotoras del crecimiento vegetal asociadas a la fijación biológica de nitrógeno.

Otros experimentos han demostrado la simbiosis de Rhodococcus con gramíneas como Bouteloua gracilis, Chloris gayana y Panicum máximum. Es posible que se pueda aplicar a Pennisetum purpureum, faltan las pruebas. Carrillo, Esqueda, Báez et. al; utilizaron la bacteria Rhodococcus fascians nativa de un suelo del estado de Chihuahua asperjado a la semilla o grano de avena, ballico y trigo en concentración líquida de 1 X 104 UFC/ml y posteriormente después del corte cosechado sobre la corona de las plantas. El uso combinado de inoculante junto con fertilizantes químicos 30 kg de N/ha incrementó la pastura. Los microorganismos causan un efecto fitoregulador del crecimiento (auxinas, giberelinas, citosinas) para hacer más eficiente la absorción de nutrientes por las raíces, aumentando la producción de forraje, proteína cruda, e incrementando el número de rebrotes y raíces después del corte.

Para poder certificarse como productor de forraje orgánico se deben cumplir con los estándares dentro de la norma publicadas en el Diario Oficial de la Federación. Long, Orloff y colaboradores; señalan que en California EUA para producir pacas de alfalfa orgánica se deben utilizar solamente los productos enlistados y aprobados por la certificadora, tener cuidado de contaminantes ambientales externos (aire, subsuelo) a la unidad de producción, guardar y usar la maquinaria limpia, los campos deben ser manejados con estándares orgánicos durante tres años anteriores a la certificación orgánica, cumplir con las actualizaciones, muestreos y auditorias anuales para garantizar el manejo del cultivo y postcosecha.

m) PAQUETE TECNOLÓGICO PARA ELECO TIPO MARALFALFA. CENEB-CIRNO-INIFAP. Morales Arturo.

Sugerencia para la reparación del suelo.- Realizar un barbecho profundo o un cinceleo o ruteo, ya que es un cultivo perenne, además 1 o 2 rastreos para dejar una buena cama de siembra, sin terrones grandes.

n) Representación esquemática del seguimiento fenológico del cultivo para obtener semilla, siembra, desarrollo, corte y rebrote.

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La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (Tercera parte)

Producción:

 

En Quintana Roo, Zavaleta y compañeros (70) utilizaron semilla del clon OM-22 con 6 meses de edad para siembra en surcos de 80 cm, regando cada 3er día por un período de 11 semanas con una lámina de 8 centímetros sin fertilizantes. El rendimiento más rentable de 62.4 toneladas de materia seca por hectárea por año en 4 cortes favoreció a la siembra de doble caña, superando a una caña 48 y caña cortada en secciones 41 Ton de MS/ha/año. Hay discrepancias internacionales en las recomendaciones de riego porque las experiencias de investigación se localizan en zonas de más de 1000 milímetros de precipitación. Tomar en cuenta el objetivo o propósito para utilizar el forraje.

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Para la producción de semilla viable la demanda de agua es menor que para una rotación intensiva en pastoreo cada 45 días.

Por ser un forraje tropical se adapta a climas cálidos, pero la mayor disponibilidad del agua de riego por gravedad en los módulos de riego se logra durante el ciclo otoño – invierno, en desventaja climática para su establecimiento. Por ello se registran siembras en diciembre sin ser las más adecuadas.

g)
CONTROL
DE
MALEZAS.

Consultar con su centro de investigaciones para aplicaciones pre emergente y control de hoja ancha con aplicaciones de 2,4D Amina a 2 Lts/200 litros de agua por hectárea en forma localizada. Dependiendo de la estación del año para la siembra (Primavera-Verano u Otoño-Invierno) acorde a la disponibilidad y permisos de siembra para el riego. Considerar que es un cultivo perenne y se puede regir bajo las mismas consideraciones hídricas que un cultivo de alfalfa.

En Pueblo Yaqui, municipio de Cajeme, Sonora se utilizó Situi XP como herbicida para controlar maleza de hoja ancha invernal como lengua de vaca, chual, correhuela, girasol y otros, sin dañar a la maralfalfa, pero tampoco controló al zacate salado ni al johnson.

No se descarta el uso de otros herbicidas para hoja ancha como Starne (Fluroxipir meptil), Traxos CE con Adigor y otros con función de preemergentes.

h)
PLAGAS
Y
ENFERMEDADES.

Considerar previamente un Manejo Integral de Plagas (MIP) para no dañar la fauna de insectos benéficos. En el Valle del Yaqui, Sonora desde el Centro Reproductor de Organismos Benéficos (CREOB) se dispersan insectos en bolsas con planeadores y avionetas.

Se pueden esperar ataques de gusano cogollero (Spodoptera frugiperda Smith), gallinita ciega, gusano peludo, gusano falso medidor, salivazo o mosca pinta; que pueden ser controlados con bacillus, malatión, lorsban, lannate y otros. Puede haber presencia de tizón, hongos y enfermedades. Consulte a su entomólogo o Ingeniero Agrónomo para mejor certeza en las aplicaciones.

i)
DESARROLLO
DEL
CULTIVO.

En todos los casos el cultivo se considera establecido hasta que hayan pasado más de 120 días después de la siembra. Las raíces profundas y macollos fortalecen el cultivo. Este sería el primer corte maduro si no se chapoleó a temprana edad. Pasados los 120 días se establece una rotación intensiva de corte tierno o pastoreo. El manejo posterior dependerá de la intensidad de los objetivos en su utilización; si es para semilla, pastoreo, verde picado, ensilado, abono, etc. Se recomienda el descanso durante el invierno para proteger la raíz de las heladas severas.

Cortar o capar la inflorescencia antes del 10% de espigamiento para evitar la maduración y dispersión de granos o semilla pura viable en cultivares no híbridos así como para reducir la translocación de energía del tallo a la espiga, debilitándose la planta. De una estaca sembrada salen 30 macollos y de cada tallo salen 4 o más espigas o inflorescencias.

En cultivos de primer año con edad de nacencia menor a los 90 días se ha observado que la cortadora forrajera mecánica con toma de fuerza de tractor (choper), arranca de raíz varias plantas cuando se realiza el verde picado.

Es posible que exista la necesidad de realizar una resiembra en la pradera. Otra alternativa es esperar al primer corte cuando el cultivo ha madurado más de 120 días o hasta observar fisiológicamente que inicia la nacencia de nuevas semillas apicales y los primeros macollos ya han quedado bien enraizados.

La tesis de Erazo; reporta que realizando silos de maralfalfa con alfalfa achicalada se logran los mejores aumentos de peso en cuyes de engorda cuando la maralfalfa es cortada a los 60 días y no más temprano porque a mayor edad el forraje es menos húmedo y se ensila mejor para su proceso o fermentación. La maralfalfa a los 75 días puede alcanzar una altura de 2.5 metros y potencialmente un rendimiento de 285 toneladas en forraje verde al año. Si se fertiliza adecuadamente, a los 90 días tendrá más de 3 metros y pueden proseguir cortes subsiguientes cada 80 a 100 días en forraje verde para alcanzar una producción cercana a las 400 toneladas por hectárea al año. Sugiere que la parcela reproductiva exclusivamente para material vegetativo se deje madurar fisiológicamente en la estación fría hasta obtener el 100% de espigamiento para sacar las cañas de semilla en los meses anteriores al calor. Esto se logra en un año vegetativo y capando progresivamente las espigas. Cortes posteriores para forraje en verde se pueden realizar a los 40 días o antes del 10% de floración, sucesivamente por corte. Las vacas lecheras producen 15 litros con silo de maralfalfa y 3 kilos de concentrado. Los novillos en engorda aumentan 1.4 kg diarios con silo de maralfalfa. Estos rendimientos van cobrando sentido y razonamiento conforme se avanza en la lectura del artículo.

Enríquez et. al; en el campo experimental de Papaloapan, Veracruz del INIFAP con precipitación de 1000 mm anuales, clima Aw0, en suelo acrisol ácido de textura migajón arenosos con poca materia orgánica, con temperatura de 25.7°C promedio anual, evaluaron varias gramíneas de corte Pennisetum y Panicum y de porte rastrero Brachiarias. Sembraron el 22 de julio del 2011 en surcos de 50 cm entre hileras. Se fertilizó 120-80-00 con el 50% del N un mes después de sembrado y al mes de octubre se aplicó el 50% del nitrógeno faltante después del corte de uniformización. Se realizaron cortes posteriores a los 30, 60, 90, 120, 150 y 180 días después del rebrote. A mayor edad más producción 26 Ton MS/ha/año y a los 30 días el rendimiento fue de 10 Ton MS/ha. Taiwán y Maralfalfa superaron en rendimiento a los Brachiaria y Panicum.

j)
SEGUNDO
CORTE
o
primer
corte
de
rebrote.

Se señala de nuevo, después de 120 días de sembrado se corta el forraje para dar inicio al programa de manejo que se pretende establecer. Esto forma parte de la preparación inicial del diseño agronómico que tendrá el terreno. Distancia entre surcos, melgas, curvas a nivel, cercos, etc.

El corte para alimentar animales con verde picado tendría que ser a más temprana edad, como indicador al lograrse el 100% de cobertura del suelo, pero siempre observando el efecto de la maquinaria para que no saque las plantas. Subir las cuchillas a una mayor altura del suelo para que un corte largo a más de 25 cm del suelo permita su pronta recuperación. Al calibrar la cortadora alta se reduce la entrada de tierra a la picadora. El aprovechamiento de la pradera se da con 2-3 cortes diarios, así que al llegar al final de la parcela pudieron pasar 10 a 15 días. Fertilizar y regar en franjas para programar un calendario de cortes en verde picado para cada día.

Para el pastoreo de la pradera en verde, su aprovechamiento se dará con el 100% de cobertura del suelo, aproximadamente plantas de 1.5 metros de altura, cada 45 días entre corte y corte. Se establece una rotación de potreros similar a las praderas de ryegrass y bermuda. Fertilización, clima y riego darán la pauta a seguir durante el año. Para el primer pastoreo después del establecimiento o siembra nueva se recomiendan animales pequeños, no vacas adultas.

La maralfalfa es perenne y por ende se considera un monocultivo que puede degradar el suelo por la extracción de su gran masa de forraje. Requiere riego y fertilizantes después del corte o pastoreo. Al tiempo se pueden esperar la presencia de gallinitas ciegas y gusano barrenador del tallo, falso medidor, cogollero, plagas que vienen del maíz de un lote cercano.

Una prueba realizada en Cotaxtla y La Posta Veracruz por Enríquez; sembraron el 17 de diciembre cultivares de Maralfalfa, CT-115, Roxo, OM-22, Camerún o Taiwán Morado y otros. El 21 de junio se cortó todo el forraje para uniformizar la parcela, procedieron a fertilizar con 75-60-00 usando urea y superfosfato de calcio triple. El cultivar OM-22 alcanzó 4 metros y otros solo llegaron a los 3.2 metros de altura. Maralfalfa promedió 74 Ton de forraje verde seguido del CT-115 con 65 Ton FV/ha. La producción de materia seca fue de 21.2, 20.5, 18.5 y 14.3 Ton MS/ha para Taiwán, Maralfalfa, CT- 115 y OM-22.

El rebrote a los 45 días alcanza 1.80 metros y a los 60 días 2.35 de altura. Las hojas miden más de 1 metro de largo con un ancho a los 45 días de 2.85 cm, a los 60 días alcanza 3.72 cm y a los 90 días puede llegar a 4.0 cm, indicando una etapa de crecimiento favorable a la calidad del forraje. Se estima un rendimiento de forraje de 40 ton en verde, equivalentes a 1.50 ton de materia seca a los 45 días y para los 60 días alcanza las 48 Ton en fresco equivalentes a 3.45 Ton por hectárea de materia seca. En 15 días se duplica la producción. Esto representa más de 7 cortes y en teoría un rendimiento de 300 Ton/ha de forraje verde picado al año por hectárea.

Los rendimientos esperados pueden ser de 30-40 toneladas de forraje verde, con 6 a 8 cortes durante el año y cosechar entre 200-300 toneladas/ha/año de forraje verde. A los 70 días la planta alcanza 324 cm y a los 90 días 351 cm de altura, pero hay reportes de investigación con resultados más pobres alcanzando alturas de 133 y 173 cm en el mismo período. Resultados variables dependiendo de la fertilidad del suelo, precipitación, latitud, altura sobre el nivel del mar y nivel de fertilización.

k)
FERTILIZACIÓN
N-P2O5-K2O

Si es conveniente, de acuerdo a la maquinaria y disponibilidad del tipo de fertilizante, hay que esperar 30 días después de la siembra para fertilizar el suelo con 75 kg de nitrógeno por hectárea, con anticipación cercana a la fecha del primer riego de auxilio. Bajas dosis de nitrógeno inicial durante el establecimiento dan mejores rendimientos posteriores. El maíz no aprovecha el N hasta después de 10 días de nacido, lo mismo sucede con una planta que inicia su enraizamiento. Considerar que durante el año y entre riegos, si se buscan altos rendimientos forrajeros se aplicarán en forma esparcida más de 300 unidades de nitrógeno por hectárea.

El fósforo no se lixivia fácilmente en el suelo durante el riego pesado de siembra y se pueden incorporar más de 120 unidades de P junto con la preparación del terreno. Se aplicará potasio u otro mejorador solo si el análisis de suelo así lo indique, entre 30 a 300 unidades de K, de lo contario no es necesario. Lo mismo sucede para azufre y calcio agrícola. Se especula que el potasio sea la causa favorable de prolongar la estadía de proteína neta y resistencia al acame dando firmeza del tallo. Fertilizar fraccionadamente en los siguientes riegos de auxilio con amoniaco anhidro NH3, o aplicar una fuente de nitrógeno cercana a las raíces, pero alejados de la fecha de corte o pastoreo para que los animales no consuman niveles altos de nitritos. Otras fuentes de nitrógeno sólido y líquido UAN- 32 son viables si hay maquinaria para su aplicación, o si hay necesidad de cultivar, sin dañar las raíces.

Cíclicamente hay que valorar los rendimientos de cosecha y cuantificar la extracción de nutrientes del suelo, comparando análisis de laboratorio de muestras de suelo para corregir deficiencias cada año. Con la experiencia se va cuantificando las cantidades máximas de fertilizante que soporta el terreno y la genética productiva del cultivo para ese predio. Pudiendo bajar las aplicaciones de fertilizante en invierno y subir en verano, observando la respuesta a éstos por cada corte. Estimar contablemente más de 300 unidades de N/ha/año, sin que sea extraño aplicar como 700 kilos de urea/ha/año.

El trabajo de investigación de Osuna, Ávalos, et. al., indican que bajo riego el zacate Taiwán en Baja California produce buenos rendimientos aún sin fertilizantes. Se concluye que la mejor respuesta al rendimiento de materia seca se logra con la aplicación de 78 kg de nitrógeno por hectárea por corte cada 60 días. Si bien unidades de nitrógeno de 50 a 150 favorecen la proteína, digestibilidad de la materia seca y la ganancia diaria de peso de los animales.

Cruz Parra; hace un análisis exhaustivo con fertilizantes NPK utilizando en el cultivo de maralfalfa de 10 meses de edad y aplica el trabajo de prueba experimental en su segundo corte:

La producción más alta se reportó con el tratamiento T6 90N-120P-30K y el mejor retorno de la inversión fue para el T3 con 60N-120P-30K. La relación cantidad y calidad forrajera se obtiene a los 75 días con 184.93 Ton de forraje verde/ha/año, con 16.70% de materia seca y proteína cruda de 15.30%.

El rendimiento más bajo fue para T0 sin aplicación de fertilizantes químicos. Se observa que el Pennisetum posee una capacidad alta de extracción de minerales del suelo, por lo que si no se fertiliza periódicamente, el suelo quedará desprovisto de minerales y la producción y calidad del forraje serán limitados.

Continuará…ΩC

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Importancia de la bioseguridad en explotaciones bovinas en el trópico

Producción:

Los sistemas de producción bovino en México se han adecuado a las diversas condiciones geográficas y climáticas, permitiendo a algunas   regiones tener mayor producción lechera, cárnica o de doble propósito. El grado de tecnificación de las mismas, depende del sistema intensivo o extensivo, así como el fin zootécnico; predominando en las regiones áridas y semiáridas del norte del país producciones intensivas y extensivas, de alto grado de tecnificación (Fig.1), mientras que en las regiones de trópico el modelo de producción es extensivo o semi extensivo, de baja a moderada tecnificación (Fig.2).

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La región de trópico representa el 28.31% del territorio nacional, siendo el 16.12% trópico seca y 12.19% trópico húmedo. Las explotaciones se caracterizan por poseer grandes extensiones de tierra, predominando así el sistema extensivo, donde la base de la alimentación es la producción de forraje en praderas. La principal instalación con que cuentan son los corrales y mangas de manejo, ubicadas en las proximidades de los casco o casa del propietario o cercano al acceso a carretera para su transportación (Fig. 3).

En todas las unidades de producción bovina, la presencia de enfermedades, son la causa de la disminución en la producción de leche y carne, debido a la falta de un diagnóstico clínico oportuno, pero sobre todo a la inexistencia de un Programa de Bioseguridad y de Buenas Prácticas Pecuarias; ya que estudios recientes demuestran que las pérdidas en leche y carne por problemas infecciosos, oscila entre un 15 y 20%.

La Bioseguridad es un término que se define como las buenas prácticas de manejo que se realizan para controlar y prevenir las enfermedades que afectan la salud pública y animal; o bien como las medidas zoosanitarias que evitan la introducción y difusión de la enfermedad en un hato ganadero.

La Bioseguridad en todas las producciones de ganado bovino (carne, leche, doble propósito o pie de cría) tiene por objeto, impedir que los animales enfermen mediante el establecimiento de programas de vacunación, desparasitación interna y externa, higiene, desinfección, entre otras, con el objeto de incrementar la producción de carne y leche útiles a la sociedad evitando así, la transmisión de enfermedades por el consumo de alimentos contaminados.

La aplicación de las medidas de bioseguridad debe estar sustentada en un sencillo análisis costo /beneficio, es decir, el ganadero debe tomar en cuenta el impacto económico que representaría la presencia de una enfermedad contra el costo que implica el establecimiento de las medidas de bioseguridad, que por lo general los resultados son contundentes a su favor ya que al aplicarlas se reducen muchísimos problemas de salud del ganado.

Un programa de salud de alta calidad para el hato, es esencial para cualquier práctica pecuaria. Si se tiene un buen programa de salud del hato, disminuirá el número de animales enfermos, y el ganado sano presentará un mejor comportamiento productivo y con ello mejor rentabilidad de la unidad pecuaria.

Las prácticas recomendadas para mejorar la salud del hato incluyen: Un ambiente limpio y confortable. Un programa adecuado de nutrición. Calidad en el manejo de vacunas. Control de los registros de tratamientos.

Las buenas prácticas pecuarias son una serie de normas de estricto cumplimiento, que buscan garantizar la salud de los bovinos y de las personas que interactúan con ellos y consecuentemente la obtención de productos de origen animal sanos e inocuos para el consumidor. Estas normas deben ser aplicadas tanto por el personal que labora para las explotaciones de ganado bovino, como por los visitantes. De su aplicación depende el progreso y la eficiencia de la actividad pecuaria y con ello la calidad de los productos, estabilidad laboral y la salud de los consumidores.

De acuerdo a la norma de bioseguridad, cada explotación deberá de contar con:

• Depósito color azul, para desechos materiales como jeringas, agujas y navajas; cuide de poner cubiertas en las agujas y navajas para evitar accidentes.

• Depósito color rojo, para desechos biológicos.

• Depósito color verde, para residuos de animales como puntas de cuerno, forro del escroto, etc., para su incineración posterior.

Las principales medidas de bioseguridad que se realizan en trópico están enfocadas a la inmunización de los animales de acuerdo con un calendario de medicina preventiva que incluye la aplicación de bacterinas, vacunas, desparasitantes y vitaminas así como minerales.

Comúnmente la aplicación de medicina preventiva y la atención de casos clínicos, se realizan en uno o dos días, dependiendo de la cantidad y localización de los animales. (Fig. 7 y 8).

Eduardo Posadas Manzano ,  María Angélica Ramírez Soria,  Silvia Denise Peña Betancourt,  Susana Juárez Reyes.

Continuará…ΩC

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La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (Segunda parte)

Producción:

Hay cuatro alternativas, todos los sarmientos de material vegetativo que conforman la estaca, provienen del tallo macizo o tronco. Se cortan o despuntan las puntas tiernas. Los acodos presentan un anillo de crecimiento que dará origen a las raíces a partir de la banda de primordios radiculares. Las semillas deben provenir de un lote libre de enfermedades para establecer una pradera de forraje para corte: Estas opciones permiten alternar combinaciones acorde a los objetivos del productor y su experiencia. Es necesario discutir esta decisión con productores que ya han tenido previa experiencia en la región y hacerse acompañar de ellos durante el establecimiento.

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El material vegetativo como semilla debe pasar de los 90 días de rebrote. Si es de siembra original nueva deben pasar más de 150 días para que la estaca o caña no esté tierna ni muy madura. Observar que a los 60 días después del rebrote el diámetro de la caña alcanza su máximo grosor y decrece con el tiempo a menos de 1.5 cm. El diámetro más grande de 1.8 cm no significa mejor semilla. Puede ser efecto del potasio del suelo, baja densidad de población o clima favorable. Es aconsejable utilizar material vegetativo de la parte central del tallo o caña porque se pueden obtener mejores resultados en cuanto a calidad y germinación Andrade.

En caso de trasladar el material vegetativo o semilla a largas distancias, el fondo o caja del camión o transporte debe protegerse con hojas de los despuntes para disminuir su calentamiento y no se debe quitar mucha hoja de la caña ya que funge como amortiguador con el fin de proteger las yemas germinales. Antes de sembrar se limpia el remanente de hojas, dejando al descubriendo los nudos para que hagan contacto con la humedad del suelo. Se pueden cortar las cañas a 3 yemas o nudos viables, aproximadamente a 25 cm de largo para tener una mejor maniobra con las estacas. Si se siembran acostadas en la cama horizontal no es necesario hacer cañas chicas si solo se cortan las puntas tiernas y se eliminan. En condiciones extremas de frío o calor los tallos para semilla deben pasar de 50 cm para siembra vertical en estaca u horizontal tapadas en el lomo del surco. Con este tamaño existen mayores reservas energéticas para su germinación.

La semilla vegetativa debe ser tratada con insecticida (Sultán 2 cc/L), fungicida (Vitavax 2 gr/L) y un promotor de raíces (Root most 5 cc/L) antes de sembrar para evitar ataques de hormigas (mochomos), insectos y enfermedades fungosas. Consultar con su casa de agroquímicos por los productos más recomendables para la región.

No todos los cultivares de Pennisetum soportan la salinidad como Merker, Elefantey King Grass, mucho menos si hay saturación de aluminio del suelo.

d) CEPAS.

Las cepas pueden ser usadas perfectamente como semilla. Es el componente de la base subterránea del tallo de una planta viva unida directamente a la raíz. Los resultados de establecimiento son del 97% de prendimiento y su desarrollo son similares al establecimiento utilizando tallos como semilla. Las semillas apicales provenientes de la raíz pueden sembrarse. La obtención de esta material vegetativo requiere de mayor trabajo y cuidados.

El cultivo se chapolea con la tlacuachadora después del corte de cañas para semilla para uniformizar la nueva nacencia. Se saca la caña para semilla o forraje y el remanente se corta mecánicamente. Si se hace a tiempo se puede quemar el rastrojo con soplete antes de que emerjan las semillas apicales tiernas desde las raíces.

En La parcela experimental de Aray; observaron rebrotes a los 9 a 12 días después de la siembra, controlando maleza con preemergente Simazin y postemergentes con Tordón 101 a 2 Lts/200 Lts de agua/ha y aplicación de Atrazina a 1 Lt.

e) DISEÑO DE SIEMBRA Y PREPARACIÓN DEL TERRENO.

La caña puede ser espaciada verticalmente enterrada a 2 nudos en vara o estaca inclinada a 45°, espaciada cada 20-50 cm. Otra forma sería por arriba del surco abrir cama con azadón o cultivadora para acanalar el bordo y colocar horizontalmente la semilla verde acostada al suelo en continuo sin separación entre cañas e incluso entre palmeadas. Ambos métodos dan buenos resultados y la enterrada de la semilla a no más de 5 cm de profundidad con la cubierta de suelo. También en ambos costados del surco se puede colocar una hilera de cañas (dos por surco), dependiendo del agua para riego disponible. Más del 95% de las estacas tendrán rebrote.

Siembra con estacas de zacate maralfalfa en suelos de migajón arcilloso en el Valle del Yaqui.

Esparcir una estaca a cada 30 cm equivale a sembrar 333 estacas en 100 metros lineales de surco. Si los surcos tienen una separación de 80 cm, en 100 metros habrá 125 surcos. Así que en una hectárea se sembrarán 125 X 333.33 = 41 666 estacas. Cada estaca puede producir un macollo de 15 plantas. La densidad forrajera será de 625 000 plantas por hectárea. Observar que en el maíz forrajero bajo riego se acostumbran trillar con densidades de 85 000 plantas por hectárea y en sorgo forrajero hasta 100 000 plantas por hectárea, otras gramíneas alcanzan poblaciones de 700 000 plantas/ha.

El diseño espacial para la distancia entre surcos es más variable y su implementación depende de los objetivos iniciales de la parcela que se quiere establecer. La distancia entre surcos puede ser de 40- 50-60-70-80-100-120 centímetros. La distancia entre plantas 20 a 50 cm.

Se sugiere un chapoleo alto a los 45 días de nacido para uniformizar toda la parcela y estimular la salida de más macollos, pero no es necesario. Es tiempo de controlar la maleza. El número de macollos nacidos por metro lineal puede alcanzar 50 cañas o hijos a los 3 meses.

a) Con semillas de grano enteradas al suelo por 1 a 2cm. Por su variabilidad híbrida, fisiológica y varietal. No se discute en este artículo.

b) Parcela para material vegetativo que será utilizada como semillero. El esparcimiento entre macollos debe ser abierto para que las cañas logren un mayor diámetro y fortaleza contra el acame. Se sugieren surcos a 80-92cm, en densidades de 2.5 toneladas de material vegetativo distribuidas por cada hectárea, con plantas separadas a 50 o más cm, a una profundidad no mayor a 5 cm. Como resultado final el número de macollos será igual que una siembra de mayor densidad, pero la fortaleza y rectitud de la caña para semilla se verá favorecida con una menor densidad de siembra.

La fertilización se hace con fósforo, calhidra y otro mejorador de suelo de ser necesario. Considerar que el cultivo está destinado para semilla y no debe fertilizarse con exceso de nitrógeno. Se reduce la producción de semilla pero se evita el acame de plantas.

c) Parcela para corte de verde picado con maquinaria. Su establecimiento es el más común. Se sugieren surcos de 80 cm, en densidad de 3.0 o más toneladas de semilla verde, con cañas acostadas y enterradas una tras de la otra, a cordón simple, sin separaciones, López. Por así decir a chorrillo. Si se usan las cañas como estacas poner una separación de 30 cm. Para mayor rendimiento por hectárea se puede incrementar la densidad de siembra a 5 Ton de semilla colocando por arriba del surco acanalado con cuneta una doble hilera, es decir dos cañas juntas. También a doble cordón de material vegetativo, es decir dos canaletas una a cada costado del surco, colocar una hilera de cañas y en ambos diseños entrelazar las puntas delgadas para no dejar espacios sin germinar.

d) Potrero para pastoreo directo con animales. Se sugieren surcos a 40 cm, pero pueden ser 50 cm, con una densidad de 5 Ton de material vegetativo, distribuyendo las cañas de semilla en forma continua a chorrillo. También se pueden usar dos hileras de cañas por surco, pero requiere más semilla de siembra.

Los resultados de una prueba sembrada el 10 de agosto del 2013 por INIFAP en la zona Fuerte Mayo del Sur de Sonora se cosechó 6 meses después el 30 de enero del 2014 favorecen al establecimiento inclinado en 45° con dos entrenudos en contacto con la tierra y sobresaliendo 2 nudos a la superficie, seguido del diseño en forma horizontal con mayor número de tallos y toneladas verdes. Los resultados no son concluyentes por la variabilidad existente y el tamaño de la muestra, pero dan una pauta a seguir para próximos establecimientos. Se explican los resultados.

El diseño se describe de la siguiente manera: E=enterrada y A= aire, el número de nudos, así que 1E- 1A es una sarmiente con un nudo bajo tierra y otro por fuera y la 2E-2A es una estaca con dos nudos abajo y dos nudos arriba. La siembra con estacas horizontales a diferentes densidades de material verde. El grupo 1E-1A promedió 20.0 tallos por macollo, con un grosor perimetral de 15mm, resultando en 132.5 Ton/ha. El grupo 1E-2A tuvo 24.6 tallos de 16 mm para un rendimiento de 194.4 Ton de materia verde. Para los surcos con 2E-1A lograron 22.7 tallos con 13 mm y una producción de 135.6 Ton al corte. La sección de 2E-2A se obtuvieron 29 macollos con un grosor de 15 mm dando 262.5 Ton M.V./ha. La siembra de semillas enterradas en forma horizontal produjo 32 tallos por macollo de 14.7 mm alrededor del tronco y se estimó un rendimiento de 221.9 toneladas por hectárea.

Cerca de Córdova Veracruz en Paso del Toro se sembraron por López y colaboradores 2012 (80) los cultivares de Taiwán, Maralfalfa, Merkeron, y Elefante los días 15 Sept, 30 Sept, y 14 Oct con caña a cordón corrido al fondo del surco y doble estaca de tres nudos cada una. La fecha de siembra sí afectó los rendimientos forrajeros de todos los cultivares, siendo favorable el 30 de septiembre. La fecha inicial obtuvo una altura de 2.0 mt y después 2.5 metros por planta. Taiwán fue el más productivo. La siembra a cordón corrido contó con 19000 macollos mientras que las estacas 14814 macollos por hectárea. El número de plantas no obtuvo diferencias significativas ya que osciló entre 107000 a 129000 por hectárea.

En el campo experimental de Cotaxtla, Veracruz el grupo de investigadores de Enriquez; sembraron el 17 de diciembre del 2011, durante el invierno los cultivares de Taiwán, Maralfalfa, CT- 115 y OM-22 en un clima Aw1 con precipitación promedio anual de 1300 mm con temperatura de 25°C a 15 msnm. Se sembró a cordón corrido a fondo del surco, con fertilización de NPK de 150-60-00 en dos etapas, aplicándose la mitad del nitrógeno faltante a los 45 días. Los surcos a 60, 90 y 120 cm requirieron 6905, 5155 y 3838 kilos de semilla por hectárea para su establecimiento. La altura de la planta varió de 3.06, 3.14 y 3.25 metros para la distancia entre surcos respectivamente. El cultivar OM-22 requirió de más semilla para su establecimiento. El CT-115 tuvo mejores producciones en invierno con 49 Ton de forraje verde por hectárea. Taiwán alcanzo una altura de 3.28 mt la menor fue para maralfalfa con 3.05 metros. Se contaron 19445 macollos por hectárea para Taiwán y 15314 para OM-22, lográndose entre 8 y 9 hijos por macollo.

f) RIEGOS.

Con dos láminas de riego semanales de 60 mm cubren los requerimientos hídricos del pasto maralfalfa Clavero. Andrade; indica que la lámina de riego debe ser de 10 cm cada 15 días dependiendo del gradiente de evapotranspiración de la planta. 

Continuará…ΩC

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