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Producción (52)

Manejo de los sistemas de crianza de becerros en el trópico

Producción:

La crianza de becerros representa una etapa fundamental en cualquier sistema de doble propósito del trópico debido a que de ella van a derivar los becerros que se destinarán a la engorda, así como las hembras que van a reemplazar a las vacas viejas, improductivas o con problemas reproductivos. En el trópico seco y húmedo de México, existe el problema que las hembras bovinas llegan a su primer servicio reproductivo después de los 24 meses de edad, teniendo su primer parto alrededor de los 3 años o más. Esto es consecuencia del mal manejo que tiene el becerro con respecto a las prácticas alimenticias, ya que en muchas ocasiones los productores dejan pastar a los becerros en praderas con baja disponibilidad de forraje y calidad nutritiva y además, pocos ganaderos utilizan un complemento alimenticio que reduzca los problemas de energía y proteína que tienen los pastos. Por otro lado, en la mayoría de los ranchos, los becerros reciben apenas la leche de un cuarto de la ubre y otras veces solamente la residual o la que le queda a la vaca después de la ordeña.

Bajo estos esquemas de manejo zootécnico, difícilmente un productor va a lograr obtener becerros pesados al destete con más de 170 kg, por lo que los becerros se comercializan a un bajo precio.

Los tipos de crianza que se practican en las regiones tropicales son los siguientes:

A). Crianza tradicional.
Consiste en que la vaca durante el ordeño es “apoyada” con el becerro para estimular la bajada de la leche. Generalmente se ordeñan 3 cuartos de la ubre y se le deja al becerro 1 cuarto de la ubre o la leche residual. Posteriormente la vaca se envía al potrero junto con la cría (6 a 8 hrs.) para que esta siga amamantándose y el “arrejo” o separación se realiza entre las 2 o 3 de la tarde. Posteriormente el becerro se mantiene en un corral con agua y forraje a libertad, no ofreciéndose en la mayoría de las ocasiones ningún tipo de alimento concentrado o sal mineralizada de calidad. Las ganancias de peso de los becerros en este sistema de crianza son bajas (300-g/día), no se ofrece ningún tipo de complementación alimenticia, el destete se realiza entre los 8 y 9 meses de edad con un peso de 150-160 kg y las vacas disminuyen significativamente su condición corporal así como su eficiencia reproductiva.

B). Amamantamiento Restringido.
Este sistema consiste en ofrecer cantidades limitadas de leche diariamente (un cuarto de la ubre) y conforme crece el becerro ir disminuyendo la cantidad de leche. Generalmente se debe ofrecer un complemento alimenticio de alta calidad nutricional (18-20% de proteína cruda); las ganancias de peso/día fluctúan entre 600-800g y los becerros se destetan a los 4 meses de edad entre los 125 a 140 kg. En este sistema se trata de obtener un equilibrio entre el crecimiento del becerro y el reinicio de la actividad ovárica de la vaca. Sin embargo, en muchas explotaciones, es común observar este sistema mal practicado, ya que se piensa que los becerros deben criarse con la leche residual hasta los 8-9 meses de edad por lo que los animales alcanzan destetes bajos.

C). Crianza Artificial.
Es un sistema que en los últimos 2 o 3 años ha tomado auge en las regiones de trópico seco y húmedo. En este sistema los becerros son alimentados a partir del 5º día de edad con sustituto de leche o materna 2 veces por día (2.5 lt am y 2.5 lt pm).

En este sistema el destete se realiza entre los 60-90 días y son destetados con un peso de 80-90 kg. La ventaja principal de este modelo de crianza es que las vacas presentan una mejor condición corporal y por lo tanto reinician su actividad ovárica posparto con mayor rapidez. Después de que los becerros consumen la leche, estos salen a pastorear a praderas de buena calidad nutritiva y reciben de 0.500 kg a 1.0 kg de suplemento alimenticio con el 18% de proteína cruda.

En el CEIEGT, los sistemas de crianza que se han evaluado son básicamente la crianza artificial (CA) utilizando leche natural y el amamantamiento restringido (AR) con diferentes niveles y frecuencias de consumo. Los genotipos que se han evaluado bajo los diferentes sistemas de crianza han sido el F1 (1/2 Holstein x 1/2 Cebú), 3/4 Holstein x 1/4 Cebú, 5/8 Holstein x 3/8 Cebú y en los últimos 5 años, el producto terminal entre vacas F1 (Holstein x  Cebú) con razas Limousin y Simmental.

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El sistema de amamantamiento restringido bajo la perspectiva del CEIEGT, se basa fundamentalmente en 3 aspectos:
A). Reducir el consumo de leche a medida que crece el becerro
B). Realizar un destete a corto tiempo (4 meses)
C). Utilizar un apoyo alimenticio con un suplemento concentrado de alta calidad.

El programa de suministro de alimento concentrado y minerales, se presenta en el siguiente cuadro:

En el caso del programa de medicina preventiva dentro de la crianza de becerros, este se inicia desde que la cría está en el vientre de su madre, ya que 20-30 días antes del parto con la becterina Mixta Bovina. Una vez nacida la cría el programa de manejo sanitario consiste en lo siguiente:

PROGRAMA SANITARIO REALIZADO EN EL CEIEGT DE LA FMVZ-UNAM
Cuadro 2 Los programas de alimentación van acompañados de un buen manejo de las praderas donde generalmente se dispone de una pequeña área de suplementación alimenticia. Esta área deberá de estar lo más cercano posible a las praderas donde pastan los becerros y además es importante recordar que entre más temprano consuman los animales forraje y alimento, su desarrollo ruminal será más adecuado. La alimentación sólida ha consistido en el uso del pastoreo rotacional intensivo en praderas establecidas con sácate Estrella Santo Domingo (Cynodon nlemfuensis vvhgggtg) donde se utilizan 1 o 2 días de ocupación por 28 a 30 de descanso. Otra característica de estos sistemas es la de utilizar cantidades limitantes o controladas de un alimento concentrado con 16% de PC, a partir del 1er mes de edad, donde se otorgan/animal/día 250.0 g hasta llegar a suministrar 1 a 1.5 Kg cuando los animales han cumplido los 4 meses de edad. En el siguiente cuadro, se presentan los resultados obtenidos en el CEIEGT derivados de los diferentes trabajos de investigación.

GANANCIAS DE PESO EN BECERROS DE LOS SISTEMAS DE CRIANZA Y GENOTIPOS EVALUADOS EN EL CEIEGT
Cuadro 3 En 1992, las mayores ganancias de peso fueron para los animales de AR con 947.0 g, seguidos de ARLC con 878.0 g y finalmente la CA con 789.0g. Estos resultados concuerdan con los de Ugarte, y Plaza, quienes mencionan que las ganancias de peso de los becerros están ligadas en primer término al genotipo y al tipo de manejo alimenticio. Asimismo, el segundo autor menciona que las ganancias de peso no están estrechamente ligadas a los altos consumos de leche por lo que el hecho de suministrar diariamente altas cantidades de leche, solamente aumenta el costo del becerro. Estos resultados son superiores a los encontrados en las explotaciones de doble propósito donde a pesar de que se realiza el destete a los 8 meses de edad los pesos al destete oscilan entre 150 a 170 kg; aunque hay que considerar que estos pesos son bajos por que los becerros están muy encastados de Cebú o bien se le destina poca leche al becerro para su crecimiento.

En los sistemas ganaderos de doble propósito, la producción láctea requiere de alternativas de alimentación que reduzcan el consumo de leche por el becerro a un mínimo compatible con su buena salud y desarrollo, a la vez que promuevan la rápida transformación del becerro en rumiante. En amamantamiento restringido la producción de leche de las vacas está determinada entre otros factores por:

• La decisión del ganadero para producir  más peso al destete o más leche para la venta.

• La presencia del becerro para provocar la bajada de la leche y ser el estímulo principal para el mantenimiento de la lactación.

• El tiempo de amamantamiento después del ordeño, que determinará la cantidad de leche consumida, aunque la producción total sea la misma.

• La frecuencia de amamantamiento, que disminuirá la producción de leche para la venta y un mayor consumo del becerro, aunque la producción total de leche no varía.

En cualquier rancho donde se ordeña y se usa el “mamanteo” o amamantamiento, se sabe perfectamente bien que la interacción entre el amamantamiento y el nivel nutricional de la vaca, son los factores más determinantes para que la vaca no presente calores (anestro).

En vacas amamantando, el anestro postparto se prolonga más en comparación con las que no amamantan; el estímulo del amamantamiento y la sola presencia del becerro, ha sido relacionada con la liberación sustancias químicas (endorfinas y opiodes), que inhiben a los centros que liberan las hormonas que controlan a la reproducción, incrementándose el Intervalo Parto Primer Calor (IPPC), de tal forma que cuando esta inhibición decrece (destete temporal o definitivo del becerro) se elevan los niveles en sangre de estas hormonas y se presenta la ovulación.

Algunos investigadores, coinciden en que la combinación del Amamantamiento Restringido con el Destete Temporal y tratamientos hormonales ayuda a solucionar el anestro posparto. No obstante, aún no se encuentra una combinación adecuada que pueda utilizarse en forma general en las zonas tropicales. Actualmente en el trópico seco del estado de Veracruz, principalmente hacia la región de la “Huasteca” ubicada en el norte del estado, se está observando un cambio significativo en el manejo de los sistemas de crianza.

El cambio está orientado a tener una crianza artificial donde el becerro es alimentado con un sustituto de leche. El objetivo de este sistema es el de reducir el consumo de leche materna y por ende reducir el costo de producción del becerro en comparación con el sistema tradicional, mejorar la condición corporal de las vacas, mejorar la eficiencia reproductiva y obtener mayor cantidad de leche para la venta. La tendencia en la crianza de becerros en el trópico es la de realizar una combinación entre la complementación alimenticia y el consumo de leche de manera tal que no se eleven los costos de producción del becerro, pero tampoco que sean destetados con un bajo peso.

La actividad de cría de becerros en el trópico seguirá siendo importante ya que estas regiones han sido las principales surtidoras de becerros para las engordas de repasto y estabuladas en el norte y occidente de México, por lo que cada día se debe pensar en mejorar los modelos de crianza tropicales. ΩC

 

Autor/es: Fernando Livas Calderón
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La morera una interesante alternativa forrajera para la ganadería mayor y menor en chile

Producción:

 

Existe a nivel mundial gran cantidad de información que señala a la Morera como un árbol o arbusto de gran valor forrajero. Un informe del Servicio de Producción Animal (AGAP) del Departamento de Agricultura de la FAO establece que la morera (Morus spp) produce más elementos nutritivos digeribles que la mayoría de los forrajes tradicionales. En consideración a la importancia de la especie, la FAO creó un sitio donde actualmente se encuentran disponibles, en idioma español, 141 artículos sobre el tema. La Morera es un árbol de uso múltiple que tradicionalmente se utiliza como alimento para el gusano de seda, pero también tiene uso como forraje para el ganado bovino, ovino, caprino y monogástricos (cerdos, aves, conejos), paisajismo y uso en la industria de fármacos. El follaje se puede utilizar como alimento principal para las cabras, ovejas y conejos, y como complemento alimenticio, en lugar de los concentrados, para el ganado vacuno productor de leche, y como ingrediente para la alimentación de los animales monogástricos, como los cerdos.

Esta especie pertenece al orden de las Urticales, familia Moraceae y género Morus. Es originaria de una zona ubicada al pie del Himalaya y su cultivo se ha extendido desde zonas con climas templados de Asia a todo el mundo, por lo que se le considera “cosmopolita” y, tradicionalmente, ha sido seleccionada y mejorada por calidad y rendimiento de hojas en muchos ambientes, por lo que actualmente tiene un alto valor forrajero y amplia adaptación a condiciones de clima. Las hojas de morera son muy palatables y digestibles (70-90%) en los rumiantes y también puede ser dadas a los monogástricos. El contenido de proteína de las hojas y tallos tiernos, con un excelente perfil de aminoácidos esenciales, varía entre 15-28% dependiendo de la variedad (Benavides). El contenido mineral es alto y no se han identificado hasta ahora compuestos tóxicos o principios antinutricionales. El establecimiento de este forraje perenne es a través de esquejes o de semilla, y la cosecha se puede hacer arrancando las hojas o cortando ramas o la planta entera. El rendimiento depende de la variedad, la localidad (temperatura mensual, radiación solar y precipitación), densidad de plantas, aplicación de fertilizantes y técnica de cosecha. Las hojas pueden ser usadas como suplemento, reemplazando a los concentrados, en vacas lecheras, o como el alimento principal en cabras, ovejas, conejos, terneros o vacuno de carne, o como ingrediente en la dieta de cerdos y aves (Benavides).

Las hojas de morera (Morus spp.) han sido el alimento tradicional del gusano de seda (Bombyx mori). Hay evidencias de que la sericultura comenzó hace unos 5.000 años (Huo Yongkang, Universidad Agrícola del Sur de China, citado por Benavides.), y por tanto la domesticación de la morera. La morera ha sido seleccionada y mejorada en cuanto a su valor nutritivo y al rendimiento de sus hojas desde hace mucho tiempo. A través de proyectos de gusano de seda, la morera ha sido llevada a muchos países alrededor del mundo, y ahora se encuentra desde las áreas templadas de Asia y Europa, en los trópicos de Asia, Africa y América, hasta el hemisferio sur (Sur de África y Sudamérica). Existen variedades de morera para muchos medios ambientes, desde el nivel del mar hasta altitudes de 4.000 msnm (FAO), y desde los trópicos húmedos hasta las zonas semiáridas (como el Cercano Oriente con 250 mm de precipitación anual) y templadas. Los rangos climáticos para su cultivo son: temperatura de 18 a 38º C; precipitación de 600 a 2.500 mm; fotoperíodo de 9 13 horas/día y humedad relativa de 65 a 80 % (Ting-Zing et al). En Chile existen ejemplares de morera en zonas climáticas con temperaturas promedio inferiores a 18º C, desde la IV a la X Región.

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La morera también se cultiva bajo condiciones de riego. Aunque la mayoría de los proyectos de producción de seda han tenido una vida limitada debido a las dificultades en el procesamiento y en la comercialización de la seda o los productos terminados, los árboles de morera han permanecido en la mayoría de los lugares donde han sido introducidos, lo que también ocurre en Chile. El uso principal de la morera a escala mundial es como alimento del gusano de seda, pero dependiendo de la localidad, también es apreciada por su fruta (consumida fresca, en jugo o en conservas), por sus propiedades medicinales en infusiones (té de morera), para paisajismo y como forraje animal. Los usos múltiples de la morera han sido reconocidos (Zepeda). Es sorprendente, sin embargo, que una planta que ha sido utilizada y mejorada para alimentar a un animal con requerimientos nutricionales elevados, como lo es el gusano de seda, haya recibido una atención limitada por ganaderos, técnicos e investigadores pecuarios. Hay ciertos lugares donde el follaje de morera se usa tradicionalmente en la alimentación de rumiantes, como en ciertas partes de India, China y Afganistán, pero fue solo en los ochentas que empezó el interés en su cultivo intensivo y su uso en la alimentación de animales domésticos. Al igual que pasos importantes en la ciencia y la tecnología, el descubrimiento del valor alimenticio de la morera en América Latina sucedió por casualidad (Sánchez, citado por Benavides). Un campesino costarricense de origen chino, a quién falló su proyecto de gusano de seda, ofreció el follaje de morera a sus cabras y se sorprendió por su palatabilidad y el comportamiento de sus animales. Él reportó sus hallazgos a los investigadores del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) en Turrialba (Costa Rica), quienes fueron receptivos y astutos en incluir la morera dentro de los ensayos de árboles forrajeros y comportamiento animal. Igualmente, el Centro Internacional de Investigación en Agroforestería (ICRAF) con sede en Kenia, y el Instituto de Investigación en Producción Animal de Tanzania, han llevado a cabo éxitosos trabajos agronómicos y de alimentación animal, aparentemente si estar al tanto de los trabajos en el CATIE. En el Valle de Cauca se han hecho evaluaciones con morera y se usa como forraje de corte desde hace algunos años (González y Mejía). Recursos genéticos La morera pertenece a la familia Moraceae (Clase Di cotiledóneas; Subclase Urticales) y hay varias especies: Morus alba, M. nigra, M. indica, M. laevigata, M. bombycis, etc. que han sido usadas en forma directa, o a través de cruzamientos o mutaciones inducidas, para el desarrollo de variedades en apoyo a la producción de gusano de seda. La especie diploide M. alba (2n=2x=28) es la más extendida, pero las variedades poliploides originadas en varias estaciones experimentales de Asia, presentan mejores rendimientos y calidad. En general, las variedades poliploides tienen hojas más gruesas y grandes con color verde más obscuro, y producen más hojas por hectárea. Existe una gran variación en la producción de hojas y en su calidad (por ejemplo el contenido de proteína) entre los biotipos y variedades de morera cultivadas en diferentes localidades y bajo condiciones diversas de suelo y medio ambiente, lo que demuestra el tremendo potencial para identificar el germoplasma apropiado para muchos sistemas de producción.

Muchas referencias en la literatura no especifican que especie o variedad se usa. Seguido se le dan nombres comunes según la forma de las hojas. En muchos casos, las variedades cultivadas localmente (locales o criollas) parecen comportarse adecuadamente comparadas con otras introducidas, ya que probablemente están bien adaptadas a esas condiciones. Composición y valor nutritivo La proteína cruda de las hojas de la morera, varía entre 15 y 28% dependiendo de la variedad, edad de la hoja y las condiciones de crecimiento. En general, los valores de proteína cruda pueden ser considerados similares a la mayoría de los follajes de leguminosas. Las fracciones fibrosas en la morera son bajas comparada con otros follajes. Shayo; reportó contenidos de lignina (detergente ácido) de 8,1 y 7,1% para las hojas y corteza respectivamente. Una característica sorprendente en la morera, es su alto contenido de minerales con valores de cenizas de hasta 17%. Los contenidos típicos de calcio son entre 1,8-2,4% y de fósforo de 0,14 -0,24%. Espinosa et al., encontraron valores de potasio entre 1,90-2,87 % en las hojas y entre 1,33-1,53% en los tallos tiernos, y contenidos de magnesio de 0,47-0,64% en hojas y 0,26-0,35% en tallos tiernos. ΩC

 

Autor/es: Héctor Manterola
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La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (7a Última parte)

Producción:

El cultivo de maralfalfa ha cobrado interés en Sonora a pesar de la falta de información técnica y de pruebas experimentales que valoren los rendimientos reales. Aun así con los escasos informes de investigación, los productores ganaderos buscan la manera de establecer este forraje.

En Colombia, origen de su distribución y posible cruzamiento, así como en zonas del trópico de Suramérica se reportan rendimientos de corte fresco de 400 toneladas de forraje verde con 18% de proteína cruda. En México los productores del estado de Zacatecas han sido los diseminadores de estas cepas de maralfalfa reportando rendimientos de 210–300 Ton FV/ha/año con proteína de 13 a 17%. En el estado de Sonora lotes sembrados en Santana, Pueblo Yaqui, Huatabampo y Valle del Yaqui no han cuantificado bien los rendimientos comerciales, reportando análisis de laboratorio con proteínas de 19.7% P.C. cortada a los 40 días, 8.3% de P.C. con forraje cortado a los 100 días y de 5.8% de P.C. con forraje que pasa de 120 días de rebrote.

 

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El INIFAP-CIRNO del Valle del Yaqui está llevando el seguimiento agronómico y bromatológico de una parcela de maralfalfa dedicada a la producción de semilla.

 

q) CRUZAMIENTOS PARA HIBRIDACIÓN.

Pennisetum purpureum 2n=4X (aaaa) X Pennisetum americanum 2n=2X(aa) (28 cromosomas y 4 genomas)           (14 cromosomas y 2 genomas)


Resulta en un híbrido:Pennisetum triploide 2n=3X(aaa)/ 
(21 cromosomas y 3 genomas) el cual es infértil.


Con la aplicación de colchicina González 2008; resulta en: híbrido Pennisetum hexaploide 2n=6X (aaaaaa)/ (42 cromosomas y 6 genomas) pudiendo ser fértil.

Donde X= genoma de 7 cromosomas.

La taxonomía del género Pennisetum tiene especies como americanum, glaucum, purpureum, clandestinum, typhides, violaceum, villosum. Ramírez, et. al.

Se explica ampliamente en la sección I de Antecedentes Históricos página 4.

r) PRODUCCIÓN DE FORRAJE.

Evaluaciones del rendimiento de la producción en forraje de materia seca por hectárea y por año. Las referencias de Trejo, Solís y Vera; se reportan rendimientos en temporal de 13 Ton de M.S./ha/año sin fertilizantes y cuando se fertiliza pueden obtenerse 23 Ton, equivalentes a más de 115 Ton de materia verde. En el artículo, otros autores reportan para maralfalfa rendimientos de 20.2, 27.8, 33.9 y 37.04 Ton de M.S./ha/año con dosis aplicadas de 0, 150, 300 y 450 kg de N/ha/año. Roncallo, Sierra y Castro; observaron que la asociación con Leucaena incrementa los rendimientos a la par que la fertilización con urea, con rendimientos de 80 Ton/ha en verde o 12 Ton de MS/ha con 15% de MS y una relación hoja: tallo de 0.48. Los resultados están indicando la posibilidad de asociar el cultivo con leguminosas como Clitoria ternatea, Cajanus cajan, Neonotonia wightii, Desmanthus virgatus y Sesabania sesban.

En suelos fértiles la eficiencia para el aprovechamiento de una dosis alta de nitrógeno a la respuesta de producción se reduce. Hay un incremento en la producción de tallos, pero no en el peso de las hojas, por lo que dosis superiores a los 270 kg de N/ha/año no mejoran la relación hoja: tallo de 1.38 a los 60 días, encontrándose un número de cañas por macollo entre 26,39 y hasta 47 tallos basales, con cortes a los 56 días. La proteína de la maralfalfa varía 12.46, 10.80, 7.12% para 35, 45 y 60 días al corte respectivamente.

El incremento en la dosis de fertilización no se ve reflejado en un incremento de la proteína del pasto. Utilizando altas dosis de fertilizante nitrogenado, no es sinónimo de mayores rendimientos ni calidad nutritiva. El suelo y la genética de la planta reducen su eficiencia. Los nitritos se acumulan en el tallo y no tanto en las hojas como proteína celular. El animal consume estos nitritos reduciendo su tasa de crecimiento al presentar pérdida de ánimo y anemia en la sangre. Hay un desgaste de energía metabólica para eliminar por los pulmones y orina los excesos de nitritos, el oxígeno de las sangre se reduce, hay menos proteína pasante, baja el consumo voluntario de forraje como reflejo del nivel de toxicidad con una menor ganancia de peso diario o baja en la producción de leche diaria.

El nitrógeno contenido en el agua de riego de las lagunas de oxidación de granjas porcinas tiene una respuesta favorable al rendimiento de forraje que un fertilizante químico como la urea, cuando se aplica la misma cantidad de nitrógeno al suelo. Posiblemente sea un efecto de los componentes de la cerdasa que aportan materia orgánica y minerales al suelo aunado al exceso de humedad que el riego implica para alcanzar dosis altas de fertilización con un abono líquido.

Los híbridos utilizados en el experimento de Trejo, Solís y Vera, con más de 1000 mm de precipitación, obtuvieron rendimientos promedio de 147 toneladas de por hectárea por año.

El experimento de Araya y Boschini; cuantificó que la producción de forraje en materia seca por hectárea para Pennisetum purpureum King Grass 15.3, Taiwan 13.9, Gigante o Elefante 12.2, Camerún dulce de color morado en hojas, flor y tallos 6.9, Elefante Enano Mott 4.7 toneladas con muchas hojas, en un área con 2050 mm de precipitación y reportando una edad óptima de corte a los 70 días. La calidad del forraje del elefante enano fue superior a los otros cultivares con un contenido de 16.51% de proteína cruda y al presentar muchas hojas tuvo una relación hoja: tallo de 1.73. Haciendo cortes separados se midió que Taiwan y King Grass produjeron 24 toneladas de hojas verdes por hectárea y 59 Ton de tallos frescos, para un total promedio de materia seca de 15 toneladas/ha. El cultivo al corte de 70 días tenía 20% de materia seca y 80% de humedad, con un 9.4% de proteína cruda y 16.2% de cenizas. A mayor edad crecen los tallos pero no las hojas

Los reportes de Del Ángel; con rendimientos por hectárea de forraje fresco en dos predios en Jalisco, México con maralfalfa; de segundo corte a los 105 días 146 Ton a 4.46 metros de altura, 2do corte a los 90 días 128 Ton con plantas de 3.74 m de altura.

Una prueba realizada por Cerdas y Vajellos; en parcelas independientes sembradas con Camerún púrpura en dos predios costeros de Costa Rica localizadas entre 50 y 90 msnm con una precipitación anual de 1700 mm, utilizando al rebrote 180 kilos de P2O5 de superfosfato triple y dosis de fertilizantes usando nitrato de amonio a partir de 0, 150, 300 y 450 kg de N/ha/año, con edades al corte a partir de los 30, 60, 90 días. Se obtuvieron en el primer predio rendimientos de materia seca de 8.5, 11.5, 12.7 y 13.7 Ton y en el segundo 5.9, 9.8, 12.3, y 14.4 Ton M.S/ha según la dosis de fertilizantes. También la biomasa se incrementa linealmente en el 1er lote con la edad al corte resultando en 8.9, 11.3 y 14.7 Ton de M.S. y en la 2da pradera 5.0, 10.3 y 16.5, con. La respuesta al fertilizante y la edad al corte se recomiendan 450 kg de N/ha al año cortando a los 90 días al rebrote con rendimientos en verde de 65 Ton/ha con 17 a 25% de biomasa en materia seca a los 60 y 90 días respectivamente. Esto representa incrementos de forraje verde por hectárea de 250 kilos por día. No se cuantificó la calidad nutritiva del forraje. Se deduce que con fertilizantes de 450 kg de N a los 90 días se cosechan 80-90 Ton al corte verde, similares a un sorgo forrajero. Otros trabajos han reportado rendimientos de 4.7 Ton de MS/ha/años hasta 22.4 Ton para el cultivar de Camerún recomendando cosechar antes de la floración entre 60 y 70 días.

En Venezuela un predio localizado a 67 msnm sobre el bosque húmedo con 1900 mm de lluvia; Márquez, et. al., realizaron una prueba con Taiwan A-146, Morado y Maralfafa. El mayor rendimiento en dos cortes fue para Taiwan 41 Tn de M.S. cortado a los 63 días y fertilizado con N2 a razón de 343 N/ha/año, seguido de maralfalfa con 37.7 Ton de MS/ha/año, obteniéndose 21.0% de materia seca del corte fresco. El porcentaje de materia seca incrementa con los días al corte y el % de P.C. decrece, aunque hay reportes que indican que puede ser más bajo todavía: 35 días (13.8% MS) (12.46%PC), 45 días (18.5%MS) (10.80%PC) y 60 días (24.4%MS) (7.12%PC). La fertilización con urea a razón de 686 kg de Urea/ha/año no reportó mayores rendimientos, ni proteína, obteniéndose 3 kg de proteína por cada kg de nitrógeno añadido al suelo en forma de urea y dejando un reservorio para el próximo ciclo. La mejor proteína se obtuvo con el cv Morado a los 49 días al corte.

En las Islas Canarias con 200 mm de lluvia a orillas de la costa se llevó a cabo un experimento con irrigación por goteo utilizando cerdaza como fertilizante. Palacios et. al., concluyen que entre 55 y 60 días se debe cortar la maralfalfa para obtener buenos rebrotes aún mejores que si se cortara a los 90 días de intervalo. Se aplicaron 62.5 Ton de boñiga de cabra aportando 250 kg de N/ha, se estima que el 50% está disponible el segundo año. Al tercer corte la proteína cruda disminuye si no hay N disponible en el suelo por lo que se requiere fertilizar periódicamente. Hay autores que reportan máximos rendimientos entre 40 a 85 Ton de MS/ha/año. Con fertilización fraccionada 142 kg N/ha/corte y riegos ligeros frecuentes se logran rendimientos de 50 Ton/ha de forraje verde cada 60 días si existe una radiación solar alta. La maralfalfa requiere un programa de monitoreo N-P-K y otros mejoradores del suelo para no perder la fertilidad del terreno y garantizar el rendimiento anual del cultivo.

En la Universidad Autónoma de Aguascalientes el equipo de colaboradores Haubi; reportan incrementos en la fibra detergente neutro (FDN) de 62.42 a 75.46% conforme madura el cultivo de maralfalfa. La fibra detergente ácido (FDA) 37.6 a 50.9%. La proteína cruda (PC) disminuyó de 14.85 a 6.4%. La producción se incrementa de 8.2 Ton de materia seca/ha a los 30 días hasta 85.7 Ton de MS/ha a los 105 días al corte, la digestibilidad verdadera se reduce de 75% a menos de 50% en este mismo período. La máxima ganancia económica del forraje se logra pasando los 90 días al corte si se ensila comparado con silo de maíz.

El trabajo de tesis de Bruckner; reporta que la maralfalfa debe cortarse cada 75 días del rebrote para obtener una producción de 37.29 Ton de forraje verde por hectárea en tres cortes equivalente a 9.06 toneladas de materia seca, con un contenido de proteína cruda de 12.4%. A los 30 días se obtiene 15.70% de P.C. Los rendimientos son bajos por la falta de lluvias.

s) RESULTADOS POR DISEÑO ESPACIAL DE SIEMBRA

La revisión bibliográfica de Andrade 2009 (38) utiliza varios reportes que alertan sobre la decisión del mejor diseño espacial de siembra. Los rendimientos de forraje verde y materia seca fueron mejores con 50 cm de distancia entre surcos que a una distancia de 80cm. Un estudio encontró que a 80 cm entre surcos superaba el rendimiento que una parcela sembrada a 60 cm de distancia. Otro ensayo concluyó que a 120 cm entre surcos se obtenían mejores resultados de macollos y altura de las plantas por existir menor competencia por luz solar contra las siembras a 60 y 90 centímetros. El diseño espacial es más importante para el objetivo del producto que se quiere cosechar.

Durante el desarrollo de la tesis, Andrade midió cada 10 días el crecimiento linear que resultó con plantas que tenían más de 320 cm de altura a los 70 días al corte y de 340 cm a los 90 días, sin importar la separación entre surcos. Cierto que hay reportes de otras investigaciones con 270 y hasta de 113 cm de altura por planta a los 75 días, e incluso de 173 cm a los 105 días al corte.

El número de macollos por metro lineal fue de 48 cañas a los 90 días, siendo de 44 cañas en siembra simple y de 52 cañas a doble chorrillo. La siembra a 1 metro de distancia entre surcos resultó con 55 cañas por macollo; siendo de 45 y 43 cañas para 60 y 80 cm entre surcos respectivamente. El diámetro encontrado en las cañas favorece como productora de semilla a una mayor distancia entre surcos; siendo de 14, 15 y 16 milímetros para las distancias entre surcos correspondientes a 60, 80 y 100 cm.

El rendimiento de forraje verde y materia seca cortando a los 70 días favorece a las siembras con surcos sembrados a doble chorro con 127 toneladas de forraje verde por ha equivalentes a 22 Ton/ha de materia seca. La distancia entre surcos no tuvo diferencias significativas para rendimiento en forraje. La producción de forraje por parcela experimental osciló entre 90 Ton/ha F.V. o 15.6 Ton/ha M.S. hasta 130 Ton/ha de F.V. o 22.7 Ton/ha de M.S. para la producción más baja y más alta respectivamente; considerando que en la misma prueba la especie comparativa Panicum maximum tuvo rendimientos de 38 Ton/ha de forraje verde y 6.3 toneladas por hectárea de materia seca a los 70 días al corte. El forraje verde contenía aproximadamente 17% de materia seca al momento del corte. Otras pruebas de maralfalfa reportan rendimientos de forraje cortado de 2.7, 6.4 y 8.6 Ton/ha de M.S. indicando que condiciones adversas al cultivo reducen los rendimientos.

Continuando con la prueba experimental de Andrade no encontró diferencias en el rendimiento con cortes a los 90 días. La parcela con el menor rendimiento fue de 110 Ton/ha de forraje verde equivalente a 25 Ton/ha de materia seca, la pesada mayor fue de 140 Ton/ha de F.V. con 32 Ton/ha de M.S. Se compara con Panicum máximum con 39 Ton/ha de F.V o 9 Ton/ha de materia seca bajo las mismas condiciones de manejo.

Es necesario referirse a los resultados de investigación obtenidos por INIFAP de la zona Fuerte Mayo al sur de Sonora del inciso e) Diseño de siembra en página 17.

t) CONSUMO ANIMAL DE ALIMENTO FORRAJERO.


Los pastos de corte pueden ser utilizados para pastoreo, corte en verde picado, ensilaje y en menor sugerencia como pastura henificada con rendimientos para el pasto elefante de 50 Ton de MS/ha/año con cortes a los 56 días Gonzáles, et. al. Los cultivares híbridos de Pennisetum se pueden ensilar con edad al corte superior a los 70 días de rebrote, resultando en silos con 7% de proteína cruda y digestibilidad del forraje superior al 50% Reyes, et. al.

La prueba experimental de Chacón y Vargas; en una pradera que recibe 1502 mm de precipitación anual, utilizando cabras adultas que recibían un 1 kg de concentrado, cuantificó un consumo de forraje verde de 1990 gramos por día cortando a los 60 días, obteniéndose una mejor digestibilidad al existir una mejor relación hoja: tallo. El corte a los 75 días el consumo en verde bajó 10% y a los 90 días se redujo 17% con una ingesta promedio por animal de 1640 gramos en verde. El consumo de materia seca 250 g/día fue similar en las tres fechas de corte, indicando el contenido de agua de forraje. El porcentaje consumido de lo ofrecido pasó de 71, 65 y 59%. A mayor edad y madurez del forraje la selectividad se reflejó en su utilización.

En Yucatán, Ortiz y colaboradores; utilizando ovinos pelibuey realizaron la evaluación del consumo de alimento utilizando pasto CT-115 (40%) con suplemento comercial (60% de la dieta diaria) de 16% de P.C. y lo sustituyeron con heno de huaje Leucaena leucocephala a razón de o, 15, 30 y 45% de la dieta. Los borregos crecieron más de 130 gramos diarios y el rendimiento en canal fue superior al 52%.

u) MEJORADOR DE SUELO

La maralfalfa es un forraje de corte de altos rendimientos con capacidad de extraer nutrientes del suelo más allá de las dosis de fertilizantes aplicados. Sin embargo Ramírez, et. al., cuantificó que la penetración rápida y profunda de las raíces hace que sea un agente recuperador de la estructura del suelo ya que a más profundidad de 20 cm existe una mayor masa de raíces que en la parte superior por lo que induce a la formación de agregados, disminuye la densidad aparente e incrementa la estabilidad estructural, con ello se reduce la erosión.

v) ENSILADO DE MARALFALFA.


El ensilado de maralfalfa puede mejorarse con la inclusión de una fuente de carbohidratos solubles como la yuca ya que facilita la fermentación y degradación de otros sustratos por estimular el crecimiento de bacterias ácido láctico y reducir las bacterias saprófitas Maza, Vergara y Paternina. En el noroeste de México, ésta aplicación de carbohidratos se logra con melaza y grano molido que aporta el almidón esparcido en capas periódicas dentro la fosa del silo.

La maralfalfa contiene (<24% de MS) una baja concentración de materia seca a los 60 días de rebrote, lo que favorece el crecimiento de bacterias de clostridium y el silo produce ácido butírico, con olor putrefacto. Erazo; en su tesis señala que al ensilado de maralfalfa cortada a los 60 días se le puede agregar 4% de melaza o 10% de grano triturado, del peso del forraje verde picado para mejorar la calidad de fermentación del silo. También acidificantes a base de ácido clorhídrico, sulfúrico o fórmico. Se puede agregar paja molida para que absorban los remanentes de agua que se exprime con el apisonamiento del forraje verde. El forraje que se va a pisonear debe contener al menos 70 a 73% de humedad, o sea 30% de materia seca como ideal y solo aceptar un máximo de 80% de humedad, a mayor humedad del forraje cortado se puede podrir el silo.

La fecha ideal para conservar el forraje varía dependiendo del método de ensilado, ya que un forraje tierno que no tenga más del 20% de materia seca puede ocasionar pérdidas por putrefacción debido al alto contenido de agua del forraje. El uso de micro silos en bolsas de plástico permiten cortar la maralfalfa a los 45 días del rebrote lográndose un forraje de 10% de P.C., Fibra Detergente Neutro (FDN) de 61.7%, grasa en 13% y la materia seca (M.S.) de 15.7% Hernández Bustamante, et. al.

w) FISIOLOGIA DEL CRECIMIENTO A TRES CORTES.

La tesis de Cunuhay y Choloquinga; sembraron a densidades de 50 cm X 50 cm entre surcos y estacas de semillas. Utilizando fertilizantes y buena precipitación lograron los siguientes comportamientos en crecimiento y entre cortes. La maralfalfa la consumen aves, cerdos, bovinos, equinos, caprinos y ovinos. El ganado lechero lo prefiere verde picado en fresco; las reses de engorda y equinos aceptan un forraje cortado y aireado dos días después para consumirlo picado o ensilado.

Para ensilar en fresco se recomienda el corte de la tarde porque ha disminuido la humedad de la planta por transpiración y se adecua a las recomendaciones para la fermentación.

Más del 95% de las estacas sembradas brotaron y a los 60 días de crecimiento alcanzaron una altura de corte mayor a los 3.0 metros. En la recuperación del rebrote a los 60 días la altura alcanzó más de 1.80 metros y a los 75 días más de 2.70 metros. A los 60 días después del segundo corte la altura de recuperación era mayor a los 0.90 m y a los 90 días a 1.75 metros. Estos factores de crecimiento se ven afectados por el fotoperiodo de la estación del año, horas luz, temperatura y humedad relativa nocturnas, dosis de fertilizantes y riego o precipitaciones.

Después de la siembra a los 60 días el macollo tiene 14 cañas, a los 90 días se ha incrementado a más de 25 cañas y a los 120 días alcanza 34 cañas. Después del primer corte, a los 60 días de recuperación las cañas por macollo se incrementan a más de 50 y a los 75 días son más de 65 cañas. De igual manera a los 60 días después del segundo corte el número de cañas sigue aumentando a 78 y a los 90 días son más de 115 cañas por macollo. El forraje se recupera con planta madura y tierna.

Durante el crecimiento, 60 días después de la siembra el número de hojas al primer corte es de 6, a los 90 días serán más de 9 hojas y a los 120 días 10 hojas por caña. Al segundo y tercer corte el número de hojas tiende a ser similar entre los días de recuperación.

El rendimiento esperado en los tres cortes es superior a las 200 toneladas, con un 13.50% de proteína cruda y humedad del 83% de la planta total. Con riego y fertilización se superan las 300 toneladas de forraje verde en tres cortes.

Una maralfalfa cortada al 20% de floración su palatabilidad es del 60% a los 4 meses de sembrada, si los animales no están hambreados. Posteriormente se cortó al 10% de floración y la palatabilidad mejoró al 90% a los 75 días a corte, cuando los animales ya estaban adaptados y conocían el forraje.

Robles; trabajó en el laboratorio para comparar tres forrajes CT 115, Humidícola y caña de azúcar. La caña presenta la máxima producción de materia seca con una proteína cruda del 2%, obteniéndose la mayor cantidad de carbohidratos solubles al rumen. El inconveniente productivo es que su consumo es muy pobre por la baja digestión de la fibra que se tarda en pasar el tracto digestivo del animal. La fibra de la caña requiere de tratamiento químico para mejorar la digestión de la fibra y suplementar al animal con nitrógeno o fuente proteica. El Pennisetum CT 115 es un clon de bajo porte que se caracteriza por tener menos entrenudos en la caña mejorando su relación Hoja: Tallo, con una floración tardía y escasa lo que permite alargar su crecimiento antes de madurar fisiológicamente. Se consideran consumos de 14 kg de materia seca por animal por día, esto es entre 30 a 40 kilos de forraje verde. El Brachiaria humidicola tiene buen comportamiento productivo pero los animales en pastoreo requieren una fuente de nitrógeno para incrementar la flora ruminal.

La tesis realizada por de Dios; con cortes a los 30, 45, 60, 75 y 90 días reportó que la mejor relación hoja tallo es a los 30 días en la época de secas con 1.73:1 y cuando llueve la H:T es de 1.79:1. La mayor producción se espera a los 90 días de crecimiento durante la época de lluvia con 24.18 Ton/ha de materia seca. La proteína cruda reportada a los 30 días fue de 15.74% de P.C. y a los 45 días fue de 15.44% de P.C. La fibra detergente neutro durante la época de lluvias a los 75 días fue de 74.06 % de FDN y a los 90 días era de 72.24% de FDN. La mejor degradación de la materia seca fue con cortes a los 30 y 45 días con 48.14 % y 53.01 % respectivamente.

Registro fotográfico de volcamiento de pasto maralfalfa. Las semillas apicales tienen dificultad de emerger por exceso de tallos residuales. Las cepas presentan una aglomeración de tallos. Se puede chapolear y quemar después del corte de cañas para reducir este efecto.

Se recomienda sembrar tallos de tres a cuatro nudos máximos de altura, ya que al sembrarse tallos completos, suelen perderse la mayoría de los nudos. Cosechar el pasto al ras del piso para evitar lignificación o volcamiento de nudos, que pueden afectar posteriormente la productividad de la pastura Escudero y Hernández. 

En el trópico veracruzano de temporal, López e investigadores et. al., midieron el comportamiento agronómico de 6 cultivares para graficar las curvas de crecimiento con cortes cada 3 semanas durante seis meses (julio a enero), en promedio elefante 8.0 y maralfalfa 6.0 Ton MS/ha/corte superando a CT-115, Taiwán, Kinggrass y Roxo. Después del tercer corte las parcelas fertilizadas NPK (140-43-20) aplicada en dos fracciones superaron a los lotes no fertilizados. En el 7mo corte la altura del lote fertilizado era de 2.9 metros contra 2.13 mt sin abono. La densidad de los tallos va disminuyendo en cada corte. Con fertilizante inicia de 60 Pl/m2, pasa a 33, hasta 15 plantas por metros cuadrado en el 8vo corte y sin fertilizante tiene la misma tendencia pasando de 42, 28 y hasta 13 Pl/m2 en el último corte. Continuando con el análisis experimental López; señalan que Taiwán y Roxo podrían tener mejor palatabilidad por presentar una mejor proporción de Hoja:Tallo 1.1 hasta 1.5.

V. COSTOS DE PRODUCCIÓN POR HECTÁREA EN SONORA DE MARALFALFA PRIMAVERA–VERANO. LA FECHA DE SIEMBRA DEL CULTIVO INICIA EN FEBRERO.

x) RESUMEN DE CONCEPTOS POR ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO DE MARALFALFA


Anotaciones: Se consideran 5 jornales por hectárea para colocar el material vegetativo (semilla) a $100.00 por jornal. Insecticida para cogollero, trozador, pulgones, gallina ciega. Lorsban 480-E 2 lts/Ha en 350 litros de agua, Parathión Metilico 720. (Cuadro)

Herbicida Atrazina, preemergente 1 Kg/ha, maleza de hoja ancha 2-4D 650 gr/ha, en pre riego. Gesaprim 4 Lts/ha.


Enfermedades pueden ser ergot o fungosas, antracnosis, tizón, pudrición.


Se consideran camiones fleteros de 8 toneladas por viaje.

Las siembras de marzo son más limpias de maleza y en el 2do corte dan un rendimiento alto, en presencia de lluvias de verano. La siembra de junio es precoz y desarrolla altos rendimientos. La siembra de julio prolonga la madurez. La siembra en otoño causa un desarrollo lento, que se potencializa en la primavera. La siembra en invierno frío retrasa el rebrote y requiere semilla con tallos de 50 cm de largo para lograr mayor reserva de carbohidratos durante el establecimiento.

La lámina de riego de siembra de 15 cm y posteriormente riegos ligeros de 7 cm cada 15 días.

Las unidades de nitrógeno aplicadas son 895.78 por hectárea de Amonio y Superfosfato por ciclo vegetativo anual.

El costo de producción por hectárea $86,819.00, al primer corte se estima un rendimiento de 80 toneladas por hectárea forraje verde picado para ensilar. El costo unitario de producción por tonelada en verde $1,085.24.


Para el ciclo anual de 12 meses iniciando la preparación del suelo en febrero y el tercer corte en enero del siguiente año. Costo total de producción por hectárea para 3 cortes de verde picado para ensilar $107,212.00 esperándose un rendimiento total de forraje verde de 170 toneladas al año en tres cortes distribuidos de la siguiente manera 1er. 80, 2do. 60 y 3er. corte de 30 Ton de forraje verde por hectárea. Como es primer año de establecimiento el tercer corte se deja de reserva para que el cultivo pase protegido el invierno y se reduzca el riesgo de helada a la raíz. Para fines de cálculo el costo unitario de producción por tonelada en verde $630.66.

No se considera renta de la tierra ni los intereses financieros del avío.

 

VI. CONCLUSIÓN.

Se observa una dispersión de la información técnica proveniente de diversos ambientes geográficos y capacidades agroecológicas de cada zona forrajera. Inclusive los resultados observados difieren dentro del estado de Sonora. Lo cierto es que se requiere de investigación local para conocer las alternativas de producción más rentables y establecer prácticas de manejo adecuadas a los recursos naturales del noroeste de México así como de la maquinaria disponible para el ganadero o para el productor de forraje.


Hacen falta pruebas para henificado y empaque, sin descartar competencia por otras alternativas forrajeras existentes en la región así como la posibilidad de establecer cultivos forrajeros en asociación con leguminosas y otras gramíneas para lograr la pradera de verde continuo todo el año.

Se carece de metodologías probadas para el establecimiento de praderas perennes de forraje de corte bajo condiciones de irrigación y se desconoce la forma adecuada que permita utilizar pozos y suelos con problemas de salinidad para obtener rendimientos rentables.

Es importante diseñar un programa de manejo esquemático para el aprovechamiento y descanso del cultivo de Pennisetum o maralfalfa para establos lecheros, engordas, preengordas y pastoreo, así como para otras especies de herbívoros domésticos. ΩC

 

ΩC

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La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (Sexta parte)

Producción:

La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (6a parte) La fertilización superior a las 150 unidades de N/ha/corte causa toxicidad en la planta y pueden bajar los rendimientos, aunque el N beneficia la flora del rumen. El Forraje Verde= 22.4 + 0.132 N -0.000092 N2.

Correa; obtuvo resultados que orientan al mejor aprovechamiento del forraje maralfalfa.

*Cuando la relación de minerales K/(Ca + Mg) es superior a 2.2 (sobre una base iónica equivalente), incrementa la posibilidad de que se presente una hipocalcemia. Similar a la tetania de los pastos. Esto implica que el suministro de maralfafla a edades tempranas (56 días) tiene el riesgo de que se presente diarrea (chorro) en los animales que lo consumen, siendo las vacas cercanas al parto (periparturientas) más susceptibles a una hipocalcemia. Este desbalance mineral de la sangre sucede con otros pastos tropicales que son pastoreados tempranamente o después de las primeras lluvias. También cuando se fertiliza con potasio. Se debe suplementar block mineral con calcio y fósforo previo al uso de forraje tierno.

maralfalfasep1

En su reporte Correa; reporta el trabajo de Emanuele, Staples y Wilcox; explicando el proceso de absorción de los minerales del forraje. Se inicia con una rápida liberación del potasio (K) y del fósforo (P), no así el calcio (Ca) que se encuentra asociado a la pared celular de la fibra y se va liberando lentamente en el rumen mediante la degradación del forraje. Si el forraje tiene un alto contenido de potasio, su rápida liberación en el rumen, aunada al suplemento mineral de K en la ración, causan un exceso que afecta la absorción del magnesio al torrente sanguíneo a través de las paredes del rumen.


o) VALOR NUTRITIVO Y COSECHADO PARA EL CONSUMO ANIMAL.

Alpizar J. ww.ecag.ac.cr/revista/ecag45, reportado por Andrade 2008 (38) resalta que la calidad de forrajes influye en el consumo voluntario y por ende en la producción. La cantidad de materia seca consumida está relacionada con los nutrientes para mantenimiento y producción. De esta manera maralfalfa tiene un % de FDA de primera y su % de FDN de segunda. La especie Panicum máximum es de segunda y tercera respectivamente. La maralfalfa como pastura de corte es mejor nutritivamente que el rye grass a los 40 días del rebrote, por lo que debe utilizarse para animales con mayores requerimientos nutricionales, ya que el forraje es tierno. A esta edad fisiológica puede ser comparada con la alfalfa. La FAO reporta del NRC; los siguientes valores de nutrientes digestibles totales NDT: Maralfalfa 64.52, alfalfa 70.48, elefante 52.24 y gramalote 55.26, datos tomados de Sosa y colaboradores.

A partir de los 40 días hasta los 120 días hay una reducción linear en el contenido de proteína cruda (P.C.) y un incremento en las estructuras celulares de lignina que son componentes menos degradables en el rumen, aumentando la materia seca pero bajando la calidad total del forraje. Es entre los 80 y 90 días después del rebrote el tiempo recomendado para el verde picado, observaciones pertinentes se deben aportar para realizar un buen ensilado y que este no sea muy acuoso. Márquez, et al; reportan la PC=17.7-0.18 X F (días al corte).

La maralfalfa alcanza su máximo contenido de humedad a los 75 días después del rebrote y empieza a decrecer después. La proteína cruda (% P.C.) a los 45 días es de 17% y a los 60 días de 11% pero lo importante es su digestibilidad que según Falconi; es de 73.18% lo que resulta en un 12% de proteína digestible. El trabajo de Sosa y colaboradores; con cabras reporta 70 a 76% de digestibilidad de la P.C. Con la edad el forraje va ganando más fibra y la digestibilidad así como el consumo van disminuyendo, porque los nutrientes se destinan a formar células fibrosas para apoyar su crecimiento Ortega, et al.. A los 45 días la fibra es de 30%, a los 60 días de 35%, 75 días 42% y a los 90 días 45% Borbor y Rodríguez.

Noguera, Díaz y Pineda; alimentaron cabras lecheras pastoreando maralfalfa (60%) y proporcionaron el resto (30%) de los alimentos diarios con silo de maíz, girasol y sorgo más el concentrado comercial (10%). Los resultados productivos en cuajada favorecieron al silo de maíz que tiene más energía y con ello mejoró la síntesis de proteína microbiana en el rumen, un efecto al existir más energía metabólica fermentable y permitir un mayor flujo de proteína de baja fermentabilidad en el rumen pasar al duodeno, resultando en una leche con más proteína.

La evaluación de tres sistemas de alimentación por Cabrera; con ovinos en crecimiento con peso inicial de 16 kilos por un período de 98 días para finalizar con un peso vivo superior a los 30 kilos en pie. El mejor beneficio económico e incremento de peso de 35.71 kg se logró con ovinos pastoreando maralfalfa y recibiendo un suplemento logrando una conversión alimenticia de 4.2 kg de alimento consumido por kg de peso ganado; sin embargo el menor costo se obtuvo con borregos finalizados con 25.58 kg pastoreando solamente maralfalfa indicando que tan solo el forraje no aporta la energía suficiente para el engorde de los borregos y se requiere de un complemento balanceado de 12% de proteína cruda para mejorar el finalizado del animal.

Es común observar este ritmo de desarrollo en borregos en finalizado que sin suplemento en la pradera de riego no logran tasas de crecimiento aceptables. INIFAP-Patrocipes han reportado varios trabajos de investigación con estas conclusiones.

Juárez y colaboradores; hacen hincapié que de acuerdo a Van Soest el sistema de análisis proximal existente no determina bien los valores nutricionales con especies tropicales porque el nitrógeno (proteína) soluble disminuye mientras aumenta la lignificación de la pared celular, condición opuesta del manejo agronómico para producir un forraje de calidad con el nutricionista que busca mayor capacidad fermentable del rumen, pero el asesor zootecnista o productor busca un punto medio entre los extremos para un óptimo aprovechamiento, con un mínimo de 7% ( requerimiento en borregos) Ortega, et. al.; no menos de 8% de proteína cruda y entre 40 a 60 días del rebrote, pudiendo ser más tarde si la proteína es mayor y la digestibilidad no disminuye, lo cual se puede observar cuando los animales demandan un mayor consumo de forraje determinado en materia seca por día. Los bovinos adultos consumen pastura en materia seca de 12 a 18 kilos por día dependiendo de la corpulencia de la raza y estado fisiológico (lactación, gestación).

Por ser un cultivar de porte y corte, la maralfalfa produce una mayor cantidad de nutrientes y energía por hectárea que muchos otros cultivos. Es en la producción anual de masa por hectárea donde destacan sus cualidades nutritivas, más que en la concentración nutritiva del forraje per se. Conocer el verdadero valor nutricional del forraje, no solo sus valores químicos reportados del laboratorio, sino en la forma que es consumido, digerido, absorbido, metabolizado por la especie animal lo que será un reflejo de la eficiencia que alcance la producción Sosa y colaboradores. Una evaluación comparativa entre Panicum máximum cv Tanzania, cv Mombasa, Andropogon gallanus cv Llanero Juárez y colaboradores, así como las forrajeras africanas reportadas sin fertilizar en los análisis de Ortega, et. al., con valores de proteína cruda y digestibilidad de la materia seca para tres cultivares de Pennisetum de 9.9% PC-69.7% DM, dos especies de Panicum 8.7%- 59.7%, cuatro especies de Brachiaria 7.6%-65.1% respectivamente. En donde la proteína celular disminuía 0.42% y bajaba la digestibilidad 1.5% cada semana. La fibra y lignina de las paredes celulares compuestas de celulosa, hemicelulosa, lignina y silicio aumentaron 1.21 y 0.19 por ciento respectivamente cada semana. Al pasar las 9 semanas del rebrote la calidad del forraje disminuye aceleradamente y en consecuencia bajan los aumentos de peso diario.

Correa investigador de Colombia; señala que la fertilidad del suelo influye en la digestibilidad de la maralfalfa. El forraje cortado a los 56 días tiene 21.8% de proteína cruda, pero hay que considerar que más de 6% es proteína insoluble de la fracción ácida y detergente neutro, mientras que a los 105 días al corte el % de P.C. es de 11.9 y tan solo 1.5% fue proteína insoluble. Los nutrientes digestibles totales pasaron de 54.4 a 45.8 en los mismos días al corte. La concentración de los minerales calcio, fósforo, magnesio y potasio en el forraje cortado varió para las dos fechas de corte, pero notoriamente más para potasio. Una fertilización fuerte de fósforo reduce la absorción de calcio y magnesio, lo mismo sucede con dosis altas de potasio en el suelo, lo que pone en riesgo ofrecer forraje tierno al ganado en vacas próximas al parto por una posible hipocalcemia. Hay que considerar que el calcio está ligado a la pared celular por lo que depende de la degradación ruminal de la fibra detergente neutro (FDN) y su liberación digestiva (54%) es todavía más lenta que el potasio que se encuentra en el citosol de las células. Así que cuando la concentración del K en el rumen es alta se produce la despolarización de la membrana apical del epitelio ruminal por lo que se reduce el potencial eléctrico transepitelial el cual es el responsable de la absorción del Mg al torrente sanguíneo. La liberación de P, Mg y K es > del 90% en el rumen.

La tesis de Silva; indica que los cultivares cubanos de CT 115 y CT 169 obtuvieron los siguientes rendimientos de toneladas de materia seca por hectárea 1.24, 17.7 y 22.7 para CT 115 y para CT 169 de 0.92, 8.1 y 11.4 Ton M.S./ha a los 30, 60 y 90 días al corte respectivamente. En el mismo orden corresponden a rendimientos de toneladas de forraje verde de 8.73, 78.6 y 84.90 para CT 115 y de 7.11, 31.10 y 49.10 Ton FV/ha para CT 169. El contenido de materia seca fue de 14.2% y 17.58% en CT 115, para CT 169 fueron de 13% y 18.65% con cortes a los 30 y 60 días respectivamente.

La digestibilidad de la planta fue de 58.63% y 56.50% para los cultivares en ese mismo orden. La digestibilidad de las hojas fue mayor en 1% que la planta completa. Ambos cultivares cv son buenas forrajeras que permiten rebrotes cada 45 días bajo pastoreo, eliminando la maleza del terreno. La materia seca en otras pruebas se reportan de 15.73, 15.93 y 19.41% con cortes a los 45, 60 y 75 días respectivamente. El forraje henificado secado al sol se reporta en 85% de materia seca. La proteína cruda favorece al CT 169 con 11.53% de P.C. para hojas y 6.44% para tallos. Para CT 115 fueron de 10.57 y 5.57% de P.C. para hojas y tallos. Al pasar de los 60 días disminuyen sus contenidos de proteína.

Continuando con estas pruebas del contenido de nutrientes, Silva y colaboradores; obtuvieron los siguientes resultados del laboratorio. Sánchez y colaboradores; comparó la digestibilidad de 10 gramíneas forrajeras midiendo la producción de gas in vitro. Los cultivares de Brachiaria (Insurgente, Chetumal, Chantolpo, Mulato) Panicum (Monbasa, Guinea, Tanzania) y los Pennisetum (Cubano, Morado y Taiwán) presentan digestibilidades y producción de gas muy similares con cortes a las 3, 6, 9, y 12 semanas. La diferencia entre especies se dará por el rendimiento por hectárea. Para conocer la formación y acumulación de nutrientes Calzada y colaboradores; midieron cada 15 días desde el establecimiento del Taiwán Pennisetum purpureum para determinar la fecha óptima de desarrollo fisiológico con la máxima producción de biomasa y crecimiento. La fecha de cosecha o corte de uniformidad, se cuantificó a los 4.5 meses con una producción de 37.5 Ton de materia seca de forraje por hectárea equivalentes a una producción de 278 kilos diarios por hectárea, con una altura de 2.5 metros.

Haciendo una comparación nutritiva y digestible de maíz forrajero Zea mais contra la pastura del zacate Elefante Pennisetum purpureum los investigadores Prada et. al., publicaron que la eficiencia en los costos de producción son determinantes para seleccionar entre un cultivo y otro. El maíz es más nutritivo por el contenido energético del grano en las mazorcas favoreciendo variedades productoras de grano. El resto de la planta está limitado por la digestibilidad de las paredes celulares que componen la fibra del tallo. El maíz al ir madurando fisiológicamente va incrementando su fibra y reduciendo la digestibilidad en el rumen, por lo que se favorecen variedades tardías permitiendo una mayor flexibilidad en la fecha de cosecha.

Si el maíz es eloteado, es decir se cosecha la mazorca para verdura con la planta en pie y enseguida se cosecha el forraje, su valor nutritivo será mejor que un forraje tierno de elefante. Conforme el maíz madura a más del 30% de materia seca, el zacate elefante de menos de 60 días será una mejor opción. A mayor madurez de ambos cultivos la digestibilidad será similar y el rendimiento por hectárea y los costos de producción determinarán la eficiencia.

Aún con toda la información que se ha publicado, Montero et. al., realizaron un estudio en el Campo Experimental de La Posta, Veracruz con clima cálido subhúmedo Aw1, precipitación de 1337 mm y temperatura media de 25.4°C, máxima de 31.3 y mínima de 19.5° centígrados. Se realizaron corte cada 21 días durante seis meses dentro de la temporada de lluvias. Las observaciones son similares a otras pruebas siendo que a mayor edad se incrementa la materia seca y el contenido de lignina. Sin embargo todos los cultivares acumulan rápidamente la Fibra Detergente Neutro (FDN), celulosa y hemicelulosa se estabilizan después de los 84 días. La proteína inicial a los 21 días es de 16% P.C., a los 42 días decae a 8% de P.C., así sucesivamente poco a poco hasta los 126 días se registra 4% de P.C., llegando a su mínimo a los 168 días. La lignina lleva una tendencia opuesta a la proteína ya que es muy baja 1.7% a lo21 días, se duplica a los 42 días 3.4%, a los 126 días el cultivo tiene 7.12% de lignina y pasa a 8.3% a los 168 días de edad.

Una investigación realizada por Castillo, Jarillo, Valles, Ocaña, Cortez y Aguilar; comprobaron que para determinar la degradación ruminal del Pennisetum purpureum X Pennisetum typhoides CT- 115 en bovinos es mejor utilizar dos animales fistulados por cada muestra de forraje, colocando tres bolsas por repetición y las bolsas de nylon para la prueba no se deben reutilizar.


IV. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DEL CUTLIVO

p) INTRODUCCIONES A SONORA.

El Centro Regional Universitario del Noroeste (CRUNO) de la Universidad Autónoma Chapingo introdujo en 1997 unas cepas de Pennisetum King Grass y otros cultivares no identificados que fueron sembradas en el campo experimental block 910 del Instituto Tecnológico de Sonora. Se realizaron días demostrativos en campo para la presentación de los forrajes sembrados. En el municipio de Hermosillo, Sonora, el rancho Econatura realizó un día demostrativo 2012 para explicar la siembra de maralfalfa. Otros establecimientos en la Costa han sido en el campo Las Palmitas y al norte el Ejido La Victoria. En el municipio de Navojoa el Ejido Miguel de la Madrid Hurtado (Progestiones) ha sido enlace para la distribución y venta de semilla de Maralfalfa en el sur de Sonora, su cimiente fue llevada a la sierra baja de Arivechi para luego ser sembrada en el 2013 en el Valle del Yaqui por la Fundación de Desarrollo Rural con un productor cooperante del Ejido El Águila de Quetchehueca. Otras siembras en el municipio de Cajeme han sido en Pueblo Yaqui y Cócorit. En Basconcobe, municipio de Etchojoa se localiza una parcela. También los ganaderos reportan diferentes superficies sembradas en los municipios de Quiriego, Santana y Huatabampo.  

Continuará…ΩC

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Mitos y realidades de la inyección de oxitocina como apoyo para inducir la eyección de leche en vacas Bos indicus x Bos taurus en condiciones tropicales

Producción:

Se determinó los efectos de la inyección intramuscular de oxitocina para inducir la eyección de leche en vacas Bos indicus x Bos taurus ordeñadas en condiciones tropicales en: Experimento 1 (n=60) porcentaje de abortos (PA), días a primer servicio (PS), porcentaje de vacas no servidas (NS), porcentaje acumulado de gestaciones (PAG), tamaño del embrión (TE) y producción de leche (kg; PL); Experimento 2 (n=96) Indicadores de estrés; y Experimento 3 (n=15) en concentraciones séricas de cortisol. Experimento 1) Después del parto las vacas fueron ordeñadas dos veces al día y se asignaron aleatoriamente a: 1) Recibir una inyección intramuscular de oxitocina (10 UI) para inducir la eyección de leche (O, n=31) o 2) No recibir ninguna inyección (control, C; n=29). Las vacas se manejaron en pastos tropicales y se suministró alimento balanceado (18% PC) al ordeñarlas. Las vacas se inseminaron artificialmente cuando presentaron estro natural. El diagnóstico de gestación se realizó mediante ultrasonografía (33±4 días) y el embrión se midió; Experimento 2) siguiendo la metodología del experimento 1, se evaluaron indicadores de estrés en respuesta a la inyección intramuscular de oxitocina: pisoteo, pateo, movimiento de la cola, dejar de comer, movimiento brusco y después del ordeño se tomó la temperatura rectal (TR). Experimento 3) bajo la metodología del estudio 1 se seleccionaron aleatoriamente vacas del grupo C (n = 8) y O (n = 7) y se tomaron muestras de sangre a -10 - 5, 0, 5, 15 y 45 minutos antes y después de la inyección de oxitocina para determinar concentraciones de cortisol. El análisis estadístico se realizó utilizando ANOVA y chi-cuadrada. Las vacas C tuvieron menor (P=.05), PA (3.8%) y NS (14.8%) que las vacas O (PA=23% y NS=34.3%). El porcentaje acumulado de vacas gestantes fue mayor (P= .01) en el grupo C. Los embriones de vacas C (19.0±2.0 mm) fueron más grandes (P=.0001) que los O (14.22±1.4 mm). No hubo diferencias (P=.10) en PL, PS, y SC. Las vacas del grupo O presentaron elevados (P=.05) indicadores de estrés y TR comparadas con las vacas C. Las concentraciones de cortisol fueron mayores (P=.0003) en vacas O (33.4±2.8 ng/ml) que en C (11.6±2.4 ng/ml). En conclusión, la inyección intramuscular y rutinaria de oxitocina afectó algunos perfiles reproductivos y el tamaño del embrión, e incrementó los indicadores de estrés y concentraciones séricas de cortisol pero no mejoró la producción de leche, deducimos que las vacas no se habitúan a la inyección y recomendamos no inyectarlas rutinariamente para inducir la eyección de leche.

mitos1

Debido a la necesidad de una ganadería lechera más eficiente en los trópicos, los productores han adoptado formas modernas para mejorar la producción de leche una de ellas es el ordeño mecánico, el cual cada vez se está volviendo más popular en el trópico y está reemplazando rápidamente al ordeño manual. Sin embargo, en las zonas tropicales la mayoría de las vacas están influenciadas genéticamente con razas cebuinas lo que les ayuda a tolerar las condiciones tropicales, como humedad, calor, lodo, insectos, pastoreo extensivo y manejo del hato. Pero el ordeño mecánico de estas vacas mestizas no ha sido fácil, sobre todo por su temperamento, conjugado con la falta de conocimiento de los ganaderos y trabajadores de campo sobre como adaptar estas vacas al nuevo ambiente de la sala de ordeño mecanizada. Al encontrarse las vacas en condiciones estresantes dificulta la completa cosecha de leche. Bruckmaier et al., reportaron que las vacas ordeñadas en entornos desconocidos se estresan y las concentraciones séricas de cortisol aumentaron, sin embargo las concentraciones de oxitocina y b - endorfina disminuyeron por lo que la cosecha de leche fue deficiente. Los ganaderos en el trópico han encontrado una manera de resolver este problema mediante la aplicación exógena de la hormona oxitocina.

Se ha informado que la aplicación exógena de oxitocina puede mejorar la cosecha de leche hasta un 12% y aún en mayor porcentaje cuando las condiciones de ordeña como estrés no son favorables para la vaca (Nostrand et al). Sin embargo, los efectos secundarios en vacas mestizas en condiciones tropicales de la inyección diaria de oxitocina y en caso de doble ordeño la aplicación de oxitocina se realiza también dos veces al día, no se han documentado ampliamente. Villa Godoy et al., reportaron que la inyección de oxitocina podría afectar a la capacidad reproductiva. Otro aspecto que no ha sido considerado es el bienestar de la vaca, en términos de inyectarla diariamente y durante toda la lactancia. La inyección de oxitocina vía intramuscular diaria y en algunos ranchos dos veces al día en vacas mestizas en condiciones tropicales puede ser estresante, especialmente porque un gran número de estas vacas tienen influencia genética de Bos indicus. Se realizaron 3 diferentes experimentos durante el periodo de julio 2011 a febrero 2014 en la región tropical de Tuxpan, Veracruz en diferentes unidades de producción pecuaria para determinar los efectos de la inyección intramuscular diaria y rutinaria de oxitocina para inducir la eyección de leche en vacas mestizas en perfiles productivos, crecimiento del embrión, indicadores de estrés y concentraciones séricas de cortisol.

MATERIALES Y MÉTODOS

EXPERIMENTO 1
Este estudio se realizó en una unidad de producción pecuaria comercial entre julio 2011-noviembre 2012 (405 días). Se utilizaron vacas mestizas (Bos indicus x Bos taurus) próximas al parto (n = 60). Tres semanas antes de la fecha esperada del parto, las vacas se colocaron en una pradera de pasto insurgentes (Brachiaria brizantha) y estrella de áfrica (Cynodon plectostachyus; 0.5 hectárea / vaca) con agua y sales minerales a libre acceso, esto con la finalidad que las vacas tuvieran mejor confort preparto, también se les dio un tratamiento preparto como se describe: fueron desparasitadas con ivermectina (0.2 mg/kg; 1 ml/50 kg subcutáneo), inyectadas vía intramuscular (IM) con vitamina E (60 mg), selenio (600 mg), vitamina ADE (A, 250.000 UI; D3, 375.000 UI) y E1 alfa-tocoferolacetato (250 mg) y además recibieron 2 kg/cabeza/día de un alimento balanceado comercial (proteína bruta 18 %).
Después del parto las vacas se incorporaron con el hato de ordeño y fueron asignadas al azar a: 1) Recibir una inyección IM de oxitocina (10 UI; Bruckmaier et al.), antes de cada ordeño (O, n = 31) o 2) No recibir inyección de la hormona (control; C, n = 29). Las vacas mestizas fueron manejadas en un solo grupo en un sistema de pastoreo rotacional intensivo en el que se dividieron 61.5 hectáreas de pastos tropicales (Brachiaria brizantha y Cynodon plectostachyus) con cerca eléctrica en 30 potreros y cada potrero (1.98 hectáreas/pasto) fue utilizado por 1.5 días cada 45 días. Las vacas pastorearon 15 ± 3 horas diarias y tenía sales minerales y agua limpia a libre acceso. Las vacas se ordeñaron en un sistema de ordeño tipo parada (capacidad de 8 vacas) a las 6:00 y 16:00 horas y se alimentaron con 1 kg de alimento balanceado comercial (18 % de proteína cruda) por cada 3 litros de leche producidos. La producción de leche se pesó cada 14 días utilizando medidores Waikato®. La producción de leche por vaca se ajustó a 305 días. La detección de estro se realizó dos veces al día (am-pm), durante el estudio (405 días) durante periodos de 2 horas y las vacas fueron inseminadas artificialmente de 10 a 12 horas después de la detección de celo. Las siguientes variables reproductivas fueron registradas: Días a primer servicio (PS), número de servicios por concepción (SC), número de vacas no servidas durante el estudio (NS), el porcentaje de vacas preñadas acumuladas durante el estudio (PAG).
El diagnóstico de gestación se realizó a los 33 ± 4 días usando ultrasonografía (ultrasonido de tiempo real con transductor de 5.0 MHZ transrectal). Los embriones fueron medidos tomando la longitud cráneo-caudal (mm). Después del primer diagnóstico de gestación las vacas fueron confirmadas nuevamente a los 60 ± 10, 90 ± 10 y 150 ± 10 días. Las vacas que llegaron a demostrar estro, días después del diagnóstico de gestación, nuevamente se realizó el diagnóstico y se registró el aborto en caso de resultar la vaca no gestante.

EXPERIMENTO 2
La metodología fue la misma que la utilizada en el experimento 1, solo que en este estudio se tomaron los siguientes indicadores de estrés (n=96) al momento de la inyección de oxitocina vía IM: 1) Pateo, se determinó si pateó y número de veces que lo realizó; 2) Pisoteo, se consideró pisoteo cuando la vaca flexionaba y levantaba alguna de las extremidades en señal de un estímulo NO agradable para ella, 3) Evasión de la inyección IM de oxitocina, si la vaca trato de hacerse a un lado, agachó o de alguna manera trató de evadir la inyección, 4) Si la vaca dejó de comer o brincó en respuesta a la inyección (esta variable se consideró si, cuando la vaca al momento de aplicar la inyección dejaba de comer o levantaba la cabeza, ya que durante el ordeño se les administró alimento balanceado), 5) Movimiento de cola, esta variable se consideró, si al momento de aplicar la inyección con oxitocina estas movían la cola y cuantas veces lo hacían, 6) Micción y defecación durante el ordeño (Estas variables aunque se tomaron no se consideraron para el análisis estadístico ya que un numero muy reducido de vacas las realizaron). La temperatura rectal se tomó al final del ordeño utilizando un termómetro digital de rápida medición. Se realizaron 3 réplicas del experimento 2.

EXPERIMENTO 3
La metodología fue la misma que la utilizada en el experimento 1, pero en el experimento 3, a media lactancia (152.2 ± 10 días en leche) vacas procedentes del grupo control (n=8) y del grupo de vacas inyectadas con oxitocina intramuscularmente (n=7) fueron seleccionados de forma aleatoria y se tomó una muestra de sangre mediante punción en la vena coccígea a -10, -5, 0, 5, 15 y 45 minutos antes y después de la inyección de la oxitocina. La sangre se dejó coagular y después se centrifugó a 2500 rpm durante 20 minutos. El suero se almacenó a
-5°C hasta que las concentraciones de cortisol se determinaron utilizando la técnica de radioinmunoensayo (kit RIA de cortisol; Ref. RK - 240 CT). El análisis estadístico se realizó utilizando el software estadístico 7 usando ANOVA, y se determinó el efecto principal del tratamiento y las interacciones de tratamiento por tiempo, se analizaron también los efectos del tratamiento sobre la tasa de aborto, y el porcentaje de vacas abiertas y porcentaje acumulado de vacas gestantes al final del estudio mediante chi-cuadrada.
RESULTADOS Las vacas inyectadas intramuscularmente con oxitocina tuvieron un mayor (P=.05) porcentaje de abortos (23 %) comparadas con las vacas en el grupo control (3.8%). Además, había más (P=.05) vacas abiertas al final del estudio (405 días) en el grupo inyectado intramuscularmente con oxitocina (34.3 %) que las vacas en el grupo de control (14.8 %). El porcentaje acumulado de vacas gestantes durante el estudio fue mayor (P =.01) en el grupo control (Figura 1). Los embriones de las vacas del grupo control fueron más (P=.0001) grandes (19.0 ± 2.0 mm) que los embriones de las vacas que fueron inyectadas con oxitocina (14.22 ± 1.4 mm). Las vacas del grupo inyectadas IM con oxitocina tuvieron días (172.5 ± 20.7) a primer servicio y número de servicios por concepción (2.28 ± 0.28) similares (P=.10) a las vacas del grupo control (167.3 ± 20.2; 1.90 ± 0.2, respectivamente). Con respecto a los indicadores de estrés, las vacas inyectadas con oxitocina tuvieron un mayor (P=.05) porcentaje de animales que pisotearon (96.8%), patearon (32%), dejaron de comer (61.2%), movieron la cola (81.2%), brincaron (20.9%) y se movieron (78.2%) comparadas con las vacas no inyectadas (0%, 0%, 2.9%, 2.9%,0%, 5%, respectivamente). Las vacas inyectadas con oxitocina tuvieron una mayor temperatura rectal (39.13±.08°C) y número de pisoteos (2.62±.36) comparado con las vacas no inyectadas (38.96±.12°C y .24±.54; respectivamente). Las concentraciones séricas de cortisol fueron afectadas por el tratamiento (P=.0003), las vacas que fueron inyectadas IM con oxitocina tuvieron mayores concentraciones (33.4 ± 2.8 ng/ml) que las vacas que no recibieron la inyección intramuscular de oxitocina (11.6 ± 2.4 ng/ml). Las concentraciones séricas de cortisol también se vieron afectadas por el tiempo (P=.01), y por interacción tratamiento x tiempo (P=.01). Las concentraciones séricas de cortisol aumentaron en vacas sólo después de la inyección IM de oxitocina mientras que las vacas que no recibieron la inyección IM de oxitocina no incrementaron las concentraciones séricas de cortisol durante el tiempo de muestreo (Figura 2). Las vacas mestizas (Bos indicus x Bos taurus) de ambos grupos tuvieron un promedio de producción de leche de 12,15 ± 0.55 kg durante 305 días. La producción de leche ajustada a 305 días fue similar (P=.10) entre las vacas que recibieron la inyección intramuscular de la hormona (3,928.10 ± 265.2 kg) y las vacas que no recibieron inyección intramuscular de la hormona (3,520.0±185.8kg).

DISCUSIÓN
El porcentaje de vacas abortadas fue mayor en el grupo de vacas inyectadas IM con oxitocina así como sus embriones fueron más pequeños en comparación con las vacas que no fueron inyectadas IM con oxitocina. Estos efectos podrían estar relacionados con un aumento exagerado de la oxitocina en sangre debido a la dosis inyectada para inducir la eyección de leche. Sagi et al., reportaron que la dosis fisiológica de oxitocina para inducir la eyección de la leche con éxito es sólo 0.1 UI y la aplicación exógena de 10 a 20 UI de oxitocina para apoyar la eyección de leche aumentó de 120 a 240 veces las concentraciones fisiológicas. Además, estas concentraciones también pueden tener una duración de 120 minutos en comparación con los 15 minutos de la oxitocina endógena (Lollivier et al). Este aumento podría tener un efecto sobre los perfiles endógenos de oxitocina y también en las concentraciones de prostaglandina F2a. Lonergan (2011) reportó que una disminución en las concentraciones séricas de progesterona en los inicios del desarrollo embrionario afectaba su crecimiento e incrementaba las posibilidades de pérdidas embrionarias. Esa información pudiera sugerir porque en este estudio las vacas inyectadas con oxitocina tuvieron embriones menos desarrollados y un mayor porcentaje de abortos.

Hubo más vacas abiertas en el grupo de vacas inyectadas IM con oxitocina al final del estudio en comparación con las vacas del grupo control. Estas diferencias podrían explicarse por Lemaster et al., y Yildiz y Erisir, quienes reportaron que la inyección de oxitocina exógena durante ciertos días del ciclo estral después de la inseminación artificial reducía drásticamente la supervivencia embrionaria. Así mismo, Armstrong y Hansel; reportaron que la aplicación de oxitocina exógena durante los días 2 al 6 del ciclo estral afectaba el crecimiento del cuerpo lúteo y las concentraciones séricas de progesterona, afectando el crecimiento embrionario (Lonergan). En este estudio las vacas del grupo oxitocina se inyectaron dos veces al día todos los días del ciclo estral después de la inseminación artificial. Además, la oxitocina exógena aumenta las contracciones uterinas especialmente en el oviducto en ovejas gestantes, reduciendo la supervivencia embrionaria (Wathes et al).
El número de días al primer servicio y el número de servicios por concepción fueron similares en ambos grupos. Estos resultados son similares a los reportados por Alejo y Basurto y Nostrand et al. Rousing et al., reportaron que indicadores como pisoteo, pateo, dejar de comer, mover la cola, eran indicadores de estrés en las vacas. Estos resultados son similares a los encontrados en este estudio en donde las vacas que se inyectaron IM mostraron un incremento en estos indicadores de estrés. Callejo; propuso que el bienestar es la perfecta armonía del animal con el medio ambiente que lo rodea. En este caso las vacas al estar en la sala de ordeña y ser inyectadas intramuscularmente con oxitocina para ser ordeñadas dejaron de estar en armonía perfecta con el medio ambiente pasando de un estado armonioso a estresante. Las vacas inyectadas con oxitocina también mostraron un incremento en la temperatura rectal. Se considera este incremento en temperatura rectal como resultado del incremento de la actividad física de estas vacas (pateo, pisoteo, mover la cola, etc; Spiers et al). Sin embargo, Lusk, reportó que en ciertas situaciones estresantes existe otro componente denominado hipertermia inducida por estrés, relacionada con la actividad del sistema simpático-adenomedular y del eje hipotálamo-hipofisario- adrenocortical. Dicha hipertermia se considera una respuesta de anticipación frente a una situación desagradable que pueda ser conocida o no, esto también pudiera explicar porque las vacas inyectadas con oxitocina intramuscularmente tuvieron un incremento en la temperatura rectal.

Las concentraciones séricas de cortisol fueron similares en ambos grupos previos a la inyección intramuscular de la hormona; Sin embargo después de la inyección las concentraciones séricas de cortisol fueron superiores en vacas inyectadas comparadas con las vacas que no se inyectaron. Bruckmaier et al., demostraron que las vacas ordeñadas en lugares desconocidos mostraron mayor estrés y cortisol sérico y b - endorfina y bajas concentraciones de oxitocina durante el ordeño, esto ocurrió hasta que las vacas se acostumbraron al nuevo entorno, una vez que las vacas se habituaron al nuevo entorno las concentraciones séricas de cortisol y b - endorfina disminuyeron y las concentraciones séricas de oxitocina aumentaron. En nuestro estudio, las vacas inyectadas IM con oxitocina continuaron liberando cortisol después de varias semanas de ser inyectadas diariamente dos veces al día, por lo que deducimos que estas vacas nunca se habituaron a la inyección.
En este estudio, la producción de leche fue similar entre las vacas inyectadas con oxitocina y las vacas no inyectadas. Esto es corroborado por Knight et al., quien llegó a la conclusión de que la aplicación exógena de oxitocina no incrementa la producción de leche. Sin embargo, Luna et al., reportaron un aumento en la producción de leche en vacas que fueron inyectados con oxitocina. Así mismo Nostrand et al., encontraron que las vacas inyectadas con oxitocina produjeron 12% más de leche que las vacas del grupo control, incluso una dosis más alta (50 UI) aumentó aún más la producción de leche (Kaskous et al). Las diferencias entre los estudios puede deberse a que en este estudio la producción diaria de leche promedio fue de 12.5 litros, mientras que otros estudios en los trópicos la producción de leche fue sólo 5 litros al día. Uvnas - Moberg et al., informaron que las vacas que se alimentaron durante el ordeño tenían concentraciones sanguíneas de oxitocina elevadas comparado con las vacas que no fueron alimentadas. También es posible que las vacas en este estudio tuvieran un ambiente libre o de bajo estrés en la sala de ordeña y por lo tanto una adecuada liberación endógena de oxitocina y eyección de leche (Bruckmaier et al).

CONCLUSIÓN
La inyección intramuscular diaria y rutinaria de oxitocina para estimular la eyección de leche al momento del ordeño en vacas mestizas (Bos taurus x Bos indicus) en el trópico perjudicó los perfiles reproductivos, el crecimiento embrionario, y los indicadores de estrés e incrementó las concentraciones séricas de cortisol, por lo que deducimos que las vacas mestizas inyectadas intramuscularmente con oxitocina nunca se habitúan y siguen estresándose durante la lactancia mientras son inyectadas. Recomendamos reducir al mínimo el uso de la inyección intramuscular de oxitocina para inducir la eyección de leche en los trópicos. ΩC

Lammoglia MA1*, Domínguez B2, Alarcón MA1, Cabrera A1, y Daniel IC1 ΩC

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Establecimiento de praderas tropicales: La elección de la especie

Producción:

En la mayor parte de las regiones tropicales de la vertiente del golfo de México predominan los tipos climáticos cálido húmedo (Am o Af) y cálido subhúmedo (Aw) y los suelos del orden vertisol, oxisol, ultisol e inseptisol. En general, la topografía de estas regiones va de plana a ondulada y a quebrada a medida que el sitio se aleja de la costa. El suelo es variable en textura, estructura y fertilidad dadas las combinaciones que pueden resultar de suelos arenosos e infértiles en la costa, con aquellos arcillosos de variada fertilidad en los valles y lomeríos.

establecimiento1

En estas regiones el tipo de vegetación nativa predominante es el bosque o la selva tropical, pero no el pastizal. El tipo de vegetación más parecido al pastizal lo constituye la sabana y en las partes más secas, el matorral. Por lo tanto, las praderas tropicales, en la mayoría de los casos, representan verdaderos cultivos agrícolas que tienen que ser sembrados o inducidos de manera artificial, es decir con la intervención del hombre.

Dado el riesgo ecológico que esto implica y los elevados costos de las prácticas agrícolas, resulta aconsejable planear cuidadosamente las actividades que se tengan que llevar a cabo para el establecimiento y futuro manejo de la pradera. Por lo anterior, el objetivo de este escrito es describir las prácticas más comunes y servir como una guía básica en el proceso de toma de decisiones para el establecimiento de praderas en las regiones tropicales.

Se considera que una pradera ha quedado establecida cuando ya está lista para ser cortada o pastoreada sin perjuicio del cultivo. Bajo condiciones de temporal, también es importante que la pradera sea capaz de sobreponerse a las condiciones adversas de la próxima época crítica, y asegurar un rebrote vigoroso desde los inicios de la siguiente época favorable al crecimiento de las plantas. A partir de este momento la pradera empieza su etapa de máxima producción y se espera que con un buen manejo agronómico y del pastoreo la vida productiva de la pradera sea tan larga como sea posible; por lo menos de unos diez a quince años.

Un correcto establecimiento de praderas puede tardar hasta un año. Es conveniente recordar que a diferencia de los cultivos anuales como el maíz y el sorgo forrajero, normalmente las praderas se establecen con especies perennes, es decir, que viven y se mantienen productivas por más de dos años y por lo tanto los efectos de haber logrado un buen o mal establecimiento se multiplican a lo largo de toda la vida útil de la pradera. Los puntos más importantes a considerar en la planeación y ejecución del establecimiento de praderas son:

1.- La elección de la especie forrajera.

2.- La preparación del terreno.

3. La elección de la época, la densidad y el método de siembra.

4.- Conocer la disponibilidad y los costos de los materiales y de las actividades.

Esto último es muy importante, pues a veces la mayor limitante en la selección de los pastos a establecer, es la disponibilidad en las casas comerciales de las semillas.

Guía general de especies forrajeras tropicales

En general, la recomendación es elegir las especies con mayor rendimiento de forraje, valor nutritivo y persistencia de acuerdo al terreno disponible, y al objetivo de producción que se persiga.

A continuación se presenta una guía general para ayudar a elegir la especie a sembrar tomando en consideración las condiciones agroecológicas del sitio. Es conveniente recordar que las gramíneas y las leguminosas son las dos familias de plantas más importantes en la praticultura y tal vez también en la alimentación humana. Todas las plantas conocidas como zacates pertenecen a la familia de las gramíneas. A este grupo pertenecen también los cereales cuyos esquilmos son usados en la alimentación del ganado. Las leguminosas son plantas cuyo fruto es una vaina como la del frijol. La importancia de las leguminosas radica en que son capaces de asociarse a ciertas bacterias para fijar nitrógeno del aire y mejorar así la fertilidad del suelo donde crecen. Otra característica de las leguminosas forrajeras es su elevado contenido de proteína, lo cual mejora la calidad de la dieta de los animales que las consumen. Sin embargo, pueden ser difíciles de establecer y de mantener.

Casi siempre es deseable que dentro de un mismo rancho coexistan dos o más especies forrajeras, ya que casi siempre existen diferentes tipos de topografía, fertilidad del suelo y tipos de animales.

A continuación se presenta un agrupamiento de las plantas forrajeras tropicales más comunes en función de su capacidad de adaptación al medio:

Grupo
1
. Incluye plantas que prosperan en condiciones de suelos delgados o someros, comúnmente de baja fertilidad ocasionada por la presencia de una capa de tepetate o arcilla muy endurecida a pocos centímetros de la superficie. Estas características impiden la aireación del suelo, el paso del agua y la expansión de las raíces. De hecho, en ocasiones estos suelos presentan una fase pedregosa o gravosa que dificulta las labores culturales. Las especies de este grupo también pueden resistir las temperaturas más altas y las sequías más prolongadas del clima Aw y están representadas por las gramas nativas (varias especies de los géneros Axonopus
y
Paspalum
, principalmente), el zacate cola de zorra (Sporobolus indica), el Jaragua (Hyparrhenia
rufa
) y el más recomendado zacate llanero (Andropogon
gayanus
). Si además el suelo presenta problemas de acidez y/o se encharca durante un periodo prolongado, la recomendación es usar el zacate Chetumal (Brachiaria
humidicola
). Con respecto a las leguminosas, estos lugares resultan adecuados para el establecimiento de algunas especies del genero Desmodium. Si no hay problemas de acidez ni de encharcamientos, se puede establecer el guaje (Leucaena
leucocephala
).

Grupo
2
. Este grupo esta compuesto por plantas que se adaptan a condiciones de sequía parecidas a las del grupo anterior pero que son más exigentes en profundidad y fertilidad del suelo. Aunque soportan bien los suelos arenosos, prefieren y son más productivos en los suelos más francos; sin embargo son muy sensibles a problemas de mal drenaje del suelo (encharcamientos prolongados). Tal vez la especie más representativa de este grupo sea el zacate Guinea o privilegio (Panicum
maximum
) y otros cultivares de la misma especie como el zacate Tanzania, el Mombasa, el Tobiatao y otros. En este grupo también se puede incluir al zacate Insurgente (Brachiaria
brizantha
) y al Mulato (B.
brizantha
X
B.
rusisiensis
), los cuales además son capaces de resistir suelos con pH acido y muy acido. Junto con este grupo de gramíneas, se pueden establecer algunas especies de leguminosas del género Centrosema y Clitoria.

Grupo
3
. Aquí se agrupan las especies que prefieren suelos un poco más profundos, fértiles y sin problemas de drenaje, con lluvias más abundantes y mejor distribuidas que en el grupo anterior. Para las mejores condiciones se recomienda el zacate Pangola (Digitaria
decumbens
), y para ambientes no tan favorables, el Estrella de África (Cynodon
plectostachyus
); en las condiciones mas desventajosas, especialmente por acidez del suelo, elegir el zacate Señal (Brachiaria
decumbens
). Si por el contrario, los suelos tienen reacción alcalina, entonces la opción es sembrar alguna variedad del zacate Bermuda o Ferrer (Cynodon
dactylon
). En estos lugares se han adaptado con éxito leguminosas como la soya forrajera (Noenotonia
wightii
) y el kudzú (Pueraria
phaseoloides
) y el cacahuatillo o cacahuate forrajero (Arachis
pintoy
y
A.
glabrata
).

Grupo
4
. Incluye a los zacates tradicionalmente conocidos como de corte, pero que pueden ser empleados en condiciones de pastoreo controlado, tal es el caso de diferentes variedades o cultivares del zacate Elefante (Pennisetum
purpureum
) como el Taiwán, el King grass, el Merkerón y los de más reciente aparición como el CT-115 y el Maralfalfa. Estos pastos prosperan en diferentes ambientes, desde cero hasta más de 1800 metros sobre el nivel del mar en climas cálidos y semicálidos y en suelos de textura y fertilidad variable. Sin embargo, por su gran potencial de producción se recomienda sembrarlos bajo las mejores condiciones de suelo que se tengan en el rancho.

Grupo
5
. En este grupo se encuentran las especies capaces de prosperar en suelos con problemas de drenaje, es decir, suelos que permanecen inundados o encharcados por periodos prolongados de tiempo. El zacate Alemán (Echinochloa
polystachia
) incluso es capaz de adaptarse a lugares donde el agua es salobre, cerca de las lagunas, mientras que el Pará (Brachiaria
mutica
) requiere lugares con agua dulce, mas cerca de los ríos. Otros pastos bien adaptados a suelos inundables son el zacate Pantano (himenachne
sp
), el Chetumal (B.
Humidicola
) y diferentes cultivares del Limpograss (hemarthria
altissima
). Generalmente las leguminosas forrajeras no prosperan bajo estas condiciones.

Es muy importante hacer notar que, de los grupos 1 al 4, las especies que prosperan en número bajo, también lo harán en uno más alto; por ejemplo, las especies que soportan las condiciones del grupo uno, lo hacen también en las condiciones de los otros grupos, ya que los ambientes van mejorando.

Sin embargo, la calidad de los pastos por grupo también va mejorando, y el hecho de sembrar especies forrajeras de bajo rendimiento y/o valor nutritivo en lugares donde se pueden manejar especies más productivas, resulta en un desperdicio del potencial del sitio. Pero por otro lado, querer establecer plantas del grupo 3 o 4, que son exigentes a ciertas condiciones de clima y suelo, en lugares que corresponderían al grupo 1 o 2, sin las condiciones que los pastos requieren, normalmente conduce al fracaso en el establecimiento y la persistencia de la pradera, por no poderse cubrir sus requerimientos. ΩC

Isaías López Guerrero,  Teresa B. García Peniche ΩC

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