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Producción (54)

Estrategias de alimentación para ganado bovino en las regiones tropicales

Producción:

Las regiones tropicales en México comprenden más de 24 millones de hectáreas, las cuales poseen un gran potencial forrajero para los bovinos, siendo esta la fuente de sustento más abundante y económica para producir leche y carne en forma económica. Actualmente en el trópico la producción de leche y carne sigue siendo la principal fuente de ingresos para los productores. En las zonas tropicales de México, es común observar que más del 80% de los ganaderos utilizan el sistema extensivo para producir leche, carne y becerros, siendo este sistema considerado como de bajos insumos donde muy pocas veces se utilizan suplementos alimenticios y minerales. En este sistema de producción los promedios de producción de leche, carne así como los índices reproductivos son bajos, siendo los principales factores limitantes la estacionalidad en la producción de forrajes a través del año, la baja calidad nutricional de los pastos, la alta incidencia de ecto y endoparásitos, así como el efecto negativo del becerro en crianza tradicional sobre la eficiencia reproductiva de las hembras. En el cuadro 1, se presentan algunos índices productivos y reproductivos en el trópico.

estrategia1

Como se observa en el cuadro 1, los parámetros productivos y reproductivos del ganado bovino en el trópico son bajos y actualmente algunos de ellos han mejorado con la implementación de sistemas de pastoreo intensivos donde se emplea principalmente el pastoreo rotacional y cargas animales altas combinado dichos sistemas con la utilización de complementos alimenticios de bajo costo y el uso de forrajes ensilados o henificados. En el presente documento se hará una discusión de las principales causas que limitan la productividad de leche y carne en condiciones de trópico y posteriormente se hace una descripción de algunas estrategias de alimentación para hacer frente a dichos problemas. a). Estacionalidad en la producción de forrajes.
En la mayoría de las explotaciones productoras de leche y carne en el trópico (>90%), la única fuente de alimentación disponible para el ganado bovino son los forrajes. En estas explotaciones la producción forrajera se ve fuertemente afectada por las condiciones climáticas especialmente durante las épocas de estiaje (sequía) e invierno.

Durante la época de lluvias los forrajes inician su crecimiento (julio-noviembre), presentándose una abundancia de pasto en los ranchos el cual no llega a ser consumido por los animales y se presenta un marcado incremento en la producción de leche así como en las ganancias de peso de los becerros y toretes de engorda. Una vez finalizada la época de lluvias, se inicia un descenso de la temperatura con el inicio del otoño-invierno (noviembre-diciembre-marzo) donde el fotoperíodo es más corto y la productividad de forraje tiende a disminuir al igual que la producción de leche; posteriormente se presenta la época de sequía o estiaje donde los forrajes entran en latencia por la escasez de agua y continúa disminuyendo la producción láctea así como las ganancias de peso de los becerros. Durante las épocas de sequía e invierno, es importante realizar un manejo eficiente de la pradera especialmente disminuir la carga animal/ha a fin de que los animales logren satisfacer sus requerimientos de materia seca. En el caso de que las necesidades nutricionales y de materia seca de los animales estén por encima de la oferta de forraje se presentará una condición de sobrepastoreo la cual irá en decremento de la productividad animal, sin embargo cuando la pradera presente una gran disponibilidad de forraje y el consumo animal sea menor entonces se presentará un subpastoreo y el pasto perderá su calidad nutricional en un corto tiempo, reduciéndose el aporte de nutrimentos para el animal.

Por esto, es importante aprender a balancear la carga animal dependiendo de la época del año. En el siguiente cuadro se presentan los días de recuperación de la pradera de acuerdo a la época del año. Generalmente el tiempo de pastoreo en una pradera está relacionado con algunos factores importantes como: a). Carga animal. A mayor número de animales/ha se incrementa el consumo de forraje y por lo tanto se reduce la disponibilidad de pasto y los periodos de ocupación. b). Época del año. La producción de forraje es menor durante las épocas de seca e invierno en relación a la lluviosa, por lo que los periodos de ocupación deberán ser cortos (1⁄2 día o 1 día) a fin de evitar el sobrepastoreo. c). Disponibilidad de forraje. A mayor disponibilidad de forraje se deberá incrementar el tiempo de permanencia del ganado en la pradera y también deberá equilibrarse la carga animal. c). Estado fisiológico de los animales. Los animales pequeños consumen menos forraje, por lo que los periodos de ocupación se pueden alargar en comparación con animales de mayor peso donde implica reducir el tiempo de permanencia en la pradera. d). Uso de complementos alimenticios. El uso de complementos alimenticios reduce el consumo de materia seca en la pradera por lo que el periodo de ocupación puede aumentarse 1 o 1⁄2 día más. b). Calidad nutricional del forraje disponible en la pradera.
La calidad nutricional del forraje disponible en la pradera está directamente relacionada con el estado de madurez el cual a su vez es regulado por la temperatura ambiental. Se sabe ampliamente que a medida que la temperatura se incrementa, el forraje tiende a crecer más rápidamente y su grado de madurez es mayor causando una fuerte disminución del contenido de proteína digestible y un mayor incremento de las fracciones fibrosas indigestibles. En el trópico cuando el forraje es consumido después de los 30-35 días, los animales tienden a consumir un pasto de menor valor nutricional principalmente bajo en energía, minerales y proteína digestible, lo que repercute directamente en un menor consumo de nutrientes de calidad y por ende en una menor producción de leche y carne. Este problema es muy común observarlo en las explotaciones tropicales por lo que en muchas ocasiones es necesario hacer una complementación estratégica con el uso complementos alimenticios de bajo costo como ensilados, henificados o con bloques nutricionales.

En el caso de ganado bovino de carne el consumo de proteína está relacionado con el grado de digestibilidad de los forrajes y en el trópico, cuando estos son pobres en nitrógeno, los novillos tienden a ganar menos peso, acumulan menos músculo y dedican más tiempo a la rumia, lo que implica un mayor gasto energético. La disponibilidad de forraje también está asociada con los incrementos de peso y especialmente con la intensidad de pastoreo en términos de carga animal/ha. Se sabe bien, que a medida que se incrementa el número de novillos/ha, las ganancias de peso individuales disminuyen pero la productividad se aumenta por unidad de superficie. En la siguiente figura se observa la relación que existe entre la carga animal y la producción de carne en pastoreo. Estacionalidad en la producción de forraje y su relación con la producción de leche en el trópico. En las regiones tropicales existe una relación estrecha entre la productividad de forraje y el nivel de producción de leche. Los meses en que más leche se produce son de julio a octubre y donde tiende a disminuir la productividad son de diciembre a mayo.

Por esta situación se dice que en los ranchos del trópico la producción de leche es estacional, por lo que es necesario establecer programas estratégicos de complementación alimenticia a fin de reducir los desbalances de nutrimentos y de oferta de forraje para los animales en pastoreo. En la figura 2, se muestra la producción lechera en un rancho del trópico según el mes del año. También es importante mencionar que en numerosos trabajos de investigación mencionan que el nivel de consumo de materia seca con una buena calidad nutritiva (> 8% proteína cruda) está relacionado con la productividad de las vacas en pastoreo. Estudios realizados en el CEIEGT (1990) en el trópico húmedo con vacas F1 Holstein x Cebú en pastoreo de zacate Estrella Santo Domingo (Cynodon nlemfuensis) mencionan que para que una vaca de aproximadamente 450 kg produzca 1,0 kg de leche requiere consumir 2.0 kg de materia seca; asimismo vacas F1 que producen 7 a 8 lts de leche/día tienen un consumo de materia seca del 2.7% de su peso vivo. Suplementación Alimenticia a toretes en Pastoreo. Alternativas Estratégicas La suplementación alimenticia (energética y proteica) en el trópico debe ser estratégica y se justifica para incrementar la producción de carne/ha. En novillos de engorda se recomienda cuando la carga animal/ha es igual o mayor a 3.0 UA/ha. Las investigaciones de 12 años reportadas por el CEIEGT de la FMVZ-UNAM* (1998), indican que las mejores GDP fueron cuando se utilizaron suplementos alimenticios a razón del 1% del peso vivo Vs el 2% P.V., siendo estas de 1.1 Kg y 800.0 g/animal / día respectivamente. Esto se debe por un lado, a que un alto consumo de suplemento alimenticio causa un efecto sustitutivo por la materia seca de la pradera y por otro, a que el incremento calórico posprandium actúa en forma negativa sobre el consumo de forraje en el medio ambiente tropical. Con frecuencia se observa que los novillos de engorda tienen mejores respuestas a la suplementación cuando la oferta de pasto no es limitante y la calidad forrajera en términos de proteína cruda varía entre el 8 al 11%. Otra alternativa de suplementación que actualmente ha demostrado el mejoramiento de las GDP a bajo costo, es el uso de bloques nutricionales para pastoreo. Esta tecnología se está difundiendo cada vez más entre los ganaderos del trópico ya que es económica, el consumo de suplemento es moderado, son altos en energía y proteína (3.2 Mcal E.M/kg MS y 35.0% PC) y además son un excelente vehículo para suministrar proteína de sobrepaso y promotores de crecimiento polvosos. Para que los bloques nutricionales tengan respuestas positivas sobre las GDP, es necesario que los novillos dispongan de suficiente material fibroso en la pradera y que además sea bajo en proteína degradable.

En un estudio realizado por Velásquez (1997) con becerros de 200 Kg. en zacate Estrella Santo Domingo  (C. Nlemfuensis) y 2.35 UA/ha durante el otoño-invierno, utilizó bloques nutricionales con 30% y 40% de proteína cruda, observando GDP de 0.482 y 0.476 Kg. respectivamente con consumos de bloque/animal/día de 920.0 g. También se encontró que la producción de carne promedio para ambos tratamientos fue de 946.0 kg/ha/año. En otro estudio realizado por Domínguez (1999) durante la sequía utilizando novillos Cebú de 400 Kg. en praderas de zacate Insurgentes (B. brizantha) suplementados con bloque nutricional vs testigo observó GDP de 0.751 y 0.750 Kg. respectivamente, solamente que la suplementación permitió mantener una mayor carga animal, la cual fue de 3.1 y 2.7 UA/ha respectivamente.

Asimismo la producción de carne/ha/año fue de 848 Kg. y 740 kg/ha/año. El costo de 1.0 Kg de carne en ambos tratamientos fue de $11.00 y el rendimiento en canal se mejoró con la suplementación, siendo de 54.3% y 59.0% respectivamente. También el uso de bloque nutricional modificó el tiempo de pastoreo siendo en el lote testigo de 13.4 hrs y 12.3 hrs con bloque, mientras que la rumia disminuyó de 12.0 a 9.4 hrs. El estudio concluyó que la suplementación en la sequía a novillos de engorda en el trópico permitió: a). incrementar la carga animal del 15 a 20%, b). reducir el tiempo de pastoreo en 11% y la rumia en 22%, c). incrementar la producción/ha/año en 15% y aumentar la rentabilidad financiera de la engorda el 34% anual. Complementación alimenticia estratégica en el trópico. Una de los aspectos más importantes a considerar en la alimentación de bovinos en el trópico es la aplicación de técnicas de complementación alimenticia al ganado de leche o carne. Dentro de estas técnicas se encuentra el uso de ensilajes de forrajes con granos como el sorgo y el maíz y de gramíneas forrajeras.

Actualmente los ensilajes de maíz o sorgo han dado mejores resultados en relación a las gramíneas ya que su contenido energético es alto así como su nivel proteico. En estudios realizados en ranchos ganaderos del trópico seco de Veracruz, se han observado incrementos de leche/vaca/día de hasta 3.0 kg en relación con el uso de ensilados de gramíneas. Asimismo, también se ha observado cambios positivos en la condición corporal de las vacas hasta de 1.0 puntos de condición corporal en relación a animales testigo sin complementos de silos de maíz o sorgo. Otro tipo de complementación estratégica que año con año ha sido de gran ayuda para mantener el peso del ganado de engorda y la producción de leche es el uso de forrajes henificados como el zacate Pangola, Mombaza e Insurgente; aunque estos forrajes son considerados como de mediana calidad nutricional, su uso adquiere una mayor importancia en las regiones tropicales secas de México, especialmente donde la época de estiaje tiene una duración de 4 a 7 meses. El proceso de henificación requiere maquinaria especializada de alto costo sin embargo en muchas explotaciones ganaderas esta inversión se considera baja comparada con lo que representa una disminución del ingreso económico por una reducción en la producción de leche. Algunos ganaderos destinan varias hectáreas de su rancho para el establecimiento de forrajes destinados a la elaboración de pacas tanto para el uso en su ganado como para venta al público. Otra alternativa de complementación estratégica que se está difundiendo cada vez más entre los productores del trópico es el uso de los denominados bloques nutricionales. Esta tecnología se está difundiendo cada vez más entre los ganaderos del trópico ya que es económica, el consumo de suplemento es moderado, son altos en energía y proteína (3.2 Mcal E.M/kg MS y 35.0% PC) y además son un excelente vehículo para suministrar proteína de sobrepaso y promotores de crecimiento polvosos. Para que los bloques nutricionales tengan respuestas positivas sobre las GDP, es necesario que los novillos dispongan de suficiente material fibroso en la pradera y que además sea bajo en proteína degradable. En un estudio realizado por Velásquez (1997) con becerros de 200 Kg. en zacate Estrella Santo Domingo
(C. Nlemfuensis) y 2.35 UA/ha durante el otoño-invierno, utilizó bloques nutricionales con 30% y 40% de proteína cruda, observando GDP de 0.482 y 0.476 Kg. respectivamente con consumos de bloque/animal/día de 920.0 g. También se encontró que la producción de carne promedio para ambos tratamientos fue de 946.0 kg/ha/año. En otro estudio realizado por Domínguez (1999) durante la sequía utilizando novillos Cebú de 400 Kg. en praderas de zacate Insurgentes (B. brizantha) suplementados con bloque nutricional Vs testigo observó GDP de 0.751 y 0.750 Kg. respectivamente, solamente que la suplementación permitió mantener una mayor carga animal, la cual fue de 3.1 y 2.7 UA/ha respectivamente.

Asimismo la producción de carne/ha/año fue de 848 Kg. y 740 kg/ha/año. Por lo anteriormente expuesto, es importante mencionar que los sistemas de producción de doble propósito deben modernizarse en la implementación y uso de técnicas de alimentación a bajo costo y con adecuada rentabilidad. La productividad de los ranchos ganaderos en el trópico debe apoyarse con el uso estratégico de complementos alimenticios disponibles en cada región, pero además es necesario que se intensifique la productividad de forrajes de corte (ensilados y henificados) para mantener o incrementar los ingresos del rancho y hacer más eficiente la productividad. Los ranchos ganaderos en el trópico así como sus propietarios deben cambiar de una fase tradicionalista a una de innovación tecnológica ya que los costos de los insumos, mano de obra, energéticos, etc, se han elevado considerablemente y los flujos de efectivo se han reducido considerablemente poniendo la actividad ganadera en riesgo para las familias de los productores en México. ΩC

 

Autor/es: MC. Fernando Livas Calderón*

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La morera una interesante alternativa forrajera para la ganadería mayor y menor en chile (Segunda parte)

Producción:

Palatabilidad.
Una de las cualidades principales de la morera como forraje es su alta palatabilidad. Los pequeños rumiantes consumen ávidamente las hojas y los tallos tiernos frescos primeramente, aún cuando no hayan sido expuestos a este forraje previamente. Luego, si el forraje se les ha ofrecido entero, pueden arrancar la corteza de las ramas. Los bovinos consumen la totalidad de la biomasa si esta finamente molida. Hay un reporte (J egou et al.), de un consumo de materia seca cuando se ofreció fresca ad libitum de 4,2% del peso vivo en cabras lactantes, el cual es más alto que otros follajes de árboles. Jayal y Kehar; reportaron consumos de materia seca de morera del 3,44% de peso vivo en ovinos bajo condiciones experimentales. Los animales prefieren inicialmente la morera sobre otros forrajes ofrecidos simultáneamente, e incluso buscan hasta el fondo de un montón de forraje hasta encontrar la morera (Antonio Rota, FAO Barbados, comunicación personal). En un estudio comparativo, Prasad y Reddy; reportaron consumos mayores de materia seca de hojas de morera en ovinos que en cabras (3,55 vs 2,74 kg MS/100kg peso vivo). Prácticas culturales Establecimiento. El método de plantación más común a nivel mundial es por esquejes, pero en ciertos lugares se prefiere la semilla.

morera II b

Como es el caso de otras forrajeras tropicales perennes, para sistemas de corte y acarreo, el sembrar por semilla probablemente asegura un sistema radical más profundo con mayor capacidad para encontrar agua y nutrientes, que se reflejará en mayor productividad y más larga longevidad. Las semillas pueden también ser la manera más barata y aceptable para transportar, mantener en cuarentena y almacenar germoplasma. Las ventajas de la reproducción vegetativa (por esquejes) son la garantía de las características productivas, la facilidad de obtención de material y la facilidad de plantación. El establecimiento de plantas machos puede ser preferida cuando se introduce germoplasma importado a lugares nuevos para evitar su expansión involuntaria (Morgan P. Doran, Universidad de California, Davis, EE.UU., comunicación personal). Como es el caso de la mayoría de los forrajes perennes, el tiempo y los costos de establecimiento (principalmente para la preparación de tierra, la siembra y el control de malezas) son aspectos críticos para la introducción exitosa de la morera.

Cultivo.
La morera se cultiva por su fruto en árboles aislados o en huertos caseros para la producción de gusano de seda a pequeña escala a lo largo de cercos o intercalado con otros cultivos en los sistemas de producción mixta; en cultivo puro en proyectos grandes de seda o producción intensiva de forraje; y en mezclas con leguminosas fijadoras de N para la producción intensiva de forraje (Talamucci y Pardini). También se haya mezclada con otros árboles en bosques naturales o en plantaciones. Fertilización. Todos los nutrientes extraídos por la morera para su crecimiento tienen que venir del suelo o del subsuelo, pues la morera no fija nitrógeno. En cultivos puros, los fertilizantes químicos o orgánicos (abonos animales o vegetales) deben ser usados para reponer los nutrientes extraídos en el follaje para poder mantener una producción sostenible. La asociación con leguminosas con efectiva fijación de nitrógeno por medio del rizobium puede reducir los insumos de fertilizantes y puede que sea la mejor combinación en muchas situaciones, pero aún reciclando los nutrientes contenidos en las excretas animales, fertilizantes adicionales pueden ser requeridos para obtener rendimientos máximos (J.E. Benavides, comunicación persona l). Las respuestas a los fertilizantes nitrogenados han sido claramente demostradas, tanto en forma inorgánica como orgánica, con mejores respuestas a la primera. Según Kamimura et al., el nivel de nitrógeno del suelo es el factor principal para el crecimiento de la morera.

Cosecha y conservación del forraje.
Para alimentar al gusano de seda se cosechan ya sea las hojas en forma individual, los rebrotes o toda la rama, dependiendo de los requerimientos alimenticios de la larva y de los costos (FAO). Al gusano se le ofrece el follaje fresco, aunque se están desarrollando en forma experimental otras metodologías. Para la alimentación de los rumiantes, el método preferido ha sido el corte de las ramas a mano, aunque se puede predecir que un corte mecánico sea usado en el futuro para facilitar la alimentación en fresco a grande escala o para el secado artificial. La conservación del forraje de morera por medio de ensilado ha sido logrado con éxito (Vallejo y González; citado por Benavides) y ha habido otros estudios preliminares en el secado de las hojas (Ojeda et al). Las láminas de las hojas se secan bajo el sol en unas horas pero se requiere más tiempo para los pecíolos y tallos. Un acondicionamiento del follaje (ejemplo, pasándolo por rodillos) facilitará el secado de los tallos y con esto se evitará el deterioro de la calidad nutritiva de las hojas por exposición excesiva a los rayos solares o al calor. Las variedades diploides se secan más rápido ya que tienden a tener más estomas por unidad de área foliar (Govindan et al).

Rendimientos.
La producción de hojas y materia seca por hectárea de morera depende de la variedad, la localidad, la densidad de siembra, las aplicaciones de fertilizantes y la técnica de cosecha. El rendimiento de biomasa y la proporción de hojas varía con la especie y la variedad. El clima (precipitación y radiación solar) y la fertilidad del suelo, son factores determinantes en la productividad (Espinoza et al). Incrementando la densidad de siembra se aumentan los rendimientos de hoja (Gong et al). Rendimientos de hojas frescas de hasta 40 ton/ha/año (aproximadamente 10 ton de materia seca) han sido reportadas en la India (Mehla et al.), y en Costa Rica (Espinoza; citado por Benavides). Rendimientos máximos de materia seca de material comestible (hojas y tallos tiernos) fueron 15,5 y 45,2 ton/ha/año, respectivamente. Cosechas de materia seca de hojas de menos de 10 ton/ha/año se pueden esperar bajo condiciones de producción menos intensiva. Comportamiento animal con morera Rumiantes. Aunque el alto valor de la morera para las vacas lecheras ha sido reconocido desde hace tiempo en Italia (Vezzani; Maymore et al) ha sido usada en forma tradicional en los países del Himalaya, la investigación de morera para rumiantes ha sido más bien escasa. Jayal y Kehar, basados en los valores altos de digestibilidad de las hojas de M. indica, sugirieron que la morera podría ser usada como suplemento a las dietas de forrajes de menor calidad. La morera ha sido usada para reemplazar exitosamente los concentrados de granos en vacas en lactación (Cuadro 1). Los rendimientos de leche no disminuyeron cuando se reemplazó el 75% del concentrado con morera. La producción de leche de las cabras se incrementó con los niveles de morera en substitución del pasto King. En el CATIE, un módulo de dos cabras lecheras (Saanen x Toggenburg) alimentadas exclusivamente con follaje de morera de 775 m2 (17.000 plantas/ha) en asociación con Erytrina berteroana (5.128 árboles/ha) solo como follaje verde y con pasto King de 425 m2, produjo un promedio de 4 litros por día, equivalente a más de 12.000 litros por ha/año (Oviedo et al). También en Costa Rica, las ganancias de peso de toros de raza Romosinuano (raza criolla) alimentados con pasto elefante, se incrementaron a más de 900 g/d cuando la morera se dio como suplemento al 1,7% de su peso vivo como MS (González, citado por Benavides). El Cuadro 2 presenta los resultados de un experimento en Guatemala con novillos castrados Cebú-Pardo Suizo alimentados con niveles crecientes de morera como suplemento a su dieta basal de ensilaje de sorgo. Aunque las tasas de crecimiento con el nivel más alto de morera no fueron impresionantes (195 g/d) debido probablemente a la baja calidad del forraje basal, este ensayo demuestra nuevamente su valor como suplemento. La tasa de crecimiento diario de las terneras (0-4 meses) no fue afectado cuando se ofrecieron hojas de morera ad libitum y se redujo la cantidad de concentrado ofrecido a solo el 25% de lo habitual. (González y Mejía). En corderos las ganancias llegaron a 100 g/d cuando el pasto King se suplementó con 1,5% de MS de morera (Benavides). Sistemas de producción pecuaria La manera tradicional de usar la morera como alimento en las zonas de producción de gusano de seda, es de dar los residuos no consumidos por el gusano a los animales domésticos. Un modelo integrado de producción de seda y leche ha sido propuesto por Mehla et al., en el cual las vacas solo reciben residuos de morera y concentrado. La producción de proteína comestible y la generación de empleo es mucho mayor que con el cultivo de granos básicos. El residuo de morera es arrojado a los estanques de policultivo de peces en el sistema Chino de diques y estanques, el cual es uno de los sistemas agrícolas de bajos insumos más intensivos y que produce alimento e ingresos para un gran número de personas (Korn). En las áreas de producción de morera, en cultivo puro o en asociación, así como en aquellas donde la morera crece en forma natural, el corte y acarreo es la manera más práctica de usar la morera para el ganado (Benavides et al). El follaje de morera puede constituir el suplemento a dietas basadas en forrajes de baja calidad o el alimento principal de la ración. Una integración natural de morera y ganado ocurre en regiones del Cercano Oriente y Asia Central donde los árboles de morera se tienen para fruta. Las hojas que caen en el otoño son consumidas por los animales. Ya que la maduración de los frutos ocurre en la primavera o a principios del verano, puede ser posible cosechar las hojas, una o más veces, antes del invierno. El único intento, hasta ahora, de utilizar morera directamente en pastoreo han sido el de Talamucci y Pardini, quienes propusieron una asociación complementaria con el trébol subterráneo (Trifolium subterraneum) para ovinos y bovinos en Toscania (Italia). La morera se beneficia de la fijación de nitrógeno por el trébol y a su vez contribuye con forraje de alta calidad en el verano. La asociación produce más forraje que los cultivos individuales. CONCLUSIONES El resultado neto del largo período de selección y mejoramiento de la morera la ha hecho ser comparable o superior a muchos otros forrajes en términos de valor nutritivo y rendimiento de nutrientes digestibles. Sus rendimientos, su calidad y su disponibilidad en diversas partes del mundo, hacen de la morera una opción muy importante para intensificación de la producción animal, o para explotaciones donde la superficie es limitante, especialmente en aquellos lugares donde existen o se pueden aplicar suficientes nutrientes para asegurar altos rendimientos de biomasa. Los altos contenidos de minerales de las hojas de morera deben ser tomado en consideración cuando se calculan los balances de nutrientes y las necesidades de fertilización para evitar la pérdida de la fertilidad del suelo. Considerando su alto valor nutritivo y su palatabilidad, el follaje de morera es valioso a medida que el animal tiene mayores requerimientos. En igualdad de circunstancias, los animales con mayores requerimientos nutritivos por unidad de peso deben tener la prioridad al utilizar la morera. Esto significa, los animales más jóvenes o aquello en lactancia, dentro de una especie. En sistemas de producción de leche, la morera podría estar asociada a la utilización de los purines como fertilización básica, con lo cual se lograría minimizar los costos de fertilización ΩC

 

Autor/es: Héctor Manterola
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Manejo de los sistemas de crianza de becerros en el trópico

Producción:

La crianza de becerros representa una etapa fundamental en cualquier sistema de doble propósito del trópico debido a que de ella van a derivar los becerros que se destinarán a la engorda, así como las hembras que van a reemplazar a las vacas viejas, improductivas o con problemas reproductivos. En el trópico seco y húmedo de México, existe el problema que las hembras bovinas llegan a su primer servicio reproductivo después de los 24 meses de edad, teniendo su primer parto alrededor de los 3 años o más. Esto es consecuencia del mal manejo que tiene el becerro con respecto a las prácticas alimenticias, ya que en muchas ocasiones los productores dejan pastar a los becerros en praderas con baja disponibilidad de forraje y calidad nutritiva y además, pocos ganaderos utilizan un complemento alimenticio que reduzca los problemas de energía y proteína que tienen los pastos. Por otro lado, en la mayoría de los ranchos, los becerros reciben apenas la leche de un cuarto de la ubre y otras veces solamente la residual o la que le queda a la vaca después de la ordeña.

Bajo estos esquemas de manejo zootécnico, difícilmente un productor va a lograr obtener becerros pesados al destete con más de 170 kg, por lo que los becerros se comercializan a un bajo precio.

Los tipos de crianza que se practican en las regiones tropicales son los siguientes:

A). Crianza tradicional.
Consiste en que la vaca durante el ordeño es “apoyada” con el becerro para estimular la bajada de la leche. Generalmente se ordeñan 3 cuartos de la ubre y se le deja al becerro 1 cuarto de la ubre o la leche residual. Posteriormente la vaca se envía al potrero junto con la cría (6 a 8 hrs.) para que esta siga amamantándose y el “arrejo” o separación se realiza entre las 2 o 3 de la tarde. Posteriormente el becerro se mantiene en un corral con agua y forraje a libertad, no ofreciéndose en la mayoría de las ocasiones ningún tipo de alimento concentrado o sal mineralizada de calidad. Las ganancias de peso de los becerros en este sistema de crianza son bajas (300-g/día), no se ofrece ningún tipo de complementación alimenticia, el destete se realiza entre los 8 y 9 meses de edad con un peso de 150-160 kg y las vacas disminuyen significativamente su condición corporal así como su eficiencia reproductiva.

B). Amamantamiento Restringido.
Este sistema consiste en ofrecer cantidades limitadas de leche diariamente (un cuarto de la ubre) y conforme crece el becerro ir disminuyendo la cantidad de leche. Generalmente se debe ofrecer un complemento alimenticio de alta calidad nutricional (18-20% de proteína cruda); las ganancias de peso/día fluctúan entre 600-800g y los becerros se destetan a los 4 meses de edad entre los 125 a 140 kg. En este sistema se trata de obtener un equilibrio entre el crecimiento del becerro y el reinicio de la actividad ovárica de la vaca. Sin embargo, en muchas explotaciones, es común observar este sistema mal practicado, ya que se piensa que los becerros deben criarse con la leche residual hasta los 8-9 meses de edad por lo que los animales alcanzan destetes bajos.

C). Crianza Artificial.
Es un sistema que en los últimos 2 o 3 años ha tomado auge en las regiones de trópico seco y húmedo. En este sistema los becerros son alimentados a partir del 5º día de edad con sustituto de leche o materna 2 veces por día (2.5 lt am y 2.5 lt pm).

En este sistema el destete se realiza entre los 60-90 días y son destetados con un peso de 80-90 kg. La ventaja principal de este modelo de crianza es que las vacas presentan una mejor condición corporal y por lo tanto reinician su actividad ovárica posparto con mayor rapidez. Después de que los becerros consumen la leche, estos salen a pastorear a praderas de buena calidad nutritiva y reciben de 0.500 kg a 1.0 kg de suplemento alimenticio con el 18% de proteína cruda.

En el CEIEGT, los sistemas de crianza que se han evaluado son básicamente la crianza artificial (CA) utilizando leche natural y el amamantamiento restringido (AR) con diferentes niveles y frecuencias de consumo. Los genotipos que se han evaluado bajo los diferentes sistemas de crianza han sido el F1 (1/2 Holstein x 1/2 Cebú), 3/4 Holstein x 1/4 Cebú, 5/8 Holstein x 3/8 Cebú y en los últimos 5 años, el producto terminal entre vacas F1 (Holstein x  Cebú) con razas Limousin y Simmental.

manejo1

El sistema de amamantamiento restringido bajo la perspectiva del CEIEGT, se basa fundamentalmente en 3 aspectos:
A). Reducir el consumo de leche a medida que crece el becerro
B). Realizar un destete a corto tiempo (4 meses)
C). Utilizar un apoyo alimenticio con un suplemento concentrado de alta calidad.

El programa de suministro de alimento concentrado y minerales, se presenta en el siguiente cuadro:

En el caso del programa de medicina preventiva dentro de la crianza de becerros, este se inicia desde que la cría está en el vientre de su madre, ya que 20-30 días antes del parto con la becterina Mixta Bovina. Una vez nacida la cría el programa de manejo sanitario consiste en lo siguiente:

PROGRAMA SANITARIO REALIZADO EN EL CEIEGT DE LA FMVZ-UNAM
Cuadro 2 Los programas de alimentación van acompañados de un buen manejo de las praderas donde generalmente se dispone de una pequeña área de suplementación alimenticia. Esta área deberá de estar lo más cercano posible a las praderas donde pastan los becerros y además es importante recordar que entre más temprano consuman los animales forraje y alimento, su desarrollo ruminal será más adecuado. La alimentación sólida ha consistido en el uso del pastoreo rotacional intensivo en praderas establecidas con sácate Estrella Santo Domingo (Cynodon nlemfuensis vvhgggtg) donde se utilizan 1 o 2 días de ocupación por 28 a 30 de descanso. Otra característica de estos sistemas es la de utilizar cantidades limitantes o controladas de un alimento concentrado con 16% de PC, a partir del 1er mes de edad, donde se otorgan/animal/día 250.0 g hasta llegar a suministrar 1 a 1.5 Kg cuando los animales han cumplido los 4 meses de edad. En el siguiente cuadro, se presentan los resultados obtenidos en el CEIEGT derivados de los diferentes trabajos de investigación.

GANANCIAS DE PESO EN BECERROS DE LOS SISTEMAS DE CRIANZA Y GENOTIPOS EVALUADOS EN EL CEIEGT
Cuadro 3 En 1992, las mayores ganancias de peso fueron para los animales de AR con 947.0 g, seguidos de ARLC con 878.0 g y finalmente la CA con 789.0g. Estos resultados concuerdan con los de Ugarte, y Plaza, quienes mencionan que las ganancias de peso de los becerros están ligadas en primer término al genotipo y al tipo de manejo alimenticio. Asimismo, el segundo autor menciona que las ganancias de peso no están estrechamente ligadas a los altos consumos de leche por lo que el hecho de suministrar diariamente altas cantidades de leche, solamente aumenta el costo del becerro. Estos resultados son superiores a los encontrados en las explotaciones de doble propósito donde a pesar de que se realiza el destete a los 8 meses de edad los pesos al destete oscilan entre 150 a 170 kg; aunque hay que considerar que estos pesos son bajos por que los becerros están muy encastados de Cebú o bien se le destina poca leche al becerro para su crecimiento.

En los sistemas ganaderos de doble propósito, la producción láctea requiere de alternativas de alimentación que reduzcan el consumo de leche por el becerro a un mínimo compatible con su buena salud y desarrollo, a la vez que promuevan la rápida transformación del becerro en rumiante. En amamantamiento restringido la producción de leche de las vacas está determinada entre otros factores por:

• La decisión del ganadero para producir  más peso al destete o más leche para la venta.

• La presencia del becerro para provocar la bajada de la leche y ser el estímulo principal para el mantenimiento de la lactación.

• El tiempo de amamantamiento después del ordeño, que determinará la cantidad de leche consumida, aunque la producción total sea la misma.

• La frecuencia de amamantamiento, que disminuirá la producción de leche para la venta y un mayor consumo del becerro, aunque la producción total de leche no varía.

En cualquier rancho donde se ordeña y se usa el “mamanteo” o amamantamiento, se sabe perfectamente bien que la interacción entre el amamantamiento y el nivel nutricional de la vaca, son los factores más determinantes para que la vaca no presente calores (anestro).

En vacas amamantando, el anestro postparto se prolonga más en comparación con las que no amamantan; el estímulo del amamantamiento y la sola presencia del becerro, ha sido relacionada con la liberación sustancias químicas (endorfinas y opiodes), que inhiben a los centros que liberan las hormonas que controlan a la reproducción, incrementándose el Intervalo Parto Primer Calor (IPPC), de tal forma que cuando esta inhibición decrece (destete temporal o definitivo del becerro) se elevan los niveles en sangre de estas hormonas y se presenta la ovulación.

Algunos investigadores, coinciden en que la combinación del Amamantamiento Restringido con el Destete Temporal y tratamientos hormonales ayuda a solucionar el anestro posparto. No obstante, aún no se encuentra una combinación adecuada que pueda utilizarse en forma general en las zonas tropicales. Actualmente en el trópico seco del estado de Veracruz, principalmente hacia la región de la “Huasteca” ubicada en el norte del estado, se está observando un cambio significativo en el manejo de los sistemas de crianza.

El cambio está orientado a tener una crianza artificial donde el becerro es alimentado con un sustituto de leche. El objetivo de este sistema es el de reducir el consumo de leche materna y por ende reducir el costo de producción del becerro en comparación con el sistema tradicional, mejorar la condición corporal de las vacas, mejorar la eficiencia reproductiva y obtener mayor cantidad de leche para la venta. La tendencia en la crianza de becerros en el trópico es la de realizar una combinación entre la complementación alimenticia y el consumo de leche de manera tal que no se eleven los costos de producción del becerro, pero tampoco que sean destetados con un bajo peso.

La actividad de cría de becerros en el trópico seguirá siendo importante ya que estas regiones han sido las principales surtidoras de becerros para las engordas de repasto y estabuladas en el norte y occidente de México, por lo que cada día se debe pensar en mejorar los modelos de crianza tropicales. ΩC

 

Autor/es: Fernando Livas Calderón
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La morera una interesante alternativa forrajera para la ganadería mayor y menor en chile

Producción:

 

Existe a nivel mundial gran cantidad de información que señala a la Morera como un árbol o arbusto de gran valor forrajero. Un informe del Servicio de Producción Animal (AGAP) del Departamento de Agricultura de la FAO establece que la morera (Morus spp) produce más elementos nutritivos digeribles que la mayoría de los forrajes tradicionales. En consideración a la importancia de la especie, la FAO creó un sitio donde actualmente se encuentran disponibles, en idioma español, 141 artículos sobre el tema. La Morera es un árbol de uso múltiple que tradicionalmente se utiliza como alimento para el gusano de seda, pero también tiene uso como forraje para el ganado bovino, ovino, caprino y monogástricos (cerdos, aves, conejos), paisajismo y uso en la industria de fármacos. El follaje se puede utilizar como alimento principal para las cabras, ovejas y conejos, y como complemento alimenticio, en lugar de los concentrados, para el ganado vacuno productor de leche, y como ingrediente para la alimentación de los animales monogástricos, como los cerdos.

Esta especie pertenece al orden de las Urticales, familia Moraceae y género Morus. Es originaria de una zona ubicada al pie del Himalaya y su cultivo se ha extendido desde zonas con climas templados de Asia a todo el mundo, por lo que se le considera “cosmopolita” y, tradicionalmente, ha sido seleccionada y mejorada por calidad y rendimiento de hojas en muchos ambientes, por lo que actualmente tiene un alto valor forrajero y amplia adaptación a condiciones de clima. Las hojas de morera son muy palatables y digestibles (70-90%) en los rumiantes y también puede ser dadas a los monogástricos. El contenido de proteína de las hojas y tallos tiernos, con un excelente perfil de aminoácidos esenciales, varía entre 15-28% dependiendo de la variedad (Benavides). El contenido mineral es alto y no se han identificado hasta ahora compuestos tóxicos o principios antinutricionales. El establecimiento de este forraje perenne es a través de esquejes o de semilla, y la cosecha se puede hacer arrancando las hojas o cortando ramas o la planta entera. El rendimiento depende de la variedad, la localidad (temperatura mensual, radiación solar y precipitación), densidad de plantas, aplicación de fertilizantes y técnica de cosecha. Las hojas pueden ser usadas como suplemento, reemplazando a los concentrados, en vacas lecheras, o como el alimento principal en cabras, ovejas, conejos, terneros o vacuno de carne, o como ingrediente en la dieta de cerdos y aves (Benavides).

Las hojas de morera (Morus spp.) han sido el alimento tradicional del gusano de seda (Bombyx mori). Hay evidencias de que la sericultura comenzó hace unos 5.000 años (Huo Yongkang, Universidad Agrícola del Sur de China, citado por Benavides.), y por tanto la domesticación de la morera. La morera ha sido seleccionada y mejorada en cuanto a su valor nutritivo y al rendimiento de sus hojas desde hace mucho tiempo. A través de proyectos de gusano de seda, la morera ha sido llevada a muchos países alrededor del mundo, y ahora se encuentra desde las áreas templadas de Asia y Europa, en los trópicos de Asia, Africa y América, hasta el hemisferio sur (Sur de África y Sudamérica). Existen variedades de morera para muchos medios ambientes, desde el nivel del mar hasta altitudes de 4.000 msnm (FAO), y desde los trópicos húmedos hasta las zonas semiáridas (como el Cercano Oriente con 250 mm de precipitación anual) y templadas. Los rangos climáticos para su cultivo son: temperatura de 18 a 38º C; precipitación de 600 a 2.500 mm; fotoperíodo de 9 13 horas/día y humedad relativa de 65 a 80 % (Ting-Zing et al). En Chile existen ejemplares de morera en zonas climáticas con temperaturas promedio inferiores a 18º C, desde la IV a la X Región.

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La morera también se cultiva bajo condiciones de riego. Aunque la mayoría de los proyectos de producción de seda han tenido una vida limitada debido a las dificultades en el procesamiento y en la comercialización de la seda o los productos terminados, los árboles de morera han permanecido en la mayoría de los lugares donde han sido introducidos, lo que también ocurre en Chile. El uso principal de la morera a escala mundial es como alimento del gusano de seda, pero dependiendo de la localidad, también es apreciada por su fruta (consumida fresca, en jugo o en conservas), por sus propiedades medicinales en infusiones (té de morera), para paisajismo y como forraje animal. Los usos múltiples de la morera han sido reconocidos (Zepeda). Es sorprendente, sin embargo, que una planta que ha sido utilizada y mejorada para alimentar a un animal con requerimientos nutricionales elevados, como lo es el gusano de seda, haya recibido una atención limitada por ganaderos, técnicos e investigadores pecuarios. Hay ciertos lugares donde el follaje de morera se usa tradicionalmente en la alimentación de rumiantes, como en ciertas partes de India, China y Afganistán, pero fue solo en los ochentas que empezó el interés en su cultivo intensivo y su uso en la alimentación de animales domésticos. Al igual que pasos importantes en la ciencia y la tecnología, el descubrimiento del valor alimenticio de la morera en América Latina sucedió por casualidad (Sánchez, citado por Benavides). Un campesino costarricense de origen chino, a quién falló su proyecto de gusano de seda, ofreció el follaje de morera a sus cabras y se sorprendió por su palatabilidad y el comportamiento de sus animales. Él reportó sus hallazgos a los investigadores del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) en Turrialba (Costa Rica), quienes fueron receptivos y astutos en incluir la morera dentro de los ensayos de árboles forrajeros y comportamiento animal. Igualmente, el Centro Internacional de Investigación en Agroforestería (ICRAF) con sede en Kenia, y el Instituto de Investigación en Producción Animal de Tanzania, han llevado a cabo éxitosos trabajos agronómicos y de alimentación animal, aparentemente si estar al tanto de los trabajos en el CATIE. En el Valle de Cauca se han hecho evaluaciones con morera y se usa como forraje de corte desde hace algunos años (González y Mejía). Recursos genéticos La morera pertenece a la familia Moraceae (Clase Di cotiledóneas; Subclase Urticales) y hay varias especies: Morus alba, M. nigra, M. indica, M. laevigata, M. bombycis, etc. que han sido usadas en forma directa, o a través de cruzamientos o mutaciones inducidas, para el desarrollo de variedades en apoyo a la producción de gusano de seda. La especie diploide M. alba (2n=2x=28) es la más extendida, pero las variedades poliploides originadas en varias estaciones experimentales de Asia, presentan mejores rendimientos y calidad. En general, las variedades poliploides tienen hojas más gruesas y grandes con color verde más obscuro, y producen más hojas por hectárea. Existe una gran variación en la producción de hojas y en su calidad (por ejemplo el contenido de proteína) entre los biotipos y variedades de morera cultivadas en diferentes localidades y bajo condiciones diversas de suelo y medio ambiente, lo que demuestra el tremendo potencial para identificar el germoplasma apropiado para muchos sistemas de producción.

Muchas referencias en la literatura no especifican que especie o variedad se usa. Seguido se le dan nombres comunes según la forma de las hojas. En muchos casos, las variedades cultivadas localmente (locales o criollas) parecen comportarse adecuadamente comparadas con otras introducidas, ya que probablemente están bien adaptadas a esas condiciones. Composición y valor nutritivo La proteína cruda de las hojas de la morera, varía entre 15 y 28% dependiendo de la variedad, edad de la hoja y las condiciones de crecimiento. En general, los valores de proteína cruda pueden ser considerados similares a la mayoría de los follajes de leguminosas. Las fracciones fibrosas en la morera son bajas comparada con otros follajes. Shayo; reportó contenidos de lignina (detergente ácido) de 8,1 y 7,1% para las hojas y corteza respectivamente. Una característica sorprendente en la morera, es su alto contenido de minerales con valores de cenizas de hasta 17%. Los contenidos típicos de calcio son entre 1,8-2,4% y de fósforo de 0,14 -0,24%. Espinosa et al., encontraron valores de potasio entre 1,90-2,87 % en las hojas y entre 1,33-1,53% en los tallos tiernos, y contenidos de magnesio de 0,47-0,64% en hojas y 0,26-0,35% en tallos tiernos. ΩC

 

Autor/es: Héctor Manterola
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La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (7a Última parte)

Producción:

El cultivo de maralfalfa ha cobrado interés en Sonora a pesar de la falta de información técnica y de pruebas experimentales que valoren los rendimientos reales. Aun así con los escasos informes de investigación, los productores ganaderos buscan la manera de establecer este forraje.

En Colombia, origen de su distribución y posible cruzamiento, así como en zonas del trópico de Suramérica se reportan rendimientos de corte fresco de 400 toneladas de forraje verde con 18% de proteína cruda. En México los productores del estado de Zacatecas han sido los diseminadores de estas cepas de maralfalfa reportando rendimientos de 210–300 Ton FV/ha/año con proteína de 13 a 17%. En el estado de Sonora lotes sembrados en Santana, Pueblo Yaqui, Huatabampo y Valle del Yaqui no han cuantificado bien los rendimientos comerciales, reportando análisis de laboratorio con proteínas de 19.7% P.C. cortada a los 40 días, 8.3% de P.C. con forraje cortado a los 100 días y de 5.8% de P.C. con forraje que pasa de 120 días de rebrote.

 

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El INIFAP-CIRNO del Valle del Yaqui está llevando el seguimiento agronómico y bromatológico de una parcela de maralfalfa dedicada a la producción de semilla.

 

q) CRUZAMIENTOS PARA HIBRIDACIÓN.

Pennisetum purpureum 2n=4X (aaaa) X Pennisetum americanum 2n=2X(aa) (28 cromosomas y 4 genomas)           (14 cromosomas y 2 genomas)


Resulta en un híbrido:Pennisetum triploide 2n=3X(aaa)/ 
(21 cromosomas y 3 genomas) el cual es infértil.


Con la aplicación de colchicina González 2008; resulta en: híbrido Pennisetum hexaploide 2n=6X (aaaaaa)/ (42 cromosomas y 6 genomas) pudiendo ser fértil.

Donde X= genoma de 7 cromosomas.

La taxonomía del género Pennisetum tiene especies como americanum, glaucum, purpureum, clandestinum, typhides, violaceum, villosum. Ramírez, et. al.

Se explica ampliamente en la sección I de Antecedentes Históricos página 4.

r) PRODUCCIÓN DE FORRAJE.

Evaluaciones del rendimiento de la producción en forraje de materia seca por hectárea y por año. Las referencias de Trejo, Solís y Vera; se reportan rendimientos en temporal de 13 Ton de M.S./ha/año sin fertilizantes y cuando se fertiliza pueden obtenerse 23 Ton, equivalentes a más de 115 Ton de materia verde. En el artículo, otros autores reportan para maralfalfa rendimientos de 20.2, 27.8, 33.9 y 37.04 Ton de M.S./ha/año con dosis aplicadas de 0, 150, 300 y 450 kg de N/ha/año. Roncallo, Sierra y Castro; observaron que la asociación con Leucaena incrementa los rendimientos a la par que la fertilización con urea, con rendimientos de 80 Ton/ha en verde o 12 Ton de MS/ha con 15% de MS y una relación hoja: tallo de 0.48. Los resultados están indicando la posibilidad de asociar el cultivo con leguminosas como Clitoria ternatea, Cajanus cajan, Neonotonia wightii, Desmanthus virgatus y Sesabania sesban.

En suelos fértiles la eficiencia para el aprovechamiento de una dosis alta de nitrógeno a la respuesta de producción se reduce. Hay un incremento en la producción de tallos, pero no en el peso de las hojas, por lo que dosis superiores a los 270 kg de N/ha/año no mejoran la relación hoja: tallo de 1.38 a los 60 días, encontrándose un número de cañas por macollo entre 26,39 y hasta 47 tallos basales, con cortes a los 56 días. La proteína de la maralfalfa varía 12.46, 10.80, 7.12% para 35, 45 y 60 días al corte respectivamente.

El incremento en la dosis de fertilización no se ve reflejado en un incremento de la proteína del pasto. Utilizando altas dosis de fertilizante nitrogenado, no es sinónimo de mayores rendimientos ni calidad nutritiva. El suelo y la genética de la planta reducen su eficiencia. Los nitritos se acumulan en el tallo y no tanto en las hojas como proteína celular. El animal consume estos nitritos reduciendo su tasa de crecimiento al presentar pérdida de ánimo y anemia en la sangre. Hay un desgaste de energía metabólica para eliminar por los pulmones y orina los excesos de nitritos, el oxígeno de las sangre se reduce, hay menos proteína pasante, baja el consumo voluntario de forraje como reflejo del nivel de toxicidad con una menor ganancia de peso diario o baja en la producción de leche diaria.

El nitrógeno contenido en el agua de riego de las lagunas de oxidación de granjas porcinas tiene una respuesta favorable al rendimiento de forraje que un fertilizante químico como la urea, cuando se aplica la misma cantidad de nitrógeno al suelo. Posiblemente sea un efecto de los componentes de la cerdasa que aportan materia orgánica y minerales al suelo aunado al exceso de humedad que el riego implica para alcanzar dosis altas de fertilización con un abono líquido.

Los híbridos utilizados en el experimento de Trejo, Solís y Vera, con más de 1000 mm de precipitación, obtuvieron rendimientos promedio de 147 toneladas de por hectárea por año.

El experimento de Araya y Boschini; cuantificó que la producción de forraje en materia seca por hectárea para Pennisetum purpureum King Grass 15.3, Taiwan 13.9, Gigante o Elefante 12.2, Camerún dulce de color morado en hojas, flor y tallos 6.9, Elefante Enano Mott 4.7 toneladas con muchas hojas, en un área con 2050 mm de precipitación y reportando una edad óptima de corte a los 70 días. La calidad del forraje del elefante enano fue superior a los otros cultivares con un contenido de 16.51% de proteína cruda y al presentar muchas hojas tuvo una relación hoja: tallo de 1.73. Haciendo cortes separados se midió que Taiwan y King Grass produjeron 24 toneladas de hojas verdes por hectárea y 59 Ton de tallos frescos, para un total promedio de materia seca de 15 toneladas/ha. El cultivo al corte de 70 días tenía 20% de materia seca y 80% de humedad, con un 9.4% de proteína cruda y 16.2% de cenizas. A mayor edad crecen los tallos pero no las hojas

Los reportes de Del Ángel; con rendimientos por hectárea de forraje fresco en dos predios en Jalisco, México con maralfalfa; de segundo corte a los 105 días 146 Ton a 4.46 metros de altura, 2do corte a los 90 días 128 Ton con plantas de 3.74 m de altura.

Una prueba realizada por Cerdas y Vajellos; en parcelas independientes sembradas con Camerún púrpura en dos predios costeros de Costa Rica localizadas entre 50 y 90 msnm con una precipitación anual de 1700 mm, utilizando al rebrote 180 kilos de P2O5 de superfosfato triple y dosis de fertilizantes usando nitrato de amonio a partir de 0, 150, 300 y 450 kg de N/ha/año, con edades al corte a partir de los 30, 60, 90 días. Se obtuvieron en el primer predio rendimientos de materia seca de 8.5, 11.5, 12.7 y 13.7 Ton y en el segundo 5.9, 9.8, 12.3, y 14.4 Ton M.S/ha según la dosis de fertilizantes. También la biomasa se incrementa linealmente en el 1er lote con la edad al corte resultando en 8.9, 11.3 y 14.7 Ton de M.S. y en la 2da pradera 5.0, 10.3 y 16.5, con. La respuesta al fertilizante y la edad al corte se recomiendan 450 kg de N/ha al año cortando a los 90 días al rebrote con rendimientos en verde de 65 Ton/ha con 17 a 25% de biomasa en materia seca a los 60 y 90 días respectivamente. Esto representa incrementos de forraje verde por hectárea de 250 kilos por día. No se cuantificó la calidad nutritiva del forraje. Se deduce que con fertilizantes de 450 kg de N a los 90 días se cosechan 80-90 Ton al corte verde, similares a un sorgo forrajero. Otros trabajos han reportado rendimientos de 4.7 Ton de MS/ha/años hasta 22.4 Ton para el cultivar de Camerún recomendando cosechar antes de la floración entre 60 y 70 días.

En Venezuela un predio localizado a 67 msnm sobre el bosque húmedo con 1900 mm de lluvia; Márquez, et. al., realizaron una prueba con Taiwan A-146, Morado y Maralfafa. El mayor rendimiento en dos cortes fue para Taiwan 41 Tn de M.S. cortado a los 63 días y fertilizado con N2 a razón de 343 N/ha/año, seguido de maralfalfa con 37.7 Ton de MS/ha/año, obteniéndose 21.0% de materia seca del corte fresco. El porcentaje de materia seca incrementa con los días al corte y el % de P.C. decrece, aunque hay reportes que indican que puede ser más bajo todavía: 35 días (13.8% MS) (12.46%PC), 45 días (18.5%MS) (10.80%PC) y 60 días (24.4%MS) (7.12%PC). La fertilización con urea a razón de 686 kg de Urea/ha/año no reportó mayores rendimientos, ni proteína, obteniéndose 3 kg de proteína por cada kg de nitrógeno añadido al suelo en forma de urea y dejando un reservorio para el próximo ciclo. La mejor proteína se obtuvo con el cv Morado a los 49 días al corte.

En las Islas Canarias con 200 mm de lluvia a orillas de la costa se llevó a cabo un experimento con irrigación por goteo utilizando cerdaza como fertilizante. Palacios et. al., concluyen que entre 55 y 60 días se debe cortar la maralfalfa para obtener buenos rebrotes aún mejores que si se cortara a los 90 días de intervalo. Se aplicaron 62.5 Ton de boñiga de cabra aportando 250 kg de N/ha, se estima que el 50% está disponible el segundo año. Al tercer corte la proteína cruda disminuye si no hay N disponible en el suelo por lo que se requiere fertilizar periódicamente. Hay autores que reportan máximos rendimientos entre 40 a 85 Ton de MS/ha/año. Con fertilización fraccionada 142 kg N/ha/corte y riegos ligeros frecuentes se logran rendimientos de 50 Ton/ha de forraje verde cada 60 días si existe una radiación solar alta. La maralfalfa requiere un programa de monitoreo N-P-K y otros mejoradores del suelo para no perder la fertilidad del terreno y garantizar el rendimiento anual del cultivo.

En la Universidad Autónoma de Aguascalientes el equipo de colaboradores Haubi; reportan incrementos en la fibra detergente neutro (FDN) de 62.42 a 75.46% conforme madura el cultivo de maralfalfa. La fibra detergente ácido (FDA) 37.6 a 50.9%. La proteína cruda (PC) disminuyó de 14.85 a 6.4%. La producción se incrementa de 8.2 Ton de materia seca/ha a los 30 días hasta 85.7 Ton de MS/ha a los 105 días al corte, la digestibilidad verdadera se reduce de 75% a menos de 50% en este mismo período. La máxima ganancia económica del forraje se logra pasando los 90 días al corte si se ensila comparado con silo de maíz.

El trabajo de tesis de Bruckner; reporta que la maralfalfa debe cortarse cada 75 días del rebrote para obtener una producción de 37.29 Ton de forraje verde por hectárea en tres cortes equivalente a 9.06 toneladas de materia seca, con un contenido de proteína cruda de 12.4%. A los 30 días se obtiene 15.70% de P.C. Los rendimientos son bajos por la falta de lluvias.

s) RESULTADOS POR DISEÑO ESPACIAL DE SIEMBRA

La revisión bibliográfica de Andrade 2009 (38) utiliza varios reportes que alertan sobre la decisión del mejor diseño espacial de siembra. Los rendimientos de forraje verde y materia seca fueron mejores con 50 cm de distancia entre surcos que a una distancia de 80cm. Un estudio encontró que a 80 cm entre surcos superaba el rendimiento que una parcela sembrada a 60 cm de distancia. Otro ensayo concluyó que a 120 cm entre surcos se obtenían mejores resultados de macollos y altura de las plantas por existir menor competencia por luz solar contra las siembras a 60 y 90 centímetros. El diseño espacial es más importante para el objetivo del producto que se quiere cosechar.

Durante el desarrollo de la tesis, Andrade midió cada 10 días el crecimiento linear que resultó con plantas que tenían más de 320 cm de altura a los 70 días al corte y de 340 cm a los 90 días, sin importar la separación entre surcos. Cierto que hay reportes de otras investigaciones con 270 y hasta de 113 cm de altura por planta a los 75 días, e incluso de 173 cm a los 105 días al corte.

El número de macollos por metro lineal fue de 48 cañas a los 90 días, siendo de 44 cañas en siembra simple y de 52 cañas a doble chorrillo. La siembra a 1 metro de distancia entre surcos resultó con 55 cañas por macollo; siendo de 45 y 43 cañas para 60 y 80 cm entre surcos respectivamente. El diámetro encontrado en las cañas favorece como productora de semilla a una mayor distancia entre surcos; siendo de 14, 15 y 16 milímetros para las distancias entre surcos correspondientes a 60, 80 y 100 cm.

El rendimiento de forraje verde y materia seca cortando a los 70 días favorece a las siembras con surcos sembrados a doble chorro con 127 toneladas de forraje verde por ha equivalentes a 22 Ton/ha de materia seca. La distancia entre surcos no tuvo diferencias significativas para rendimiento en forraje. La producción de forraje por parcela experimental osciló entre 90 Ton/ha F.V. o 15.6 Ton/ha M.S. hasta 130 Ton/ha de F.V. o 22.7 Ton/ha de M.S. para la producción más baja y más alta respectivamente; considerando que en la misma prueba la especie comparativa Panicum maximum tuvo rendimientos de 38 Ton/ha de forraje verde y 6.3 toneladas por hectárea de materia seca a los 70 días al corte. El forraje verde contenía aproximadamente 17% de materia seca al momento del corte. Otras pruebas de maralfalfa reportan rendimientos de forraje cortado de 2.7, 6.4 y 8.6 Ton/ha de M.S. indicando que condiciones adversas al cultivo reducen los rendimientos.

Continuando con la prueba experimental de Andrade no encontró diferencias en el rendimiento con cortes a los 90 días. La parcela con el menor rendimiento fue de 110 Ton/ha de forraje verde equivalente a 25 Ton/ha de materia seca, la pesada mayor fue de 140 Ton/ha de F.V. con 32 Ton/ha de M.S. Se compara con Panicum máximum con 39 Ton/ha de F.V o 9 Ton/ha de materia seca bajo las mismas condiciones de manejo.

Es necesario referirse a los resultados de investigación obtenidos por INIFAP de la zona Fuerte Mayo al sur de Sonora del inciso e) Diseño de siembra en página 17.

t) CONSUMO ANIMAL DE ALIMENTO FORRAJERO.


Los pastos de corte pueden ser utilizados para pastoreo, corte en verde picado, ensilaje y en menor sugerencia como pastura henificada con rendimientos para el pasto elefante de 50 Ton de MS/ha/año con cortes a los 56 días Gonzáles, et. al. Los cultivares híbridos de Pennisetum se pueden ensilar con edad al corte superior a los 70 días de rebrote, resultando en silos con 7% de proteína cruda y digestibilidad del forraje superior al 50% Reyes, et. al.

La prueba experimental de Chacón y Vargas; en una pradera que recibe 1502 mm de precipitación anual, utilizando cabras adultas que recibían un 1 kg de concentrado, cuantificó un consumo de forraje verde de 1990 gramos por día cortando a los 60 días, obteniéndose una mejor digestibilidad al existir una mejor relación hoja: tallo. El corte a los 75 días el consumo en verde bajó 10% y a los 90 días se redujo 17% con una ingesta promedio por animal de 1640 gramos en verde. El consumo de materia seca 250 g/día fue similar en las tres fechas de corte, indicando el contenido de agua de forraje. El porcentaje consumido de lo ofrecido pasó de 71, 65 y 59%. A mayor edad y madurez del forraje la selectividad se reflejó en su utilización.

En Yucatán, Ortiz y colaboradores; utilizando ovinos pelibuey realizaron la evaluación del consumo de alimento utilizando pasto CT-115 (40%) con suplemento comercial (60% de la dieta diaria) de 16% de P.C. y lo sustituyeron con heno de huaje Leucaena leucocephala a razón de o, 15, 30 y 45% de la dieta. Los borregos crecieron más de 130 gramos diarios y el rendimiento en canal fue superior al 52%.

u) MEJORADOR DE SUELO

La maralfalfa es un forraje de corte de altos rendimientos con capacidad de extraer nutrientes del suelo más allá de las dosis de fertilizantes aplicados. Sin embargo Ramírez, et. al., cuantificó que la penetración rápida y profunda de las raíces hace que sea un agente recuperador de la estructura del suelo ya que a más profundidad de 20 cm existe una mayor masa de raíces que en la parte superior por lo que induce a la formación de agregados, disminuye la densidad aparente e incrementa la estabilidad estructural, con ello se reduce la erosión.

v) ENSILADO DE MARALFALFA.


El ensilado de maralfalfa puede mejorarse con la inclusión de una fuente de carbohidratos solubles como la yuca ya que facilita la fermentación y degradación de otros sustratos por estimular el crecimiento de bacterias ácido láctico y reducir las bacterias saprófitas Maza, Vergara y Paternina. En el noroeste de México, ésta aplicación de carbohidratos se logra con melaza y grano molido que aporta el almidón esparcido en capas periódicas dentro la fosa del silo.

La maralfalfa contiene (<24% de MS) una baja concentración de materia seca a los 60 días de rebrote, lo que favorece el crecimiento de bacterias de clostridium y el silo produce ácido butírico, con olor putrefacto. Erazo; en su tesis señala que al ensilado de maralfalfa cortada a los 60 días se le puede agregar 4% de melaza o 10% de grano triturado, del peso del forraje verde picado para mejorar la calidad de fermentación del silo. También acidificantes a base de ácido clorhídrico, sulfúrico o fórmico. Se puede agregar paja molida para que absorban los remanentes de agua que se exprime con el apisonamiento del forraje verde. El forraje que se va a pisonear debe contener al menos 70 a 73% de humedad, o sea 30% de materia seca como ideal y solo aceptar un máximo de 80% de humedad, a mayor humedad del forraje cortado se puede podrir el silo.

La fecha ideal para conservar el forraje varía dependiendo del método de ensilado, ya que un forraje tierno que no tenga más del 20% de materia seca puede ocasionar pérdidas por putrefacción debido al alto contenido de agua del forraje. El uso de micro silos en bolsas de plástico permiten cortar la maralfalfa a los 45 días del rebrote lográndose un forraje de 10% de P.C., Fibra Detergente Neutro (FDN) de 61.7%, grasa en 13% y la materia seca (M.S.) de 15.7% Hernández Bustamante, et. al.

w) FISIOLOGIA DEL CRECIMIENTO A TRES CORTES.

La tesis de Cunuhay y Choloquinga; sembraron a densidades de 50 cm X 50 cm entre surcos y estacas de semillas. Utilizando fertilizantes y buena precipitación lograron los siguientes comportamientos en crecimiento y entre cortes. La maralfalfa la consumen aves, cerdos, bovinos, equinos, caprinos y ovinos. El ganado lechero lo prefiere verde picado en fresco; las reses de engorda y equinos aceptan un forraje cortado y aireado dos días después para consumirlo picado o ensilado.

Para ensilar en fresco se recomienda el corte de la tarde porque ha disminuido la humedad de la planta por transpiración y se adecua a las recomendaciones para la fermentación.

Más del 95% de las estacas sembradas brotaron y a los 60 días de crecimiento alcanzaron una altura de corte mayor a los 3.0 metros. En la recuperación del rebrote a los 60 días la altura alcanzó más de 1.80 metros y a los 75 días más de 2.70 metros. A los 60 días después del segundo corte la altura de recuperación era mayor a los 0.90 m y a los 90 días a 1.75 metros. Estos factores de crecimiento se ven afectados por el fotoperiodo de la estación del año, horas luz, temperatura y humedad relativa nocturnas, dosis de fertilizantes y riego o precipitaciones.

Después de la siembra a los 60 días el macollo tiene 14 cañas, a los 90 días se ha incrementado a más de 25 cañas y a los 120 días alcanza 34 cañas. Después del primer corte, a los 60 días de recuperación las cañas por macollo se incrementan a más de 50 y a los 75 días son más de 65 cañas. De igual manera a los 60 días después del segundo corte el número de cañas sigue aumentando a 78 y a los 90 días son más de 115 cañas por macollo. El forraje se recupera con planta madura y tierna.

Durante el crecimiento, 60 días después de la siembra el número de hojas al primer corte es de 6, a los 90 días serán más de 9 hojas y a los 120 días 10 hojas por caña. Al segundo y tercer corte el número de hojas tiende a ser similar entre los días de recuperación.

El rendimiento esperado en los tres cortes es superior a las 200 toneladas, con un 13.50% de proteína cruda y humedad del 83% de la planta total. Con riego y fertilización se superan las 300 toneladas de forraje verde en tres cortes.

Una maralfalfa cortada al 20% de floración su palatabilidad es del 60% a los 4 meses de sembrada, si los animales no están hambreados. Posteriormente se cortó al 10% de floración y la palatabilidad mejoró al 90% a los 75 días a corte, cuando los animales ya estaban adaptados y conocían el forraje.

Robles; trabajó en el laboratorio para comparar tres forrajes CT 115, Humidícola y caña de azúcar. La caña presenta la máxima producción de materia seca con una proteína cruda del 2%, obteniéndose la mayor cantidad de carbohidratos solubles al rumen. El inconveniente productivo es que su consumo es muy pobre por la baja digestión de la fibra que se tarda en pasar el tracto digestivo del animal. La fibra de la caña requiere de tratamiento químico para mejorar la digestión de la fibra y suplementar al animal con nitrógeno o fuente proteica. El Pennisetum CT 115 es un clon de bajo porte que se caracteriza por tener menos entrenudos en la caña mejorando su relación Hoja: Tallo, con una floración tardía y escasa lo que permite alargar su crecimiento antes de madurar fisiológicamente. Se consideran consumos de 14 kg de materia seca por animal por día, esto es entre 30 a 40 kilos de forraje verde. El Brachiaria humidicola tiene buen comportamiento productivo pero los animales en pastoreo requieren una fuente de nitrógeno para incrementar la flora ruminal.

La tesis realizada por de Dios; con cortes a los 30, 45, 60, 75 y 90 días reportó que la mejor relación hoja tallo es a los 30 días en la época de secas con 1.73:1 y cuando llueve la H:T es de 1.79:1. La mayor producción se espera a los 90 días de crecimiento durante la época de lluvia con 24.18 Ton/ha de materia seca. La proteína cruda reportada a los 30 días fue de 15.74% de P.C. y a los 45 días fue de 15.44% de P.C. La fibra detergente neutro durante la época de lluvias a los 75 días fue de 74.06 % de FDN y a los 90 días era de 72.24% de FDN. La mejor degradación de la materia seca fue con cortes a los 30 y 45 días con 48.14 % y 53.01 % respectivamente.

Registro fotográfico de volcamiento de pasto maralfalfa. Las semillas apicales tienen dificultad de emerger por exceso de tallos residuales. Las cepas presentan una aglomeración de tallos. Se puede chapolear y quemar después del corte de cañas para reducir este efecto.

Se recomienda sembrar tallos de tres a cuatro nudos máximos de altura, ya que al sembrarse tallos completos, suelen perderse la mayoría de los nudos. Cosechar el pasto al ras del piso para evitar lignificación o volcamiento de nudos, que pueden afectar posteriormente la productividad de la pastura Escudero y Hernández. 

En el trópico veracruzano de temporal, López e investigadores et. al., midieron el comportamiento agronómico de 6 cultivares para graficar las curvas de crecimiento con cortes cada 3 semanas durante seis meses (julio a enero), en promedio elefante 8.0 y maralfalfa 6.0 Ton MS/ha/corte superando a CT-115, Taiwán, Kinggrass y Roxo. Después del tercer corte las parcelas fertilizadas NPK (140-43-20) aplicada en dos fracciones superaron a los lotes no fertilizados. En el 7mo corte la altura del lote fertilizado era de 2.9 metros contra 2.13 mt sin abono. La densidad de los tallos va disminuyendo en cada corte. Con fertilizante inicia de 60 Pl/m2, pasa a 33, hasta 15 plantas por metros cuadrado en el 8vo corte y sin fertilizante tiene la misma tendencia pasando de 42, 28 y hasta 13 Pl/m2 en el último corte. Continuando con el análisis experimental López; señalan que Taiwán y Roxo podrían tener mejor palatabilidad por presentar una mejor proporción de Hoja:Tallo 1.1 hasta 1.5.

V. COSTOS DE PRODUCCIÓN POR HECTÁREA EN SONORA DE MARALFALFA PRIMAVERA–VERANO. LA FECHA DE SIEMBRA DEL CULTIVO INICIA EN FEBRERO.

x) RESUMEN DE CONCEPTOS POR ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO DE MARALFALFA


Anotaciones: Se consideran 5 jornales por hectárea para colocar el material vegetativo (semilla) a $100.00 por jornal. Insecticida para cogollero, trozador, pulgones, gallina ciega. Lorsban 480-E 2 lts/Ha en 350 litros de agua, Parathión Metilico 720. (Cuadro)

Herbicida Atrazina, preemergente 1 Kg/ha, maleza de hoja ancha 2-4D 650 gr/ha, en pre riego. Gesaprim 4 Lts/ha.


Enfermedades pueden ser ergot o fungosas, antracnosis, tizón, pudrición.


Se consideran camiones fleteros de 8 toneladas por viaje.

Las siembras de marzo son más limpias de maleza y en el 2do corte dan un rendimiento alto, en presencia de lluvias de verano. La siembra de junio es precoz y desarrolla altos rendimientos. La siembra de julio prolonga la madurez. La siembra en otoño causa un desarrollo lento, que se potencializa en la primavera. La siembra en invierno frío retrasa el rebrote y requiere semilla con tallos de 50 cm de largo para lograr mayor reserva de carbohidratos durante el establecimiento.

La lámina de riego de siembra de 15 cm y posteriormente riegos ligeros de 7 cm cada 15 días.

Las unidades de nitrógeno aplicadas son 895.78 por hectárea de Amonio y Superfosfato por ciclo vegetativo anual.

El costo de producción por hectárea $86,819.00, al primer corte se estima un rendimiento de 80 toneladas por hectárea forraje verde picado para ensilar. El costo unitario de producción por tonelada en verde $1,085.24.


Para el ciclo anual de 12 meses iniciando la preparación del suelo en febrero y el tercer corte en enero del siguiente año. Costo total de producción por hectárea para 3 cortes de verde picado para ensilar $107,212.00 esperándose un rendimiento total de forraje verde de 170 toneladas al año en tres cortes distribuidos de la siguiente manera 1er. 80, 2do. 60 y 3er. corte de 30 Ton de forraje verde por hectárea. Como es primer año de establecimiento el tercer corte se deja de reserva para que el cultivo pase protegido el invierno y se reduzca el riesgo de helada a la raíz. Para fines de cálculo el costo unitario de producción por tonelada en verde $630.66.

No se considera renta de la tierra ni los intereses financieros del avío.

 

VI. CONCLUSIÓN.

Se observa una dispersión de la información técnica proveniente de diversos ambientes geográficos y capacidades agroecológicas de cada zona forrajera. Inclusive los resultados observados difieren dentro del estado de Sonora. Lo cierto es que se requiere de investigación local para conocer las alternativas de producción más rentables y establecer prácticas de manejo adecuadas a los recursos naturales del noroeste de México así como de la maquinaria disponible para el ganadero o para el productor de forraje.


Hacen falta pruebas para henificado y empaque, sin descartar competencia por otras alternativas forrajeras existentes en la región así como la posibilidad de establecer cultivos forrajeros en asociación con leguminosas y otras gramíneas para lograr la pradera de verde continuo todo el año.

Se carece de metodologías probadas para el establecimiento de praderas perennes de forraje de corte bajo condiciones de irrigación y se desconoce la forma adecuada que permita utilizar pozos y suelos con problemas de salinidad para obtener rendimientos rentables.

Es importante diseñar un programa de manejo esquemático para el aprovechamiento y descanso del cultivo de Pennisetum o maralfalfa para establos lecheros, engordas, preengordas y pastoreo, así como para otras especies de herbívoros domésticos. ΩC

 

ΩC

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La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (Sexta parte)

Producción:

La maralfalfa forrajera cultivar de Pennisetum purpureum (6a parte) La fertilización superior a las 150 unidades de N/ha/corte causa toxicidad en la planta y pueden bajar los rendimientos, aunque el N beneficia la flora del rumen. El Forraje Verde= 22.4 + 0.132 N -0.000092 N2.

Correa; obtuvo resultados que orientan al mejor aprovechamiento del forraje maralfalfa.

*Cuando la relación de minerales K/(Ca + Mg) es superior a 2.2 (sobre una base iónica equivalente), incrementa la posibilidad de que se presente una hipocalcemia. Similar a la tetania de los pastos. Esto implica que el suministro de maralfafla a edades tempranas (56 días) tiene el riesgo de que se presente diarrea (chorro) en los animales que lo consumen, siendo las vacas cercanas al parto (periparturientas) más susceptibles a una hipocalcemia. Este desbalance mineral de la sangre sucede con otros pastos tropicales que son pastoreados tempranamente o después de las primeras lluvias. También cuando se fertiliza con potasio. Se debe suplementar block mineral con calcio y fósforo previo al uso de forraje tierno.

maralfalfasep1

En su reporte Correa; reporta el trabajo de Emanuele, Staples y Wilcox; explicando el proceso de absorción de los minerales del forraje. Se inicia con una rápida liberación del potasio (K) y del fósforo (P), no así el calcio (Ca) que se encuentra asociado a la pared celular de la fibra y se va liberando lentamente en el rumen mediante la degradación del forraje. Si el forraje tiene un alto contenido de potasio, su rápida liberación en el rumen, aunada al suplemento mineral de K en la ración, causan un exceso que afecta la absorción del magnesio al torrente sanguíneo a través de las paredes del rumen.


o) VALOR NUTRITIVO Y COSECHADO PARA EL CONSUMO ANIMAL.

Alpizar J. ww.ecag.ac.cr/revista/ecag45, reportado por Andrade 2008 (38) resalta que la calidad de forrajes influye en el consumo voluntario y por ende en la producción. La cantidad de materia seca consumida está relacionada con los nutrientes para mantenimiento y producción. De esta manera maralfalfa tiene un % de FDA de primera y su % de FDN de segunda. La especie Panicum máximum es de segunda y tercera respectivamente. La maralfalfa como pastura de corte es mejor nutritivamente que el rye grass a los 40 días del rebrote, por lo que debe utilizarse para animales con mayores requerimientos nutricionales, ya que el forraje es tierno. A esta edad fisiológica puede ser comparada con la alfalfa. La FAO reporta del NRC; los siguientes valores de nutrientes digestibles totales NDT: Maralfalfa 64.52, alfalfa 70.48, elefante 52.24 y gramalote 55.26, datos tomados de Sosa y colaboradores.

A partir de los 40 días hasta los 120 días hay una reducción linear en el contenido de proteína cruda (P.C.) y un incremento en las estructuras celulares de lignina que son componentes menos degradables en el rumen, aumentando la materia seca pero bajando la calidad total del forraje. Es entre los 80 y 90 días después del rebrote el tiempo recomendado para el verde picado, observaciones pertinentes se deben aportar para realizar un buen ensilado y que este no sea muy acuoso. Márquez, et al; reportan la PC=17.7-0.18 X F (días al corte).

La maralfalfa alcanza su máximo contenido de humedad a los 75 días después del rebrote y empieza a decrecer después. La proteína cruda (% P.C.) a los 45 días es de 17% y a los 60 días de 11% pero lo importante es su digestibilidad que según Falconi; es de 73.18% lo que resulta en un 12% de proteína digestible. El trabajo de Sosa y colaboradores; con cabras reporta 70 a 76% de digestibilidad de la P.C. Con la edad el forraje va ganando más fibra y la digestibilidad así como el consumo van disminuyendo, porque los nutrientes se destinan a formar células fibrosas para apoyar su crecimiento Ortega, et al.. A los 45 días la fibra es de 30%, a los 60 días de 35%, 75 días 42% y a los 90 días 45% Borbor y Rodríguez.

Noguera, Díaz y Pineda; alimentaron cabras lecheras pastoreando maralfalfa (60%) y proporcionaron el resto (30%) de los alimentos diarios con silo de maíz, girasol y sorgo más el concentrado comercial (10%). Los resultados productivos en cuajada favorecieron al silo de maíz que tiene más energía y con ello mejoró la síntesis de proteína microbiana en el rumen, un efecto al existir más energía metabólica fermentable y permitir un mayor flujo de proteína de baja fermentabilidad en el rumen pasar al duodeno, resultando en una leche con más proteína.

La evaluación de tres sistemas de alimentación por Cabrera; con ovinos en crecimiento con peso inicial de 16 kilos por un período de 98 días para finalizar con un peso vivo superior a los 30 kilos en pie. El mejor beneficio económico e incremento de peso de 35.71 kg se logró con ovinos pastoreando maralfalfa y recibiendo un suplemento logrando una conversión alimenticia de 4.2 kg de alimento consumido por kg de peso ganado; sin embargo el menor costo se obtuvo con borregos finalizados con 25.58 kg pastoreando solamente maralfalfa indicando que tan solo el forraje no aporta la energía suficiente para el engorde de los borregos y se requiere de un complemento balanceado de 12% de proteína cruda para mejorar el finalizado del animal.

Es común observar este ritmo de desarrollo en borregos en finalizado que sin suplemento en la pradera de riego no logran tasas de crecimiento aceptables. INIFAP-Patrocipes han reportado varios trabajos de investigación con estas conclusiones.

Juárez y colaboradores; hacen hincapié que de acuerdo a Van Soest el sistema de análisis proximal existente no determina bien los valores nutricionales con especies tropicales porque el nitrógeno (proteína) soluble disminuye mientras aumenta la lignificación de la pared celular, condición opuesta del manejo agronómico para producir un forraje de calidad con el nutricionista que busca mayor capacidad fermentable del rumen, pero el asesor zootecnista o productor busca un punto medio entre los extremos para un óptimo aprovechamiento, con un mínimo de 7% ( requerimiento en borregos) Ortega, et. al.; no menos de 8% de proteína cruda y entre 40 a 60 días del rebrote, pudiendo ser más tarde si la proteína es mayor y la digestibilidad no disminuye, lo cual se puede observar cuando los animales demandan un mayor consumo de forraje determinado en materia seca por día. Los bovinos adultos consumen pastura en materia seca de 12 a 18 kilos por día dependiendo de la corpulencia de la raza y estado fisiológico (lactación, gestación).

Por ser un cultivar de porte y corte, la maralfalfa produce una mayor cantidad de nutrientes y energía por hectárea que muchos otros cultivos. Es en la producción anual de masa por hectárea donde destacan sus cualidades nutritivas, más que en la concentración nutritiva del forraje per se. Conocer el verdadero valor nutricional del forraje, no solo sus valores químicos reportados del laboratorio, sino en la forma que es consumido, digerido, absorbido, metabolizado por la especie animal lo que será un reflejo de la eficiencia que alcance la producción Sosa y colaboradores. Una evaluación comparativa entre Panicum máximum cv Tanzania, cv Mombasa, Andropogon gallanus cv Llanero Juárez y colaboradores, así como las forrajeras africanas reportadas sin fertilizar en los análisis de Ortega, et. al., con valores de proteína cruda y digestibilidad de la materia seca para tres cultivares de Pennisetum de 9.9% PC-69.7% DM, dos especies de Panicum 8.7%- 59.7%, cuatro especies de Brachiaria 7.6%-65.1% respectivamente. En donde la proteína celular disminuía 0.42% y bajaba la digestibilidad 1.5% cada semana. La fibra y lignina de las paredes celulares compuestas de celulosa, hemicelulosa, lignina y silicio aumentaron 1.21 y 0.19 por ciento respectivamente cada semana. Al pasar las 9 semanas del rebrote la calidad del forraje disminuye aceleradamente y en consecuencia bajan los aumentos de peso diario.

Correa investigador de Colombia; señala que la fertilidad del suelo influye en la digestibilidad de la maralfalfa. El forraje cortado a los 56 días tiene 21.8% de proteína cruda, pero hay que considerar que más de 6% es proteína insoluble de la fracción ácida y detergente neutro, mientras que a los 105 días al corte el % de P.C. es de 11.9 y tan solo 1.5% fue proteína insoluble. Los nutrientes digestibles totales pasaron de 54.4 a 45.8 en los mismos días al corte. La concentración de los minerales calcio, fósforo, magnesio y potasio en el forraje cortado varió para las dos fechas de corte, pero notoriamente más para potasio. Una fertilización fuerte de fósforo reduce la absorción de calcio y magnesio, lo mismo sucede con dosis altas de potasio en el suelo, lo que pone en riesgo ofrecer forraje tierno al ganado en vacas próximas al parto por una posible hipocalcemia. Hay que considerar que el calcio está ligado a la pared celular por lo que depende de la degradación ruminal de la fibra detergente neutro (FDN) y su liberación digestiva (54%) es todavía más lenta que el potasio que se encuentra en el citosol de las células. Así que cuando la concentración del K en el rumen es alta se produce la despolarización de la membrana apical del epitelio ruminal por lo que se reduce el potencial eléctrico transepitelial el cual es el responsable de la absorción del Mg al torrente sanguíneo. La liberación de P, Mg y K es > del 90% en el rumen.

La tesis de Silva; indica que los cultivares cubanos de CT 115 y CT 169 obtuvieron los siguientes rendimientos de toneladas de materia seca por hectárea 1.24, 17.7 y 22.7 para CT 115 y para CT 169 de 0.92, 8.1 y 11.4 Ton M.S./ha a los 30, 60 y 90 días al corte respectivamente. En el mismo orden corresponden a rendimientos de toneladas de forraje verde de 8.73, 78.6 y 84.90 para CT 115 y de 7.11, 31.10 y 49.10 Ton FV/ha para CT 169. El contenido de materia seca fue de 14.2% y 17.58% en CT 115, para CT 169 fueron de 13% y 18.65% con cortes a los 30 y 60 días respectivamente.

La digestibilidad de la planta fue de 58.63% y 56.50% para los cultivares en ese mismo orden. La digestibilidad de las hojas fue mayor en 1% que la planta completa. Ambos cultivares cv son buenas forrajeras que permiten rebrotes cada 45 días bajo pastoreo, eliminando la maleza del terreno. La materia seca en otras pruebas se reportan de 15.73, 15.93 y 19.41% con cortes a los 45, 60 y 75 días respectivamente. El forraje henificado secado al sol se reporta en 85% de materia seca. La proteína cruda favorece al CT 169 con 11.53% de P.C. para hojas y 6.44% para tallos. Para CT 115 fueron de 10.57 y 5.57% de P.C. para hojas y tallos. Al pasar de los 60 días disminuyen sus contenidos de proteína.

Continuando con estas pruebas del contenido de nutrientes, Silva y colaboradores; obtuvieron los siguientes resultados del laboratorio. Sánchez y colaboradores; comparó la digestibilidad de 10 gramíneas forrajeras midiendo la producción de gas in vitro. Los cultivares de Brachiaria (Insurgente, Chetumal, Chantolpo, Mulato) Panicum (Monbasa, Guinea, Tanzania) y los Pennisetum (Cubano, Morado y Taiwán) presentan digestibilidades y producción de gas muy similares con cortes a las 3, 6, 9, y 12 semanas. La diferencia entre especies se dará por el rendimiento por hectárea. Para conocer la formación y acumulación de nutrientes Calzada y colaboradores; midieron cada 15 días desde el establecimiento del Taiwán Pennisetum purpureum para determinar la fecha óptima de desarrollo fisiológico con la máxima producción de biomasa y crecimiento. La fecha de cosecha o corte de uniformidad, se cuantificó a los 4.5 meses con una producción de 37.5 Ton de materia seca de forraje por hectárea equivalentes a una producción de 278 kilos diarios por hectárea, con una altura de 2.5 metros.

Haciendo una comparación nutritiva y digestible de maíz forrajero Zea mais contra la pastura del zacate Elefante Pennisetum purpureum los investigadores Prada et. al., publicaron que la eficiencia en los costos de producción son determinantes para seleccionar entre un cultivo y otro. El maíz es más nutritivo por el contenido energético del grano en las mazorcas favoreciendo variedades productoras de grano. El resto de la planta está limitado por la digestibilidad de las paredes celulares que componen la fibra del tallo. El maíz al ir madurando fisiológicamente va incrementando su fibra y reduciendo la digestibilidad en el rumen, por lo que se favorecen variedades tardías permitiendo una mayor flexibilidad en la fecha de cosecha.

Si el maíz es eloteado, es decir se cosecha la mazorca para verdura con la planta en pie y enseguida se cosecha el forraje, su valor nutritivo será mejor que un forraje tierno de elefante. Conforme el maíz madura a más del 30% de materia seca, el zacate elefante de menos de 60 días será una mejor opción. A mayor madurez de ambos cultivos la digestibilidad será similar y el rendimiento por hectárea y los costos de producción determinarán la eficiencia.

Aún con toda la información que se ha publicado, Montero et. al., realizaron un estudio en el Campo Experimental de La Posta, Veracruz con clima cálido subhúmedo Aw1, precipitación de 1337 mm y temperatura media de 25.4°C, máxima de 31.3 y mínima de 19.5° centígrados. Se realizaron corte cada 21 días durante seis meses dentro de la temporada de lluvias. Las observaciones son similares a otras pruebas siendo que a mayor edad se incrementa la materia seca y el contenido de lignina. Sin embargo todos los cultivares acumulan rápidamente la Fibra Detergente Neutro (FDN), celulosa y hemicelulosa se estabilizan después de los 84 días. La proteína inicial a los 21 días es de 16% P.C., a los 42 días decae a 8% de P.C., así sucesivamente poco a poco hasta los 126 días se registra 4% de P.C., llegando a su mínimo a los 168 días. La lignina lleva una tendencia opuesta a la proteína ya que es muy baja 1.7% a lo21 días, se duplica a los 42 días 3.4%, a los 126 días el cultivo tiene 7.12% de lignina y pasa a 8.3% a los 168 días de edad.

Una investigación realizada por Castillo, Jarillo, Valles, Ocaña, Cortez y Aguilar; comprobaron que para determinar la degradación ruminal del Pennisetum purpureum X Pennisetum typhoides CT- 115 en bovinos es mejor utilizar dos animales fistulados por cada muestra de forraje, colocando tres bolsas por repetición y las bolsas de nylon para la prueba no se deben reutilizar.


IV. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DEL CUTLIVO

p) INTRODUCCIONES A SONORA.

El Centro Regional Universitario del Noroeste (CRUNO) de la Universidad Autónoma Chapingo introdujo en 1997 unas cepas de Pennisetum King Grass y otros cultivares no identificados que fueron sembradas en el campo experimental block 910 del Instituto Tecnológico de Sonora. Se realizaron días demostrativos en campo para la presentación de los forrajes sembrados. En el municipio de Hermosillo, Sonora, el rancho Econatura realizó un día demostrativo 2012 para explicar la siembra de maralfalfa. Otros establecimientos en la Costa han sido en el campo Las Palmitas y al norte el Ejido La Victoria. En el municipio de Navojoa el Ejido Miguel de la Madrid Hurtado (Progestiones) ha sido enlace para la distribución y venta de semilla de Maralfalfa en el sur de Sonora, su cimiente fue llevada a la sierra baja de Arivechi para luego ser sembrada en el 2013 en el Valle del Yaqui por la Fundación de Desarrollo Rural con un productor cooperante del Ejido El Águila de Quetchehueca. Otras siembras en el municipio de Cajeme han sido en Pueblo Yaqui y Cócorit. En Basconcobe, municipio de Etchojoa se localiza una parcela. También los ganaderos reportan diferentes superficies sembradas en los municipios de Quiriego, Santana y Huatabampo.  

Continuará…ΩC

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