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Estrategias de alimentación para ganado bovino en las regiones tropicales

Producción:

Las regiones tropicales en México comprenden más de 24 millones de hectáreas, las cuales poseen un gran potencial forrajero para los bovinos, siendo esta la fuente de sustento más abundante y económica para producir leche y carne en forma económica. Actualmente en el trópico la producción de leche y carne sigue siendo la principal fuente de ingresos para los productores. En las zonas tropicales de México, es común observar que más del 80% de los ganaderos utilizan el sistema extensivo para producir leche, carne y becerros, siendo este sistema considerado como de bajos insumos donde muy pocas veces se utilizan suplementos alimenticios y minerales. En este sistema de producción los promedios de producción de leche, carne así como los índices reproductivos son bajos, siendo los principales factores limitantes la estacionalidad en la producción de forrajes a través del año, la baja calidad nutricional de los pastos, la alta incidencia de ecto y endoparásitos, así como el efecto negativo del becerro en crianza tradicional sobre la eficiencia reproductiva de las hembras. En el cuadro 1, se presentan algunos índices productivos y reproductivos en el trópico.

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Como se observa en el cuadro 1, los parámetros productivos y reproductivos del ganado bovino en el trópico son bajos y actualmente algunos de ellos han mejorado con la implementación de sistemas de pastoreo intensivos donde se emplea principalmente el pastoreo rotacional y cargas animales altas combinado dichos sistemas con la utilización de complementos alimenticios de bajo costo y el uso de forrajes ensilados o henificados. En el presente documento se hará una discusión de las principales causas que limitan la productividad de leche y carne en condiciones de trópico y posteriormente se hace una descripción de algunas estrategias de alimentación para hacer frente a dichos problemas. a). Estacionalidad en la producción de forrajes.
En la mayoría de las explotaciones productoras de leche y carne en el trópico (>90%), la única fuente de alimentación disponible para el ganado bovino son los forrajes. En estas explotaciones la producción forrajera se ve fuertemente afectada por las condiciones climáticas especialmente durante las épocas de estiaje (sequía) e invierno.

Durante la época de lluvias los forrajes inician su crecimiento (julio-noviembre), presentándose una abundancia de pasto en los ranchos el cual no llega a ser consumido por los animales y se presenta un marcado incremento en la producción de leche así como en las ganancias de peso de los becerros y toretes de engorda. Una vez finalizada la época de lluvias, se inicia un descenso de la temperatura con el inicio del otoño-invierno (noviembre-diciembre-marzo) donde el fotoperíodo es más corto y la productividad de forraje tiende a disminuir al igual que la producción de leche; posteriormente se presenta la época de sequía o estiaje donde los forrajes entran en latencia por la escasez de agua y continúa disminuyendo la producción láctea así como las ganancias de peso de los becerros. Durante las épocas de sequía e invierno, es importante realizar un manejo eficiente de la pradera especialmente disminuir la carga animal/ha a fin de que los animales logren satisfacer sus requerimientos de materia seca. En el caso de que las necesidades nutricionales y de materia seca de los animales estén por encima de la oferta de forraje se presentará una condición de sobrepastoreo la cual irá en decremento de la productividad animal, sin embargo cuando la pradera presente una gran disponibilidad de forraje y el consumo animal sea menor entonces se presentará un subpastoreo y el pasto perderá su calidad nutricional en un corto tiempo, reduciéndose el aporte de nutrimentos para el animal.

Por esto, es importante aprender a balancear la carga animal dependiendo de la época del año. En el siguiente cuadro se presentan los días de recuperación de la pradera de acuerdo a la época del año. Generalmente el tiempo de pastoreo en una pradera está relacionado con algunos factores importantes como: a). Carga animal. A mayor número de animales/ha se incrementa el consumo de forraje y por lo tanto se reduce la disponibilidad de pasto y los periodos de ocupación. b). Época del año. La producción de forraje es menor durante las épocas de seca e invierno en relación a la lluviosa, por lo que los periodos de ocupación deberán ser cortos (1⁄2 día o 1 día) a fin de evitar el sobrepastoreo. c). Disponibilidad de forraje. A mayor disponibilidad de forraje se deberá incrementar el tiempo de permanencia del ganado en la pradera y también deberá equilibrarse la carga animal. c). Estado fisiológico de los animales. Los animales pequeños consumen menos forraje, por lo que los periodos de ocupación se pueden alargar en comparación con animales de mayor peso donde implica reducir el tiempo de permanencia en la pradera. d). Uso de complementos alimenticios. El uso de complementos alimenticios reduce el consumo de materia seca en la pradera por lo que el periodo de ocupación puede aumentarse 1 o 1⁄2 día más. b). Calidad nutricional del forraje disponible en la pradera.
La calidad nutricional del forraje disponible en la pradera está directamente relacionada con el estado de madurez el cual a su vez es regulado por la temperatura ambiental. Se sabe ampliamente que a medida que la temperatura se incrementa, el forraje tiende a crecer más rápidamente y su grado de madurez es mayor causando una fuerte disminución del contenido de proteína digestible y un mayor incremento de las fracciones fibrosas indigestibles. En el trópico cuando el forraje es consumido después de los 30-35 días, los animales tienden a consumir un pasto de menor valor nutricional principalmente bajo en energía, minerales y proteína digestible, lo que repercute directamente en un menor consumo de nutrientes de calidad y por ende en una menor producción de leche y carne. Este problema es muy común observarlo en las explotaciones tropicales por lo que en muchas ocasiones es necesario hacer una complementación estratégica con el uso complementos alimenticios de bajo costo como ensilados, henificados o con bloques nutricionales.

En el caso de ganado bovino de carne el consumo de proteína está relacionado con el grado de digestibilidad de los forrajes y en el trópico, cuando estos son pobres en nitrógeno, los novillos tienden a ganar menos peso, acumulan menos músculo y dedican más tiempo a la rumia, lo que implica un mayor gasto energético. La disponibilidad de forraje también está asociada con los incrementos de peso y especialmente con la intensidad de pastoreo en términos de carga animal/ha. Se sabe bien, que a medida que se incrementa el número de novillos/ha, las ganancias de peso individuales disminuyen pero la productividad se aumenta por unidad de superficie. En la siguiente figura se observa la relación que existe entre la carga animal y la producción de carne en pastoreo. Estacionalidad en la producción de forraje y su relación con la producción de leche en el trópico. En las regiones tropicales existe una relación estrecha entre la productividad de forraje y el nivel de producción de leche. Los meses en que más leche se produce son de julio a octubre y donde tiende a disminuir la productividad son de diciembre a mayo.

Por esta situación se dice que en los ranchos del trópico la producción de leche es estacional, por lo que es necesario establecer programas estratégicos de complementación alimenticia a fin de reducir los desbalances de nutrimentos y de oferta de forraje para los animales en pastoreo. En la figura 2, se muestra la producción lechera en un rancho del trópico según el mes del año. También es importante mencionar que en numerosos trabajos de investigación mencionan que el nivel de consumo de materia seca con una buena calidad nutritiva (> 8% proteína cruda) está relacionado con la productividad de las vacas en pastoreo. Estudios realizados en el CEIEGT (1990) en el trópico húmedo con vacas F1 Holstein x Cebú en pastoreo de zacate Estrella Santo Domingo (Cynodon nlemfuensis) mencionan que para que una vaca de aproximadamente 450 kg produzca 1,0 kg de leche requiere consumir 2.0 kg de materia seca; asimismo vacas F1 que producen 7 a 8 lts de leche/día tienen un consumo de materia seca del 2.7% de su peso vivo. Suplementación Alimenticia a toretes en Pastoreo. Alternativas Estratégicas La suplementación alimenticia (energética y proteica) en el trópico debe ser estratégica y se justifica para incrementar la producción de carne/ha. En novillos de engorda se recomienda cuando la carga animal/ha es igual o mayor a 3.0 UA/ha. Las investigaciones de 12 años reportadas por el CEIEGT de la FMVZ-UNAM* (1998), indican que las mejores GDP fueron cuando se utilizaron suplementos alimenticios a razón del 1% del peso vivo Vs el 2% P.V., siendo estas de 1.1 Kg y 800.0 g/animal / día respectivamente. Esto se debe por un lado, a que un alto consumo de suplemento alimenticio causa un efecto sustitutivo por la materia seca de la pradera y por otro, a que el incremento calórico posprandium actúa en forma negativa sobre el consumo de forraje en el medio ambiente tropical. Con frecuencia se observa que los novillos de engorda tienen mejores respuestas a la suplementación cuando la oferta de pasto no es limitante y la calidad forrajera en términos de proteína cruda varía entre el 8 al 11%. Otra alternativa de suplementación que actualmente ha demostrado el mejoramiento de las GDP a bajo costo, es el uso de bloques nutricionales para pastoreo. Esta tecnología se está difundiendo cada vez más entre los ganaderos del trópico ya que es económica, el consumo de suplemento es moderado, son altos en energía y proteína (3.2 Mcal E.M/kg MS y 35.0% PC) y además son un excelente vehículo para suministrar proteína de sobrepaso y promotores de crecimiento polvosos. Para que los bloques nutricionales tengan respuestas positivas sobre las GDP, es necesario que los novillos dispongan de suficiente material fibroso en la pradera y que además sea bajo en proteína degradable.

En un estudio realizado por Velásquez (1997) con becerros de 200 Kg. en zacate Estrella Santo Domingo  (C. Nlemfuensis) y 2.35 UA/ha durante el otoño-invierno, utilizó bloques nutricionales con 30% y 40% de proteína cruda, observando GDP de 0.482 y 0.476 Kg. respectivamente con consumos de bloque/animal/día de 920.0 g. También se encontró que la producción de carne promedio para ambos tratamientos fue de 946.0 kg/ha/año. En otro estudio realizado por Domínguez (1999) durante la sequía utilizando novillos Cebú de 400 Kg. en praderas de zacate Insurgentes (B. brizantha) suplementados con bloque nutricional vs testigo observó GDP de 0.751 y 0.750 Kg. respectivamente, solamente que la suplementación permitió mantener una mayor carga animal, la cual fue de 3.1 y 2.7 UA/ha respectivamente.

Asimismo la producción de carne/ha/año fue de 848 Kg. y 740 kg/ha/año. El costo de 1.0 Kg de carne en ambos tratamientos fue de $11.00 y el rendimiento en canal se mejoró con la suplementación, siendo de 54.3% y 59.0% respectivamente. También el uso de bloque nutricional modificó el tiempo de pastoreo siendo en el lote testigo de 13.4 hrs y 12.3 hrs con bloque, mientras que la rumia disminuyó de 12.0 a 9.4 hrs. El estudio concluyó que la suplementación en la sequía a novillos de engorda en el trópico permitió: a). incrementar la carga animal del 15 a 20%, b). reducir el tiempo de pastoreo en 11% y la rumia en 22%, c). incrementar la producción/ha/año en 15% y aumentar la rentabilidad financiera de la engorda el 34% anual. Complementación alimenticia estratégica en el trópico. Una de los aspectos más importantes a considerar en la alimentación de bovinos en el trópico es la aplicación de técnicas de complementación alimenticia al ganado de leche o carne. Dentro de estas técnicas se encuentra el uso de ensilajes de forrajes con granos como el sorgo y el maíz y de gramíneas forrajeras.

Actualmente los ensilajes de maíz o sorgo han dado mejores resultados en relación a las gramíneas ya que su contenido energético es alto así como su nivel proteico. En estudios realizados en ranchos ganaderos del trópico seco de Veracruz, se han observado incrementos de leche/vaca/día de hasta 3.0 kg en relación con el uso de ensilados de gramíneas. Asimismo, también se ha observado cambios positivos en la condición corporal de las vacas hasta de 1.0 puntos de condición corporal en relación a animales testigo sin complementos de silos de maíz o sorgo. Otro tipo de complementación estratégica que año con año ha sido de gran ayuda para mantener el peso del ganado de engorda y la producción de leche es el uso de forrajes henificados como el zacate Pangola, Mombaza e Insurgente; aunque estos forrajes son considerados como de mediana calidad nutricional, su uso adquiere una mayor importancia en las regiones tropicales secas de México, especialmente donde la época de estiaje tiene una duración de 4 a 7 meses. El proceso de henificación requiere maquinaria especializada de alto costo sin embargo en muchas explotaciones ganaderas esta inversión se considera baja comparada con lo que representa una disminución del ingreso económico por una reducción en la producción de leche. Algunos ganaderos destinan varias hectáreas de su rancho para el establecimiento de forrajes destinados a la elaboración de pacas tanto para el uso en su ganado como para venta al público. Otra alternativa de complementación estratégica que se está difundiendo cada vez más entre los productores del trópico es el uso de los denominados bloques nutricionales. Esta tecnología se está difundiendo cada vez más entre los ganaderos del trópico ya que es económica, el consumo de suplemento es moderado, son altos en energía y proteína (3.2 Mcal E.M/kg MS y 35.0% PC) y además son un excelente vehículo para suministrar proteína de sobrepaso y promotores de crecimiento polvosos. Para que los bloques nutricionales tengan respuestas positivas sobre las GDP, es necesario que los novillos dispongan de suficiente material fibroso en la pradera y que además sea bajo en proteína degradable. En un estudio realizado por Velásquez (1997) con becerros de 200 Kg. en zacate Estrella Santo Domingo
(C. Nlemfuensis) y 2.35 UA/ha durante el otoño-invierno, utilizó bloques nutricionales con 30% y 40% de proteína cruda, observando GDP de 0.482 y 0.476 Kg. respectivamente con consumos de bloque/animal/día de 920.0 g. También se encontró que la producción de carne promedio para ambos tratamientos fue de 946.0 kg/ha/año. En otro estudio realizado por Domínguez (1999) durante la sequía utilizando novillos Cebú de 400 Kg. en praderas de zacate Insurgentes (B. brizantha) suplementados con bloque nutricional Vs testigo observó GDP de 0.751 y 0.750 Kg. respectivamente, solamente que la suplementación permitió mantener una mayor carga animal, la cual fue de 3.1 y 2.7 UA/ha respectivamente.

Asimismo la producción de carne/ha/año fue de 848 Kg. y 740 kg/ha/año. Por lo anteriormente expuesto, es importante mencionar que los sistemas de producción de doble propósito deben modernizarse en la implementación y uso de técnicas de alimentación a bajo costo y con adecuada rentabilidad. La productividad de los ranchos ganaderos en el trópico debe apoyarse con el uso estratégico de complementos alimenticios disponibles en cada región, pero además es necesario que se intensifique la productividad de forrajes de corte (ensilados y henificados) para mantener o incrementar los ingresos del rancho y hacer más eficiente la productividad. Los ranchos ganaderos en el trópico así como sus propietarios deben cambiar de una fase tradicionalista a una de innovación tecnológica ya que los costos de los insumos, mano de obra, energéticos, etc, se han elevado considerablemente y los flujos de efectivo se han reducido considerablemente poniendo la actividad ganadera en riesgo para las familias de los productores en México. ΩC

 

Autor/es: MC. Fernando Livas Calderón*

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La morera una interesante alternativa forrajera para la ganadería mayor y menor en chile (Segunda parte)

Producción:

Palatabilidad.
Una de las cualidades principales de la morera como forraje es su alta palatabilidad. Los pequeños rumiantes consumen ávidamente las hojas y los tallos tiernos frescos primeramente, aún cuando no hayan sido expuestos a este forraje previamente. Luego, si el forraje se les ha ofrecido entero, pueden arrancar la corteza de las ramas. Los bovinos consumen la totalidad de la biomasa si esta finamente molida. Hay un reporte (J egou et al.), de un consumo de materia seca cuando se ofreció fresca ad libitum de 4,2% del peso vivo en cabras lactantes, el cual es más alto que otros follajes de árboles. Jayal y Kehar; reportaron consumos de materia seca de morera del 3,44% de peso vivo en ovinos bajo condiciones experimentales. Los animales prefieren inicialmente la morera sobre otros forrajes ofrecidos simultáneamente, e incluso buscan hasta el fondo de un montón de forraje hasta encontrar la morera (Antonio Rota, FAO Barbados, comunicación personal). En un estudio comparativo, Prasad y Reddy; reportaron consumos mayores de materia seca de hojas de morera en ovinos que en cabras (3,55 vs 2,74 kg MS/100kg peso vivo). Prácticas culturales Establecimiento. El método de plantación más común a nivel mundial es por esquejes, pero en ciertos lugares se prefiere la semilla.

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Como es el caso de otras forrajeras tropicales perennes, para sistemas de corte y acarreo, el sembrar por semilla probablemente asegura un sistema radical más profundo con mayor capacidad para encontrar agua y nutrientes, que se reflejará en mayor productividad y más larga longevidad. Las semillas pueden también ser la manera más barata y aceptable para transportar, mantener en cuarentena y almacenar germoplasma. Las ventajas de la reproducción vegetativa (por esquejes) son la garantía de las características productivas, la facilidad de obtención de material y la facilidad de plantación. El establecimiento de plantas machos puede ser preferida cuando se introduce germoplasma importado a lugares nuevos para evitar su expansión involuntaria (Morgan P. Doran, Universidad de California, Davis, EE.UU., comunicación personal). Como es el caso de la mayoría de los forrajes perennes, el tiempo y los costos de establecimiento (principalmente para la preparación de tierra, la siembra y el control de malezas) son aspectos críticos para la introducción exitosa de la morera.

Cultivo.
La morera se cultiva por su fruto en árboles aislados o en huertos caseros para la producción de gusano de seda a pequeña escala a lo largo de cercos o intercalado con otros cultivos en los sistemas de producción mixta; en cultivo puro en proyectos grandes de seda o producción intensiva de forraje; y en mezclas con leguminosas fijadoras de N para la producción intensiva de forraje (Talamucci y Pardini). También se haya mezclada con otros árboles en bosques naturales o en plantaciones. Fertilización. Todos los nutrientes extraídos por la morera para su crecimiento tienen que venir del suelo o del subsuelo, pues la morera no fija nitrógeno. En cultivos puros, los fertilizantes químicos o orgánicos (abonos animales o vegetales) deben ser usados para reponer los nutrientes extraídos en el follaje para poder mantener una producción sostenible. La asociación con leguminosas con efectiva fijación de nitrógeno por medio del rizobium puede reducir los insumos de fertilizantes y puede que sea la mejor combinación en muchas situaciones, pero aún reciclando los nutrientes contenidos en las excretas animales, fertilizantes adicionales pueden ser requeridos para obtener rendimientos máximos (J.E. Benavides, comunicación persona l). Las respuestas a los fertilizantes nitrogenados han sido claramente demostradas, tanto en forma inorgánica como orgánica, con mejores respuestas a la primera. Según Kamimura et al., el nivel de nitrógeno del suelo es el factor principal para el crecimiento de la morera.

Cosecha y conservación del forraje.
Para alimentar al gusano de seda se cosechan ya sea las hojas en forma individual, los rebrotes o toda la rama, dependiendo de los requerimientos alimenticios de la larva y de los costos (FAO). Al gusano se le ofrece el follaje fresco, aunque se están desarrollando en forma experimental otras metodologías. Para la alimentación de los rumiantes, el método preferido ha sido el corte de las ramas a mano, aunque se puede predecir que un corte mecánico sea usado en el futuro para facilitar la alimentación en fresco a grande escala o para el secado artificial. La conservación del forraje de morera por medio de ensilado ha sido logrado con éxito (Vallejo y González; citado por Benavides) y ha habido otros estudios preliminares en el secado de las hojas (Ojeda et al). Las láminas de las hojas se secan bajo el sol en unas horas pero se requiere más tiempo para los pecíolos y tallos. Un acondicionamiento del follaje (ejemplo, pasándolo por rodillos) facilitará el secado de los tallos y con esto se evitará el deterioro de la calidad nutritiva de las hojas por exposición excesiva a los rayos solares o al calor. Las variedades diploides se secan más rápido ya que tienden a tener más estomas por unidad de área foliar (Govindan et al).

Rendimientos.
La producción de hojas y materia seca por hectárea de morera depende de la variedad, la localidad, la densidad de siembra, las aplicaciones de fertilizantes y la técnica de cosecha. El rendimiento de biomasa y la proporción de hojas varía con la especie y la variedad. El clima (precipitación y radiación solar) y la fertilidad del suelo, son factores determinantes en la productividad (Espinoza et al). Incrementando la densidad de siembra se aumentan los rendimientos de hoja (Gong et al). Rendimientos de hojas frescas de hasta 40 ton/ha/año (aproximadamente 10 ton de materia seca) han sido reportadas en la India (Mehla et al.), y en Costa Rica (Espinoza; citado por Benavides). Rendimientos máximos de materia seca de material comestible (hojas y tallos tiernos) fueron 15,5 y 45,2 ton/ha/año, respectivamente. Cosechas de materia seca de hojas de menos de 10 ton/ha/año se pueden esperar bajo condiciones de producción menos intensiva. Comportamiento animal con morera Rumiantes. Aunque el alto valor de la morera para las vacas lecheras ha sido reconocido desde hace tiempo en Italia (Vezzani; Maymore et al) ha sido usada en forma tradicional en los países del Himalaya, la investigación de morera para rumiantes ha sido más bien escasa. Jayal y Kehar, basados en los valores altos de digestibilidad de las hojas de M. indica, sugirieron que la morera podría ser usada como suplemento a las dietas de forrajes de menor calidad. La morera ha sido usada para reemplazar exitosamente los concentrados de granos en vacas en lactación (Cuadro 1). Los rendimientos de leche no disminuyeron cuando se reemplazó el 75% del concentrado con morera. La producción de leche de las cabras se incrementó con los niveles de morera en substitución del pasto King. En el CATIE, un módulo de dos cabras lecheras (Saanen x Toggenburg) alimentadas exclusivamente con follaje de morera de 775 m2 (17.000 plantas/ha) en asociación con Erytrina berteroana (5.128 árboles/ha) solo como follaje verde y con pasto King de 425 m2, produjo un promedio de 4 litros por día, equivalente a más de 12.000 litros por ha/año (Oviedo et al). También en Costa Rica, las ganancias de peso de toros de raza Romosinuano (raza criolla) alimentados con pasto elefante, se incrementaron a más de 900 g/d cuando la morera se dio como suplemento al 1,7% de su peso vivo como MS (González, citado por Benavides). El Cuadro 2 presenta los resultados de un experimento en Guatemala con novillos castrados Cebú-Pardo Suizo alimentados con niveles crecientes de morera como suplemento a su dieta basal de ensilaje de sorgo. Aunque las tasas de crecimiento con el nivel más alto de morera no fueron impresionantes (195 g/d) debido probablemente a la baja calidad del forraje basal, este ensayo demuestra nuevamente su valor como suplemento. La tasa de crecimiento diario de las terneras (0-4 meses) no fue afectado cuando se ofrecieron hojas de morera ad libitum y se redujo la cantidad de concentrado ofrecido a solo el 25% de lo habitual. (González y Mejía). En corderos las ganancias llegaron a 100 g/d cuando el pasto King se suplementó con 1,5% de MS de morera (Benavides). Sistemas de producción pecuaria La manera tradicional de usar la morera como alimento en las zonas de producción de gusano de seda, es de dar los residuos no consumidos por el gusano a los animales domésticos. Un modelo integrado de producción de seda y leche ha sido propuesto por Mehla et al., en el cual las vacas solo reciben residuos de morera y concentrado. La producción de proteína comestible y la generación de empleo es mucho mayor que con el cultivo de granos básicos. El residuo de morera es arrojado a los estanques de policultivo de peces en el sistema Chino de diques y estanques, el cual es uno de los sistemas agrícolas de bajos insumos más intensivos y que produce alimento e ingresos para un gran número de personas (Korn). En las áreas de producción de morera, en cultivo puro o en asociación, así como en aquellas donde la morera crece en forma natural, el corte y acarreo es la manera más práctica de usar la morera para el ganado (Benavides et al). El follaje de morera puede constituir el suplemento a dietas basadas en forrajes de baja calidad o el alimento principal de la ración. Una integración natural de morera y ganado ocurre en regiones del Cercano Oriente y Asia Central donde los árboles de morera se tienen para fruta. Las hojas que caen en el otoño son consumidas por los animales. Ya que la maduración de los frutos ocurre en la primavera o a principios del verano, puede ser posible cosechar las hojas, una o más veces, antes del invierno. El único intento, hasta ahora, de utilizar morera directamente en pastoreo han sido el de Talamucci y Pardini, quienes propusieron una asociación complementaria con el trébol subterráneo (Trifolium subterraneum) para ovinos y bovinos en Toscania (Italia). La morera se beneficia de la fijación de nitrógeno por el trébol y a su vez contribuye con forraje de alta calidad en el verano. La asociación produce más forraje que los cultivos individuales. CONCLUSIONES El resultado neto del largo período de selección y mejoramiento de la morera la ha hecho ser comparable o superior a muchos otros forrajes en términos de valor nutritivo y rendimiento de nutrientes digestibles. Sus rendimientos, su calidad y su disponibilidad en diversas partes del mundo, hacen de la morera una opción muy importante para intensificación de la producción animal, o para explotaciones donde la superficie es limitante, especialmente en aquellos lugares donde existen o se pueden aplicar suficientes nutrientes para asegurar altos rendimientos de biomasa. Los altos contenidos de minerales de las hojas de morera deben ser tomado en consideración cuando se calculan los balances de nutrientes y las necesidades de fertilización para evitar la pérdida de la fertilidad del suelo. Considerando su alto valor nutritivo y su palatabilidad, el follaje de morera es valioso a medida que el animal tiene mayores requerimientos. En igualdad de circunstancias, los animales con mayores requerimientos nutritivos por unidad de peso deben tener la prioridad al utilizar la morera. Esto significa, los animales más jóvenes o aquello en lactancia, dentro de una especie. En sistemas de producción de leche, la morera podría estar asociada a la utilización de los purines como fertilización básica, con lo cual se lograría minimizar los costos de fertilización ΩC

 

Autor/es: Héctor Manterola
Continuará…

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La morera una interesante alternativa forrajera para la ganadería mayor y menor en chile

Producción:

 

Existe a nivel mundial gran cantidad de información que señala a la Morera como un árbol o arbusto de gran valor forrajero. Un informe del Servicio de Producción Animal (AGAP) del Departamento de Agricultura de la FAO establece que la morera (Morus spp) produce más elementos nutritivos digeribles que la mayoría de los forrajes tradicionales. En consideración a la importancia de la especie, la FAO creó un sitio donde actualmente se encuentran disponibles, en idioma español, 141 artículos sobre el tema. La Morera es un árbol de uso múltiple que tradicionalmente se utiliza como alimento para el gusano de seda, pero también tiene uso como forraje para el ganado bovino, ovino, caprino y monogástricos (cerdos, aves, conejos), paisajismo y uso en la industria de fármacos. El follaje se puede utilizar como alimento principal para las cabras, ovejas y conejos, y como complemento alimenticio, en lugar de los concentrados, para el ganado vacuno productor de leche, y como ingrediente para la alimentación de los animales monogástricos, como los cerdos.

Esta especie pertenece al orden de las Urticales, familia Moraceae y género Morus. Es originaria de una zona ubicada al pie del Himalaya y su cultivo se ha extendido desde zonas con climas templados de Asia a todo el mundo, por lo que se le considera “cosmopolita” y, tradicionalmente, ha sido seleccionada y mejorada por calidad y rendimiento de hojas en muchos ambientes, por lo que actualmente tiene un alto valor forrajero y amplia adaptación a condiciones de clima. Las hojas de morera son muy palatables y digestibles (70-90%) en los rumiantes y también puede ser dadas a los monogástricos. El contenido de proteína de las hojas y tallos tiernos, con un excelente perfil de aminoácidos esenciales, varía entre 15-28% dependiendo de la variedad (Benavides). El contenido mineral es alto y no se han identificado hasta ahora compuestos tóxicos o principios antinutricionales. El establecimiento de este forraje perenne es a través de esquejes o de semilla, y la cosecha se puede hacer arrancando las hojas o cortando ramas o la planta entera. El rendimiento depende de la variedad, la localidad (temperatura mensual, radiación solar y precipitación), densidad de plantas, aplicación de fertilizantes y técnica de cosecha. Las hojas pueden ser usadas como suplemento, reemplazando a los concentrados, en vacas lecheras, o como el alimento principal en cabras, ovejas, conejos, terneros o vacuno de carne, o como ingrediente en la dieta de cerdos y aves (Benavides).

Las hojas de morera (Morus spp.) han sido el alimento tradicional del gusano de seda (Bombyx mori). Hay evidencias de que la sericultura comenzó hace unos 5.000 años (Huo Yongkang, Universidad Agrícola del Sur de China, citado por Benavides.), y por tanto la domesticación de la morera. La morera ha sido seleccionada y mejorada en cuanto a su valor nutritivo y al rendimiento de sus hojas desde hace mucho tiempo. A través de proyectos de gusano de seda, la morera ha sido llevada a muchos países alrededor del mundo, y ahora se encuentra desde las áreas templadas de Asia y Europa, en los trópicos de Asia, Africa y América, hasta el hemisferio sur (Sur de África y Sudamérica). Existen variedades de morera para muchos medios ambientes, desde el nivel del mar hasta altitudes de 4.000 msnm (FAO), y desde los trópicos húmedos hasta las zonas semiáridas (como el Cercano Oriente con 250 mm de precipitación anual) y templadas. Los rangos climáticos para su cultivo son: temperatura de 18 a 38º C; precipitación de 600 a 2.500 mm; fotoperíodo de 9 13 horas/día y humedad relativa de 65 a 80 % (Ting-Zing et al). En Chile existen ejemplares de morera en zonas climáticas con temperaturas promedio inferiores a 18º C, desde la IV a la X Región.

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La morera también se cultiva bajo condiciones de riego. Aunque la mayoría de los proyectos de producción de seda han tenido una vida limitada debido a las dificultades en el procesamiento y en la comercialización de la seda o los productos terminados, los árboles de morera han permanecido en la mayoría de los lugares donde han sido introducidos, lo que también ocurre en Chile. El uso principal de la morera a escala mundial es como alimento del gusano de seda, pero dependiendo de la localidad, también es apreciada por su fruta (consumida fresca, en jugo o en conservas), por sus propiedades medicinales en infusiones (té de morera), para paisajismo y como forraje animal. Los usos múltiples de la morera han sido reconocidos (Zepeda). Es sorprendente, sin embargo, que una planta que ha sido utilizada y mejorada para alimentar a un animal con requerimientos nutricionales elevados, como lo es el gusano de seda, haya recibido una atención limitada por ganaderos, técnicos e investigadores pecuarios. Hay ciertos lugares donde el follaje de morera se usa tradicionalmente en la alimentación de rumiantes, como en ciertas partes de India, China y Afganistán, pero fue solo en los ochentas que empezó el interés en su cultivo intensivo y su uso en la alimentación de animales domésticos. Al igual que pasos importantes en la ciencia y la tecnología, el descubrimiento del valor alimenticio de la morera en América Latina sucedió por casualidad (Sánchez, citado por Benavides). Un campesino costarricense de origen chino, a quién falló su proyecto de gusano de seda, ofreció el follaje de morera a sus cabras y se sorprendió por su palatabilidad y el comportamiento de sus animales. Él reportó sus hallazgos a los investigadores del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) en Turrialba (Costa Rica), quienes fueron receptivos y astutos en incluir la morera dentro de los ensayos de árboles forrajeros y comportamiento animal. Igualmente, el Centro Internacional de Investigación en Agroforestería (ICRAF) con sede en Kenia, y el Instituto de Investigación en Producción Animal de Tanzania, han llevado a cabo éxitosos trabajos agronómicos y de alimentación animal, aparentemente si estar al tanto de los trabajos en el CATIE. En el Valle de Cauca se han hecho evaluaciones con morera y se usa como forraje de corte desde hace algunos años (González y Mejía). Recursos genéticos La morera pertenece a la familia Moraceae (Clase Di cotiledóneas; Subclase Urticales) y hay varias especies: Morus alba, M. nigra, M. indica, M. laevigata, M. bombycis, etc. que han sido usadas en forma directa, o a través de cruzamientos o mutaciones inducidas, para el desarrollo de variedades en apoyo a la producción de gusano de seda. La especie diploide M. alba (2n=2x=28) es la más extendida, pero las variedades poliploides originadas en varias estaciones experimentales de Asia, presentan mejores rendimientos y calidad. En general, las variedades poliploides tienen hojas más gruesas y grandes con color verde más obscuro, y producen más hojas por hectárea. Existe una gran variación en la producción de hojas y en su calidad (por ejemplo el contenido de proteína) entre los biotipos y variedades de morera cultivadas en diferentes localidades y bajo condiciones diversas de suelo y medio ambiente, lo que demuestra el tremendo potencial para identificar el germoplasma apropiado para muchos sistemas de producción.

Muchas referencias en la literatura no especifican que especie o variedad se usa. Seguido se le dan nombres comunes según la forma de las hojas. En muchos casos, las variedades cultivadas localmente (locales o criollas) parecen comportarse adecuadamente comparadas con otras introducidas, ya que probablemente están bien adaptadas a esas condiciones. Composición y valor nutritivo La proteína cruda de las hojas de la morera, varía entre 15 y 28% dependiendo de la variedad, edad de la hoja y las condiciones de crecimiento. En general, los valores de proteína cruda pueden ser considerados similares a la mayoría de los follajes de leguminosas. Las fracciones fibrosas en la morera son bajas comparada con otros follajes. Shayo; reportó contenidos de lignina (detergente ácido) de 8,1 y 7,1% para las hojas y corteza respectivamente. Una característica sorprendente en la morera, es su alto contenido de minerales con valores de cenizas de hasta 17%. Los contenidos típicos de calcio son entre 1,8-2,4% y de fósforo de 0,14 -0,24%. Espinosa et al., encontraron valores de potasio entre 1,90-2,87 % en las hojas y entre 1,33-1,53% en los tallos tiernos, y contenidos de magnesio de 0,47-0,64% en hojas y 0,26-0,35% en tallos tiernos. ΩC

 

Autor/es: Héctor Manterola
Continuará…

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