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La morera una interesante alternativa forrajera para la ganadería mayor y menor en chile Destacado

La morera una interesante alternativa forrajera para la ganadería mayor y menor en chile

Producción:

 

Existe a nivel mundial gran cantidad de información que señala a la Morera como un árbol o arbusto de gran valor forrajero. Un informe del Servicio de Producción Animal (AGAP) del Departamento de Agricultura de la FAO establece que la morera (Morus spp) produce más elementos nutritivos digeribles que la mayoría de los forrajes tradicionales. En consideración a la importancia de la especie, la FAO creó un sitio donde actualmente se encuentran disponibles, en idioma español, 141 artículos sobre el tema. La Morera es un árbol de uso múltiple que tradicionalmente se utiliza como alimento para el gusano de seda, pero también tiene uso como forraje para el ganado bovino, ovino, caprino y monogástricos (cerdos, aves, conejos), paisajismo y uso en la industria de fármacos. El follaje se puede utilizar como alimento principal para las cabras, ovejas y conejos, y como complemento alimenticio, en lugar de los concentrados, para el ganado vacuno productor de leche, y como ingrediente para la alimentación de los animales monogástricos, como los cerdos.

Esta especie pertenece al orden de las Urticales, familia Moraceae y género Morus. Es originaria de una zona ubicada al pie del Himalaya y su cultivo se ha extendido desde zonas con climas templados de Asia a todo el mundo, por lo que se le considera “cosmopolita” y, tradicionalmente, ha sido seleccionada y mejorada por calidad y rendimiento de hojas en muchos ambientes, por lo que actualmente tiene un alto valor forrajero y amplia adaptación a condiciones de clima. Las hojas de morera son muy palatables y digestibles (70-90%) en los rumiantes y también puede ser dadas a los monogástricos. El contenido de proteína de las hojas y tallos tiernos, con un excelente perfil de aminoácidos esenciales, varía entre 15-28% dependiendo de la variedad (Benavides). El contenido mineral es alto y no se han identificado hasta ahora compuestos tóxicos o principios antinutricionales. El establecimiento de este forraje perenne es a través de esquejes o de semilla, y la cosecha se puede hacer arrancando las hojas o cortando ramas o la planta entera. El rendimiento depende de la variedad, la localidad (temperatura mensual, radiación solar y precipitación), densidad de plantas, aplicación de fertilizantes y técnica de cosecha. Las hojas pueden ser usadas como suplemento, reemplazando a los concentrados, en vacas lecheras, o como el alimento principal en cabras, ovejas, conejos, terneros o vacuno de carne, o como ingrediente en la dieta de cerdos y aves (Benavides).

Las hojas de morera (Morus spp.) han sido el alimento tradicional del gusano de seda (Bombyx mori). Hay evidencias de que la sericultura comenzó hace unos 5.000 años (Huo Yongkang, Universidad Agrícola del Sur de China, citado por Benavides.), y por tanto la domesticación de la morera. La morera ha sido seleccionada y mejorada en cuanto a su valor nutritivo y al rendimiento de sus hojas desde hace mucho tiempo. A través de proyectos de gusano de seda, la morera ha sido llevada a muchos países alrededor del mundo, y ahora se encuentra desde las áreas templadas de Asia y Europa, en los trópicos de Asia, Africa y América, hasta el hemisferio sur (Sur de África y Sudamérica). Existen variedades de morera para muchos medios ambientes, desde el nivel del mar hasta altitudes de 4.000 msnm (FAO), y desde los trópicos húmedos hasta las zonas semiáridas (como el Cercano Oriente con 250 mm de precipitación anual) y templadas. Los rangos climáticos para su cultivo son: temperatura de 18 a 38º C; precipitación de 600 a 2.500 mm; fotoperíodo de 9 13 horas/día y humedad relativa de 65 a 80 % (Ting-Zing et al). En Chile existen ejemplares de morera en zonas climáticas con temperaturas promedio inferiores a 18º C, desde la IV a la X Región.

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La morera también se cultiva bajo condiciones de riego. Aunque la mayoría de los proyectos de producción de seda han tenido una vida limitada debido a las dificultades en el procesamiento y en la comercialización de la seda o los productos terminados, los árboles de morera han permanecido en la mayoría de los lugares donde han sido introducidos, lo que también ocurre en Chile. El uso principal de la morera a escala mundial es como alimento del gusano de seda, pero dependiendo de la localidad, también es apreciada por su fruta (consumida fresca, en jugo o en conservas), por sus propiedades medicinales en infusiones (té de morera), para paisajismo y como forraje animal. Los usos múltiples de la morera han sido reconocidos (Zepeda). Es sorprendente, sin embargo, que una planta que ha sido utilizada y mejorada para alimentar a un animal con requerimientos nutricionales elevados, como lo es el gusano de seda, haya recibido una atención limitada por ganaderos, técnicos e investigadores pecuarios. Hay ciertos lugares donde el follaje de morera se usa tradicionalmente en la alimentación de rumiantes, como en ciertas partes de India, China y Afganistán, pero fue solo en los ochentas que empezó el interés en su cultivo intensivo y su uso en la alimentación de animales domésticos. Al igual que pasos importantes en la ciencia y la tecnología, el descubrimiento del valor alimenticio de la morera en América Latina sucedió por casualidad (Sánchez, citado por Benavides). Un campesino costarricense de origen chino, a quién falló su proyecto de gusano de seda, ofreció el follaje de morera a sus cabras y se sorprendió por su palatabilidad y el comportamiento de sus animales. Él reportó sus hallazgos a los investigadores del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) en Turrialba (Costa Rica), quienes fueron receptivos y astutos en incluir la morera dentro de los ensayos de árboles forrajeros y comportamiento animal. Igualmente, el Centro Internacional de Investigación en Agroforestería (ICRAF) con sede en Kenia, y el Instituto de Investigación en Producción Animal de Tanzania, han llevado a cabo éxitosos trabajos agronómicos y de alimentación animal, aparentemente si estar al tanto de los trabajos en el CATIE. En el Valle de Cauca se han hecho evaluaciones con morera y se usa como forraje de corte desde hace algunos años (González y Mejía). Recursos genéticos La morera pertenece a la familia Moraceae (Clase Di cotiledóneas; Subclase Urticales) y hay varias especies: Morus alba, M. nigra, M. indica, M. laevigata, M. bombycis, etc. que han sido usadas en forma directa, o a través de cruzamientos o mutaciones inducidas, para el desarrollo de variedades en apoyo a la producción de gusano de seda. La especie diploide M. alba (2n=2x=28) es la más extendida, pero las variedades poliploides originadas en varias estaciones experimentales de Asia, presentan mejores rendimientos y calidad. En general, las variedades poliploides tienen hojas más gruesas y grandes con color verde más obscuro, y producen más hojas por hectárea. Existe una gran variación en la producción de hojas y en su calidad (por ejemplo el contenido de proteína) entre los biotipos y variedades de morera cultivadas en diferentes localidades y bajo condiciones diversas de suelo y medio ambiente, lo que demuestra el tremendo potencial para identificar el germoplasma apropiado para muchos sistemas de producción.

Muchas referencias en la literatura no especifican que especie o variedad se usa. Seguido se le dan nombres comunes según la forma de las hojas. En muchos casos, las variedades cultivadas localmente (locales o criollas) parecen comportarse adecuadamente comparadas con otras introducidas, ya que probablemente están bien adaptadas a esas condiciones. Composición y valor nutritivo La proteína cruda de las hojas de la morera, varía entre 15 y 28% dependiendo de la variedad, edad de la hoja y las condiciones de crecimiento. En general, los valores de proteína cruda pueden ser considerados similares a la mayoría de los follajes de leguminosas. Las fracciones fibrosas en la morera son bajas comparada con otros follajes. Shayo; reportó contenidos de lignina (detergente ácido) de 8,1 y 7,1% para las hojas y corteza respectivamente. Una característica sorprendente en la morera, es su alto contenido de minerales con valores de cenizas de hasta 17%. Los contenidos típicos de calcio son entre 1,8-2,4% y de fósforo de 0,14 -0,24%. Espinosa et al., encontraron valores de potasio entre 1,90-2,87 % en las hojas y entre 1,33-1,53% en los tallos tiernos, y contenidos de magnesio de 0,47-0,64% en hojas y 0,26-0,35% en tallos tiernos. ΩC

 

Autor/es: Héctor Manterola
Continuará…

Modificado por última vez enDomingo, 11 Enero 2015 13:46
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