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Establecimiento de praderas tropicales: La elección de la especie Destacado

Establecimiento de praderas tropicales: La elección de la especie

Producción:

En la mayor parte de las regiones tropicales de la vertiente del golfo de México predominan los tipos climáticos cálido húmedo (Am o Af) y cálido subhúmedo (Aw) y los suelos del orden vertisol, oxisol, ultisol e inseptisol. En general, la topografía de estas regiones va de plana a ondulada y a quebrada a medida que el sitio se aleja de la costa. El suelo es variable en textura, estructura y fertilidad dadas las combinaciones que pueden resultar de suelos arenosos e infértiles en la costa, con aquellos arcillosos de variada fertilidad en los valles y lomeríos.

establecimiento1

En estas regiones el tipo de vegetación nativa predominante es el bosque o la selva tropical, pero no el pastizal. El tipo de vegetación más parecido al pastizal lo constituye la sabana y en las partes más secas, el matorral. Por lo tanto, las praderas tropicales, en la mayoría de los casos, representan verdaderos cultivos agrícolas que tienen que ser sembrados o inducidos de manera artificial, es decir con la intervención del hombre.

Dado el riesgo ecológico que esto implica y los elevados costos de las prácticas agrícolas, resulta aconsejable planear cuidadosamente las actividades que se tengan que llevar a cabo para el establecimiento y futuro manejo de la pradera. Por lo anterior, el objetivo de este escrito es describir las prácticas más comunes y servir como una guía básica en el proceso de toma de decisiones para el establecimiento de praderas en las regiones tropicales.

Se considera que una pradera ha quedado establecida cuando ya está lista para ser cortada o pastoreada sin perjuicio del cultivo. Bajo condiciones de temporal, también es importante que la pradera sea capaz de sobreponerse a las condiciones adversas de la próxima época crítica, y asegurar un rebrote vigoroso desde los inicios de la siguiente época favorable al crecimiento de las plantas. A partir de este momento la pradera empieza su etapa de máxima producción y se espera que con un buen manejo agronómico y del pastoreo la vida productiva de la pradera sea tan larga como sea posible; por lo menos de unos diez a quince años.

Un correcto establecimiento de praderas puede tardar hasta un año. Es conveniente recordar que a diferencia de los cultivos anuales como el maíz y el sorgo forrajero, normalmente las praderas se establecen con especies perennes, es decir, que viven y se mantienen productivas por más de dos años y por lo tanto los efectos de haber logrado un buen o mal establecimiento se multiplican a lo largo de toda la vida útil de la pradera. Los puntos más importantes a considerar en la planeación y ejecución del establecimiento de praderas son:

1.- La elección de la especie forrajera.

2.- La preparación del terreno.

3. La elección de la época, la densidad y el método de siembra.

4.- Conocer la disponibilidad y los costos de los materiales y de las actividades.

Esto último es muy importante, pues a veces la mayor limitante en la selección de los pastos a establecer, es la disponibilidad en las casas comerciales de las semillas.

Guía general de especies forrajeras tropicales

En general, la recomendación es elegir las especies con mayor rendimiento de forraje, valor nutritivo y persistencia de acuerdo al terreno disponible, y al objetivo de producción que se persiga.

A continuación se presenta una guía general para ayudar a elegir la especie a sembrar tomando en consideración las condiciones agroecológicas del sitio. Es conveniente recordar que las gramíneas y las leguminosas son las dos familias de plantas más importantes en la praticultura y tal vez también en la alimentación humana. Todas las plantas conocidas como zacates pertenecen a la familia de las gramíneas. A este grupo pertenecen también los cereales cuyos esquilmos son usados en la alimentación del ganado. Las leguminosas son plantas cuyo fruto es una vaina como la del frijol. La importancia de las leguminosas radica en que son capaces de asociarse a ciertas bacterias para fijar nitrógeno del aire y mejorar así la fertilidad del suelo donde crecen. Otra característica de las leguminosas forrajeras es su elevado contenido de proteína, lo cual mejora la calidad de la dieta de los animales que las consumen. Sin embargo, pueden ser difíciles de establecer y de mantener.

Casi siempre es deseable que dentro de un mismo rancho coexistan dos o más especies forrajeras, ya que casi siempre existen diferentes tipos de topografía, fertilidad del suelo y tipos de animales.

A continuación se presenta un agrupamiento de las plantas forrajeras tropicales más comunes en función de su capacidad de adaptación al medio:

Grupo
1
. Incluye plantas que prosperan en condiciones de suelos delgados o someros, comúnmente de baja fertilidad ocasionada por la presencia de una capa de tepetate o arcilla muy endurecida a pocos centímetros de la superficie. Estas características impiden la aireación del suelo, el paso del agua y la expansión de las raíces. De hecho, en ocasiones estos suelos presentan una fase pedregosa o gravosa que dificulta las labores culturales. Las especies de este grupo también pueden resistir las temperaturas más altas y las sequías más prolongadas del clima Aw y están representadas por las gramas nativas (varias especies de los géneros Axonopus
y
Paspalum
, principalmente), el zacate cola de zorra (Sporobolus indica), el Jaragua (Hyparrhenia
rufa
) y el más recomendado zacate llanero (Andropogon
gayanus
). Si además el suelo presenta problemas de acidez y/o se encharca durante un periodo prolongado, la recomendación es usar el zacate Chetumal (Brachiaria
humidicola
). Con respecto a las leguminosas, estos lugares resultan adecuados para el establecimiento de algunas especies del genero Desmodium. Si no hay problemas de acidez ni de encharcamientos, se puede establecer el guaje (Leucaena
leucocephala
).

Grupo
2
. Este grupo esta compuesto por plantas que se adaptan a condiciones de sequía parecidas a las del grupo anterior pero que son más exigentes en profundidad y fertilidad del suelo. Aunque soportan bien los suelos arenosos, prefieren y son más productivos en los suelos más francos; sin embargo son muy sensibles a problemas de mal drenaje del suelo (encharcamientos prolongados). Tal vez la especie más representativa de este grupo sea el zacate Guinea o privilegio (Panicum
maximum
) y otros cultivares de la misma especie como el zacate Tanzania, el Mombasa, el Tobiatao y otros. En este grupo también se puede incluir al zacate Insurgente (Brachiaria
brizantha
) y al Mulato (B.
brizantha
X
B.
rusisiensis
), los cuales además son capaces de resistir suelos con pH acido y muy acido. Junto con este grupo de gramíneas, se pueden establecer algunas especies de leguminosas del género Centrosema y Clitoria.

Grupo
3
. Aquí se agrupan las especies que prefieren suelos un poco más profundos, fértiles y sin problemas de drenaje, con lluvias más abundantes y mejor distribuidas que en el grupo anterior. Para las mejores condiciones se recomienda el zacate Pangola (Digitaria
decumbens
), y para ambientes no tan favorables, el Estrella de África (Cynodon
plectostachyus
); en las condiciones mas desventajosas, especialmente por acidez del suelo, elegir el zacate Señal (Brachiaria
decumbens
). Si por el contrario, los suelos tienen reacción alcalina, entonces la opción es sembrar alguna variedad del zacate Bermuda o Ferrer (Cynodon
dactylon
). En estos lugares se han adaptado con éxito leguminosas como la soya forrajera (Noenotonia
wightii
) y el kudzú (Pueraria
phaseoloides
) y el cacahuatillo o cacahuate forrajero (Arachis
pintoy
y
A.
glabrata
).

Grupo
4
. Incluye a los zacates tradicionalmente conocidos como de corte, pero que pueden ser empleados en condiciones de pastoreo controlado, tal es el caso de diferentes variedades o cultivares del zacate Elefante (Pennisetum
purpureum
) como el Taiwán, el King grass, el Merkerón y los de más reciente aparición como el CT-115 y el Maralfalfa. Estos pastos prosperan en diferentes ambientes, desde cero hasta más de 1800 metros sobre el nivel del mar en climas cálidos y semicálidos y en suelos de textura y fertilidad variable. Sin embargo, por su gran potencial de producción se recomienda sembrarlos bajo las mejores condiciones de suelo que se tengan en el rancho.

Grupo
5
. En este grupo se encuentran las especies capaces de prosperar en suelos con problemas de drenaje, es decir, suelos que permanecen inundados o encharcados por periodos prolongados de tiempo. El zacate Alemán (Echinochloa
polystachia
) incluso es capaz de adaptarse a lugares donde el agua es salobre, cerca de las lagunas, mientras que el Pará (Brachiaria
mutica
) requiere lugares con agua dulce, mas cerca de los ríos. Otros pastos bien adaptados a suelos inundables son el zacate Pantano (himenachne
sp
), el Chetumal (B.
Humidicola
) y diferentes cultivares del Limpograss (hemarthria
altissima
). Generalmente las leguminosas forrajeras no prosperan bajo estas condiciones.

Es muy importante hacer notar que, de los grupos 1 al 4, las especies que prosperan en número bajo, también lo harán en uno más alto; por ejemplo, las especies que soportan las condiciones del grupo uno, lo hacen también en las condiciones de los otros grupos, ya que los ambientes van mejorando.

Sin embargo, la calidad de los pastos por grupo también va mejorando, y el hecho de sembrar especies forrajeras de bajo rendimiento y/o valor nutritivo en lugares donde se pueden manejar especies más productivas, resulta en un desperdicio del potencial del sitio. Pero por otro lado, querer establecer plantas del grupo 3 o 4, que son exigentes a ciertas condiciones de clima y suelo, en lugares que corresponderían al grupo 1 o 2, sin las condiciones que los pastos requieren, normalmente conduce al fracaso en el establecimiento y la persistencia de la pradera, por no poderse cubrir sus requerimientos. ΩC

Isaías López Guerrero,  Teresa B. García Peniche ΩC

Modificado por última vez enLunes, 01 Septiembre 2014 13:46
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