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Decae ganadería en comunidades de la sierra de Jiquilpan

Decae ganadería en comunidades de la sierra de Jiquilpan

Debido a que actualmente se pierde un promedio de 4 pesos por litro de leche producido, la ganadería en la región sierra de Jiquilpan se ha reducido hasta en un 40 por ciento durante los últimos cuatro años.


Lo anterior de acuerdo a la apreciación de ganaderos locales quienes en promedio señalar invertir cerca de 9 pesos por litro de leche que producen y cuya venta final alcanza apenas los 5 pesos a los ruteros quienes a su vez la revenden apenas con un margen de ganancia de diez centavos por litro revendido.

Sergio Bautista, ganadero de esta región ubicada en la parte alta del municipio destacó que ante la falta de rentabilidad algunos ganaderos han tenido que vender al rastro algunas de sus reses para subsistir y que incluso en esta actividad se generan pérdidas ya que en promedio el consumo anual de una vaca adulta es de 3 toneladas de pastura lo que implica un costo de cerca de 12 mil pesos en tanto que estos animales son aceptadas en el rastro a un precio máximo de 8 mil pesos lo que implica una nueva pérdida.

Agregó que derivado de las circunstancias en la que se produce la leche en esta región para los productores resulta prácticamente imposible acceder a esquemas de compra-venta del lácteo con la paraestatal Liconsa o con las descremadoras locales como las de la localidad de Abadiano que tampoco compran su producto.

Señaló que regularmente las descremadoras o procesadoras de lácteos utilizan aceites y mantecas vegetales y fécula de más para la elaboración de sus quejos lo que deja a los productores fuera de toda posibilidad de comercialización.

Aseguró también que aunque existen apoyos gubernamentales a esta actividad primaria en los tres órdenes de gobierno, la requisitoria que se demanda es prácticamente imposible para los productores de lácteos quienes carecen de la asesoría necesaria para integrar los expedientes y finalmente los recursos recaen en quienes son dueños de los predios en los que se asientan los agostaderos o los abrevaderos de los hatos de esta región.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Cambio de Michoacán 

 

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