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Manejo (24)

El bienestar animal como punto clave en la adopción de Buenas Prácticas Ganaderas (BPG)

  Manejo: 

Quienes desean establecer un comienzo para esta ciencia, coinciden en que fue una denuncia realizada a través de un libro que escandalizó a la sociedad cuando tomó conciencia de cómo se criaban los animales para el consumo humano. Ruth Harrison publicó en 1964 en Inglaterra su libro “Máquinas animales” (Harrison) y generó una revolución en esa época ante la cual el gobierno se vio obligado a constituir una Comisión cuyo resultado fue el primer documento oficial sobre las condiciones del trato animal en la producción pecuaria, el Informe Brambell (Brambell). El corolario de dichas investigaciones, tiempo después, son las hoy famosas, “Five freedoms” en 1979 (FAWC), mejor definidas en español como las “cinco necesidades” aunque muchos optan por la traducción literal de “cinco libertades” de los animales.

bienestar

Como un aporte de la historia, en Argentina, en los mismos años ’60, un Ingeniero Agrónomo, en la sala de su tambo de ordeño vinculado a una de las cabañas más prestigiosas de Aberdeen Angus, deleitaba –creo yo- a sus empleados con música clásica de una pila de discos LP de 33 RPM con la presunción de que la música tranquilizaba tanto al operario como a los animales, mientras a la vez prohibía estrictamente la presencia de perros en ese sector. Puedo atestiguar de ese hecho, documentado por esta foto con mi padre en la Cabaña “La Primavera”, de Don José María Bustillo, en Cañuelas, Provincia de Buenos Aires. Años después, muchos años, supe que un Gobernador de esa provincia, el General Don Juan Manuel de Rosas, muchos años antes (1819) había escrito las “Instrucciones a los mayordomos de estancias” donde recomendaba “… hay que trabajar al ganado sin alboroto ni atropellamiento, porque de ello resultan males”. Este concepto también lo propone un escritor conocedor como poco del campo argentino, José Hernández, en su “Instrucción al estanciero” (1882) aconsejando “nunca hay que sacar a la hacienda de su paso natural”, “no debe consentirse que castiguen a la hacienda por el lomo”, “solo el capataz debe llevar el arreador” (Gimenez - Zapiola M).

¿Llama la atención definir esto como una ciencia? Pues lo es. Y, como toda ciencia “buena”, su deber es buscar la verdad y en ese contexto decir tan claramente como sea posible no solo lo que se conoce sino lo que aún es ignorado y evitar actuar como especialistas que tienen la respuesta para todo.Cuando esos expertos son convocados por políticos para expresar su opinión, deben claramente mostrar que, en este tema en especial, no es posible definir con absoluta precisión todos los matices, que hay zonas grises y que una evaluación debe ser clara pero no siempre precisa en un porcentaje absoluto (Ödberg).

Sus aportes, como datos científicos verificados y verificables, sujetos a valoraciones éticas, tienen cada día más espacio en las discusiones públicas y las decisiones políticas, con no pocas influencias de ideologías, cabildeos o “lobbyng” por parte de grupos interesados, a niveles nacionales e internacionales.

En el contexto de las demandas políticas, no es raro que se busque una precisión total y ante la imposibilidad de lograrla, los políticos suelen exasperarse ante las respuestas relaticavas por parte de los científicos. En ese punto, ellos no deben olvidar que si bien en su posición deben decidir, un científico no debe ni puede resignar su honestidad científica para satisfacer demanda alguna. (Ödberg).

Hoy en día, el Bienestar Animal (BA) ha dejado de ser una novedad, pero no por ello sus alcances y su verdadero significado son claros para la sociedad en general, los sistemas comerciales e incluso –y lamentablemente- para los profesionales más vinculados por sus (hipotéticos) conocimientos sobre el tema que los hacen encargados de su promoción y auditoría: los médicos veterinarios.

Quizás mi definición como hipotéticos a los conocimientos veterinarios sobre el BA llamen la atención, pero para ello me baso en los datos de la realidad a la fecha. En primer lugar, debemos considerar la juventud de esta disciplina. Su nacimiento formal, en 1986 ocurre con la primera cátedra que la enseña (en forma optativa) en la Facultad Veterinaria de la Universidad de Cambridge, por quien es el primer profesor del mundo sobre esta disciplina: Don Broom. Posteriormente, lenta pero firmemente, esta ciencia se comenzó a desarrollar en veterinaria, agronomía y biología, llegando en el 2005 a cerca de 100 cursos universitarios en todo el mundo y, sin duda, esa cifra hoy es mayor. Sin embargo, esos números también nos muestran que esta educación que recién se está implementando, no se ha impartido a un enorme porcentaje de profesionales veterinarios o agrónomos que trabajan en la actualidad y son escasos los cursos de postgrado ofrecidos.

A tono con la importancia del tema, fue la Asociación Mundial de Veterinaria quien respondió mediante la creación de un Comité sobre Bienestar Animal, que elaboró las aún vigentes “Políticas Oficiales sobre Bienestar Animal y Etología” (World Veterinary Association), comprometiendo a sus miembros, entre otras cosas y respecto a los animales usados en la producción pecuaria, a “un óptimo manejo y cuidado basado en el Bienestar Animal, para que puedan vivir y desarrollar una producción acorde a su potencial” (Estol L, sin fecha).

En Argentina, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), nos ocupamos por el BA porque nos lo exigen nuestros clientes internacionales (en especial, la Unión Europea), que están interesados tanto en la calidad del producto final como en la calidad de los procesos de producción. Pero en el fondo, se considera que este tema a todos los eslabones de la cadena cárnica argentina (criadores, invernadores, engordadores a corral, consignatarios, transportistas, frigoríficos, comerciantes de carne mayoristas y minoristas) les conviene. Prestándole atención al bienestar de los animales, se obtienen más y mejores carnes a menos costo. Algunos consideran que el tema es un pretexto para imponernos barreras para arancelarias o aumentar nuestros costos de producción. Esto no es así, ya que lejos de constituir una traba o un costo adicional, el cuidado del bienestar animal puede constituirse en una ventaja competitiva para nuestras carnes, y en un significativo ahorro de costos de producción (Giménez-Zapiola M).

Las nuevas tendencias ecologistas o “verdes” pusieron la lupa en el trato dispensado a todas las especies animales, especialmente las destinadas al consumo. Esta misma mirada llevó a seguir de cerca el fenómeno y advertir las pérdidas económicas que generaban las malas prácticas, derivadas mayormente de hábitos inadecuados o falta de capacitación. Mediante el estudio de los aspectos vinculados a las deficiencias en el transporte – desde fallas estructurales y de equipamiento hasta falta de instrucción de los transportistas- se puede cuantificar las pérdidas que luego se observarán en la playa de faena. (Ghezzi MD et al).

Otro eslabón en la cadena de jerarquización del BA mundialmente, fue dado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), asumiendo un rol activo y proporcionando un liderazgo internacional sobre este tema.

En este contexto, La OIE ha efectuado históricamente una importante contribución indirecta al BA a nivel mundial a través de su participación en actividades sobre el control y la erradicación de importantes enfermedades animales. En los cien últimos años se han producido importantes cambios en la sociedad que han tenido como consecuencia una mayor demanda de producción animal y, al mismo tiempo, esto generó mayores expectativas de que se aborde adecuadamente el tema del BA, que se ha convertido en los últimos cuarenta años en una importante cuestión de política pública internacional.

Recientemente, el BA ha ganado su espacio en el comercio internacional despertando un gran debate
—en círculos políticos y de política comercial—sobre su posible lugar en relación con los derechos y las obligaciones de los países en el marco de los Acuerdos de la Organización Mundial del Comercio.

Fue a fines de los 90, que se hizo evidente para los países miembros de la OIE que el vínculo esencial entre la sanidad animal y el BA exigía que la OIE se convirtiera en la organización internacional de referencia en este tema, abordando las cuestiones relativas a él, elaborando normas internacionales sobre el particular. Simultáneamente, algunas organizaciones no gubernamentales pidieron que la OIE intervenga en cuestiones relacionadas al comercio internacional de animales vivos para su consumo, que ellas no podían abordar.

En reconocimiento del creciente interés sobre el BA, sus aspectos científicos, políticos y públicos, se consideró que era uno de los nuevos asuntos importantes para ser considerados en el Plan Estratégico 2001-2005 de la OIE. Se reconoció que dedicarse al BA presentaría para a la OIE desafíos únicos y difíciles y, en particular, plantearlo desde un punto de vista mundial en lugar de una perspectiva sectorial o regional más estrecha.

La misión de la OIE sobre el BA consiste en ejercer un liderazgo internacional en este ámbito mediante la elaboración de normas y directrices con base científica, la prestación de servicios de asesoramiento especializado y la promoción de la educación y la investigación pertinentes.

Los países miembros de la OIE han adoptado los siguientes principios rectores sobre el bienestar animal como base para directrices y normas detalladas:

• Reconocer la existencia de una relación crítica entre la salud de los animales y su bienestar.

• Considerar a las «cinco necesidades o libertades» mundialmente reconocidas (necesidad de vivir sin hambre, sed y desnutrición; sin temor y angustia; sin molestias físicas y térmicas; sin dolor, lesiones y enfermedades; y poder manifestar un comportamiento natural) como pautas que deben regir para establecer el BA.

• Reconocer a las «tres erres»  (3R) mundialmente reconocidas (reducción del número de animales, perfeccionamiento o refinamiento [por refinement, en inglés] de los métodos experimentales y reemplazo de los animales por técnicas sin ellos) para establecer las pautas que deben regir la utilización de animales por la ciencia.

• Asumir que la evaluación científica del BA abarca elementos que deben tomarse en consideración conjuntamente y que su selección y apreciación implica a menudo juicios de valor que deben ser lo más explícitos posibles.

• Reconocer que el uso de animales en la agricultura y la ciencia, y para compañía, recreo y espectáculos contribuye de manera decisiva al bienestar de las personas.

• Reconocer que el empleo de animales conlleva la responsabilidad ética de velar por su  bienestar en la mayor medida posible.

• Asumir que mejorando las condiciones de vida de los animales en las explotaciones, se aumenta a menudo la productividad y se obtienen por consiguiente beneficios económicos.

• Recomendar que la comparación de normas y directrices relativas al BA debe basarse más en la equivalencia de los resultados (criterios de objetivos) que en la similitud de los sistemas (criterios de medios) (Petrini & Wilson).

En esta línea, se llegó a Definir las buenas prácticas pecuarias (BPP) o ganaderas (BPG) como el conjunto coherente de acciones que han rendido mejores resultados que otras en un determinado contexto y que se espera que, en contextos similares, rindan similares resultados. Con pequeños matices diferenciales, la FAO las define como todas las acciones involucradas en la producción primaria y transporte de productos alimenticios de origen pecuario, orientados a asegurar su inocuidad. El IICA las considera la aplicación del conocimiento disponible para la utilización sostenible de los recursos naturales básicos en la producción de productos agropecuarios alimentarios y no alimentario inocuos y saludables, procurando que la actividad agropecuaria sea viable económicamente y con estabilidad social. (González-Padilla E).

En el 2007, se reconoce al BA en la reunión del grupo de trabajo ad hoc sobre ganadería sustentable en los países del CONOSUR, como un tema de ejecución y operación, en conjunto con la trazabilidad, señalándose además que el desarrollo de programas de BPG y acuerdos de producción limpia, favorecen la integración de componentes sociales, económicos, tecnológicos, sanitarios y ambientales, contribuyendo a la implementación de sistemas ganaderos sustentables. (FAO).

El manejo óptimo, es la definición más sencilla de las BPG y gracias a que están en plena difusión constituirán, para muchos actores y en el futuro inmediato, una exigencia para la comercialización, exportación y consumo. De hecho, y en muchas transacciones de exportación, constituyen una demanda de su cumplimiento por parte de países para aceptar importaciones de productos frescos. Por ello, muchos usan este requisito para hacer una divulgación orientada también para el consumo local, ya que es evidente que quienes logren su implementación, tendrán opciones de mercados más amplios.

Estas BPG o BPP para muchos países han tomado forma de políticas oficiales y están disponibles por internet, como es el caso -entre otros países- de las producidas por México (SENASICA), Chile (Gallo) y  Argentina (Beyli et al.), llegando a tener un funcionario específico asignado a este tema, como ocurre en Bolivia con el Coordinador del Programa de Buenas Prácticas Pecuarias en la Dirección de Sanidad Agroalimentaria de la Gobernación del departamento de Santa Cruz. (Notiboliviarural).

Según recomienda la FAO, el BA es imprescindible en las BPG, ya que incluye la prevención y el tratamiento de enfermedades y lesiones; prevención y atenuación del dolor, el sufrimiento y otros estados negativos, y la provisión de dietas y el aseguramiento de condiciones de vida que satisfagan las mencionadas cinco necesidades de los animales, permitiéndoles a estos que se adapten a su naturaleza.

Los beneficios son múltiples, para personas y animales. Al mejorar la salud y productividad de los animales, se contribuye a mantener un adecuado suministro de alimento inocuo a quienes los producen y utilizan estos productos de origen animal, sustentando además el medio de vida de pequeños productores pecuarios, ayudando así a preservar la estabilidad de las comunidades rurales.

Esto además contribuye a la inocuidad alimentaria, la salud humana y el bienestar psicológico de la sociedad, especialmente en aquellas zonas del mundo donde un gran número de personas sufre de pobreza e inanición, y se considera probable que un enfoque sobre el BA centrado en los beneficios para la población, encierra alta posibilidad de éxito (FAO).

Por ello, es necesario decidir el entrenamiento del personal involucrado en el manejo y uso del animal de producción pecuaria, como un paso estratégico indispensable al otorgar la formación teórico- práctica necesaria para permitir definir e implementar programas de certificación demandados por los mercados agroalimentarios mundiales para evaluar y mejorar la calidad del producto final.

Los contenidos de ese entrenamiento deberán permitir conocer el comportamiento natural de los animales, para manejarlos de forma de minimizar el estrés y sufrimiento innecesario; sobre las estructuras y elementos que facilitan el manejo de esta especie y sobre la importancia de esta capacitación para garantizar al personal su adecuada preparación para realizar estas tareas.

Es ampliamente conocido y documentado, que los manejos asociados al arreo de los animales al cargar y descargar, las esperas en corrales de ferias y plantas faenadoras, y el momento de la muerte de los mismos para convertir ese músculo en carne, representan un claro factor de riesgo pero no solamente para la salud y bienestar de los animales, sino un claro riesgo de accidentes laborales para el personal que debe realizar dichas tareas.

Las tareas previas al transporte de animales, cuando son conducido a lugares o entornos desconocidos, sometidos a hacinamiento, separando los grupos sociales, mezclando animales de distintos orígenes, privándolos de agua y alimento, afectando su seguridad al hacerlos caminar en pisos resbalosos o pendientes pronunciadas, dificultando mantener su del balance en posición de pie en un vehículo en movimiento, se usan elementos inadecuados para su arreo como palos y picanas, no hay duda que se produce en ellos estrés, miedo y no pocas veces dolor (Gallo C).

Al mejorar el manejo de los animales se cumplen los propósitos éticos de trato humanitario, se disminuyen los riesgos de accidentes del personal y de los animales, se incrementa la eficiencia productiva y se protege la calidad del producto, especialmente en el caso que los bovinos destinados a producir carne.

Recientemente, el BA se ha sumado a los requerimientos de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) como parte de la Norma ISO 26000. La Organización Internacional para la Estandarización (ISO en inglés) ha anunciado el lanzamiento del estándar ISO 26000 para todas las organizaciones, reconociendo al BA como parte integral de la citada responsabilidad social.

Las normas ISO 26000 son estándares aplicados al concepto de RSE aceptados internacionalmente y aplican para todas las organizaciones, públicas, privadas o del tercer sector. La inclusión del BA en estos estándares animará a un gran número de entidades a reconocer su importancia, mientras buscan la certificación según los estándares ISO.

Aunque los estándares ISO son voluntarios, son bastante demandados como una forma de certificación. Dichos lineamientos estipulan lo que las organizaciones deben hacer para establecer que funcionan de una manera responsable socialmente -las organizaciones que logren la certificación ISO 26000 serán reconocidas como organizaciones que han incorporado el BA en todo lo que hacen.

Específicamente, el nuevo texto publicado exige “respetar el BA cuando se afecte su vida y existencia, incluyendo la provisión de condiciones decentes de tenencia, reproducción, producción, transporte y uso.”

Los estándares también hacen mención específica del bienestar físico y psicológico de los animales en varios capítulos, no sólo en aquellas secciones relacionadas con el ambiente. Se lo ha integrado en acciones que rigen el comportamiento ético, temas de consumidores e involucramiento de la comunidad, así como en temas de desarrollo, específicamente en la creación de riqueza e ingresos.

Dirk-Jan Verdonk, gerente de programas de la Asociación Mundial de Protección a los Animales (WSPA) de los  Países Bajos, dijo: “Sin duda, este es un hito, porque establece que el BA es importante para todos. Nuestras acciones impactan a los animales en un sinnúmero de maneras y, en concordancia, nosotros tenemos la responsabilidad de asegurar que su bienestar sea respetado, ya sea en empresas, escuelas, municipalidades, iglesias, universidades, ministerios o en cualquier otra forma en la cual estemos organizados (WSPA).

Conclusiones

Los principios básicos sobre las BPP para los sistemas de producción ganadera permitirán a los productores una integración global a sistemas probados en todo el mundo y de fácil adaptación local, mediante el cual el producto final será inocuo y obtenido en forma eficiente, maximizando los beneficios y reduciendo las pérdidas por causas de mal manejo. La ventaja es múltiple, para producción y auditoría. Al tener en cuenta diversos aspectos como el BA, alimentación, suministro de agua, confort, salud animal y medio ambiente entre otros, permite no solo su aplicación por parte de los productores, asociaciones, y sistemas cooperativos, sino que es una guía valiosa para la verificación por las autoridades competentes encargadas de velar por la salud pública. Las BPP son una eficaz herramienta para las autoridades competentes, apoyando también a productores e industrias a que puedan asumir plenamente sus responsabilidades desde el inicio de la cadena productiva para optimizar el control de la inocuidad de los productos ofrecidos a los consumidores.

La contribución de las BPP puede resumirse en a) permitir la vigilancia de que los productos no contengan residuos que afecten el medio ambiente, arriesguen la salud de la población y de las personas que participan en su elaboración; b) la calidad de lo producido mejore; c) se produzca con diferencias y con valor agregado; d)  lograr acceso a nuevos mercados; e) se garantice la calidad e inocuidad del producto; e) se respete el BA y f) se reduzcan los costos.

Hoy, hablar del BA es un tema que ya es de interés público y muy complejo, incluyendo aspectos tan importantes como los valores éticos, económicos comerciales y políticos, y deben tener bases científicas objetivas. Sólo así los diferentes participantes de la cadena comercial lograrán credibilidad por parte de los consumidores. Éstos, sobre todo en los países que nos compran a un alto valor y con razones éticas y ambientales, han cambiado sus hábitos alimentarios y han desarrollado una tendencia a adquirir productos animales en cuya producción se tiene en cuenta el respeto y el buen trato.

La respuesta de la cadena agroalimentaria fue la incorporación de técnicas productivas, comerciales y de marketing acordes a estas nuevas tendencias, como las BPP. Este nuevo atributo de valor, afecta la decisión de compra, con preocupación de países compradores evidenciada por la legislación a favor del BA, sumada a los múltiples acuerdos de cooperación suscritos por muchos países, permite predecir que deberemos, en un mediano plazo, enfrentarnos a una demanda en este sentido por parte de nuestros compradores. En este sentido valga el ejemplo de Chile y Uruguay, definiendo estándares técnicos con un cambio tecnológico a nivel de la cadena productiva pecuaria, compatibles con las implicancias económicas de tales transformaciones. El BA, es un tecnológico pero también lo es moral. Debemos actuar en forma pro activa y responsablemente. Sólo así mereceremos ser considerados verdaderas potencias agroalimentarias. (Estol L). ΩC

Autor/es: Prof. Dr. Leopoldo R. Estol. Fundador & Director de Organización POLOVET: Bienestar Animal con sentido humano. ΩC

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Estrategias para mejorar la ingestión durante periodos de estrés por calor (Segunda parte)

  Manejo: 

Algunas estrategias en el manejo alimentario pueden ayudar a incrementar la ingestión de alimentos:

• Suministrar la comida a las primeras horas del día (5 – 6 a.m.) y al anochecer es recomendado para evitar que el pico de máxima producción de calor producido durante la digestión coincida con las máximas T ambientales.

 

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• Evitar que falte comida en el comedero. Es recomendable que sobre entre un 0.5 y un 5% de la comida aportada antes de la siguiente distribución de comida fresca. El objetivo varía según el momento de la lactación.

Los animales recién paridos necesitan la mayor cantidad de alimento disponible (3 – 5% de rechazos), posteriormente el grupo de alta producción (1 – 4%) y por último las vacas de final de lactación (0,5 – 3%). Estos rechazos deben ser recogidos al menos una vez al día para evitar el calentamiento de la nueva comida.

• El uso de raciones unifeed es mejor que el aporte de alimentos por separado.

• Utilizar preferiblemente forrajes húmedos (ensilados) para mejorar la palatabilidad de la ración. Además, como tienen pH bajos retrasan el crecimiento de hongos y levaduras de la ración y disminuye el calentamiento. Los hongos y levaduras en algunas ocasiones producen compuestos con olor y sabor desagradables.

• La inclusión de otros productos húmedos como bagazo de cerveza, pulpas de cítricos o melazas también es recomendable.

• Cuando el contenido en materia seca de la dieta es superior al 60%, es necesario la inclusión de agua para disminuir este valor hasta el 50%. Al añadir agua mejora la mezcla, disminuye el polvo e incrementa la palatabilidad de la dieta.

• Alimentar dos veces al día como mínimo y preparar la ración unifeed inmediatamente antes de distribuirla. De esta forma se consigue demorar el calentamiento de la ración en el comedero.

• Empujar el alimento en el comedero 8 -10 veces al día. Además hay que asegurarse que haya alimento disponible en toda la línea del comedero, ya que los animales se concentran a comer en las zonas con mayor ventilación o cerca de los bebederos.

• Para prevenir segundas fermentaciones de los ensilados en necesario realizar un manejo apropiado de la cara expuesta del silo. Es conveniente extraer el silo con desensiladoras para evitar la infiltración de oxígeno. En época calurosa en necesario extraer 30 cm al día de toda la cara expuesta. Por ultimo, hay que utilizar inmediatamente todo el silo que haya sido extraído del montón y evitar dejar silo fermentando en el suelo.

• Cuando el calentamiento de la ración en el comedero es elevado se pueden incluir en la dieta estabilizadores de la ración para controlar el crecimiento de hongos y evitar segundas fermentaciones en el comedero. La mayoría de estos productos están compuestos por ácidos orgánicos o sales de estos, principalmente ácido propiónico.

• Alimentar con forrajes de buena calidad de alta digestibilidad. La cantidad mínima de fibra neutro detergente efectiva debe ser igual a 22% de la ración (sobre MS). Para alcanzar este nivel se puede incluir hasta 0,6 kg de paja de cereales cuando sea necesario. El tamaño de partículas de los forrajes debe ser de entre 2,5 y 5 cm para evitar la selección.

• Evitar un picado excesivo de los forrajes durante el proceso de mezclado. La mayoría de remolques unifeed requieren tiempo de mezcla entre 3 y 6 min. cuando han estado en funcionamiento durante el proceso de carga. Para comprobar si el tamaño de la fibra es adecuado es necesario valorar el tamaño de partícula de la dieta con la caja separadora de partículas de la Universidad de Pennsylvania. Se recomienda que en la criba superior se mantenga entre un 2 – 8% de la dieta (caja con 3 cribas y una bandeja).

• La administración de aditivos alimentarios como levaduras (Saccharomyces cerevisiae), hongos (Aspergillus oryzae) y probioticos (Lactobacillus spp, Propionibacterium spp., Enterococcus spp.) para mejorar la salud ruminal.

• Aumentar la inclusión de tamponantes en las dietas (bicarbonato de sodio) hasta un 1% de la dieta. Además, es conveniente administrar bicarbonato sódico a libre disposición.

• Los animales secretan grandes cantidades de minerales durante periodos de estrés por calor. Aumentar la inclusión de sodio, potasio y magnesio hasta niveles mínimos de 1,5, 0,45 y 0,35% de la dieta (sobre MS), respectivamente. Sin embargo, es necesario mantener la concentración de cloro en 0,35% de la dieta (sobre MS), por lo que no es conveniente utilizar la sal común (cloruro sódico) ni el cloruro potásico en exceso como fuentes de estos minerales.

• Usar grasas para aumentar las necesidades energéticas de la dieta pero evitar la inclusión de grasas no protegidas de la fermentación ruminal como aceites vegetales, sebos o mantecas.

• Mantener los niveles máximos de almidones y azúcares de la dieta en 26 y 8%, respectivamente. Los cereales que contienen almidones con velocidades de degradación más lentas (maíz) son más adecuados que los que tienen velocidades de degradación más rápidos (trigo, cebada).

Aporte de agua

El agua es un nutriente especialmente importante durante periodos de estrés por calor. Las pérdidas de agua corporal por medio de la evaporación aumentan al aumentar la T ambiental. Si a esto lo sumamos que la leche contiene más de un 85% de agua, una vaca produciendo 45 kg de leche diarios puede ingerir 135 litros de agua al día cuando la T ambiental es de 27°C. Esta cantidad es un 20% superior (27 litros) que cuando la T ambiental es de 5°C (Tabla 3).

Las vacas prefieren beber el agua templada, es decir, ni muy caliente ni muy fría, con una T entre 17 y 28°C. Si el agua esta demasiado caliente, cuando es ingerida por el animal puede agregar una carga de calor. La elevada cantidad de fluidos corporales perdidos mediante los procesos de sudor y jadeo puede incrementar el riesgo de disfunciones cardiovasculares. Por todas estas razones es importante aportar agua limpia y fresca durante el verano. Además, es conveniente mantener los bebederos a la sombra y limpiarlos frecuentemente. 

Continuará…ΩC

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Estrategias para mejorar la ingestión durante periodos de estrés por calor

  Manejo: 

El estrés por calor se produce cuando el animal es incapaz de disipar suficiente calor para mantener su temperatura (T) corporal por debajo de 38,5 °C. Este aumento en la T corporal puede proceder del ambiente cuando las T ambientales son elevadas o puede ser producido internamente durante los procesos de fermentación ruminal y metabolismo de nutrientes. Además, el estrés por calor provoca un aumento del ritmo respiratorio (jadeo) para aumentar la eliminación de calor. Este aumento en la actividad física es el responsable de que los animales en ambientes calurosos produzcan más calor que enambientes fríos.

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La producción de calor interno aumenta al incrementar la producción de leche y el consumo de alimentos, por lo que vacas más productoras son más sensibles al estrés térmico que las vacas menos productoras. Un estudio llevado a cabo en Israel (Berman) demostró que la T a la que las vacas comienzan a sufrir los efectos del estrés por calor era 5 °C más baja al aumentar la producción de leche de 35 a 45 kg/día. Además, reportaron que la velocidad del aire incrementa esa temperatura umbral máxima, indicando que las vacas que están alojadas en instalaciones que disponen de ventilación forzada pueden tolerar mayores T ambientales.

Una medida fisiológica que adoptan los animales para reducir la producción de calor es disminuir el consumo, así menos calor debe ser disipado. El estrés por calor estimula el centro de la saciedad localizado en el hipotálamo provocando una reducción en el consumo y por consiguiente un descenso en la producción. El consumo de materia seca (MS) disminuyó desde 20 hasta 14 kg cuando la T corporal de vacas sometidas a estrés por calor ascendió de 38,5 a 40°C. La producción lechera también se redujo de 34,3 a 27,8 kg/día (Knapp y Grummer). Estos resultados concuerdan con estudios recientes realizados en la Universidad de Arizona con vacas de alta producción (producciones superiores a 35 kg/día). Los autores afirman que las vacas lecheras comienzan a disminuir la producción cuando la T rectal supera los 38,5 °C. Este aumento en la T corporal ocurrió con T ambientales de 22 °C cuando la humedad relativa (HR) ambiental superó el 45% (Collier y col).

Las vacas en lactación empiezan a disminuir la ingestión de alimentos cuando la T ambiental supera los 25– 26 °C, con una marcada reducción cuando la T supera los 30°C (NRC). Sin embargo, además de la T, otros factores ambientales deben ser considerados. Investigadores de la Universidad de Cornell desarrollaron una ecuación para corregir el consumo de MS según la T ambiental, HR, velocidad del viento y exposición directa a la luz solar (tabla 1). Se puede apreciar que cuando la T ambiental es de 20 °C, la HR óptima es 50%. Sin embargo, cuando la T ambiental supera los 24°C disminuye considerablemente la ingestión de alimentos al aumentar la HR del ambiente. Esto es debido a que cuando la HR ambiental es elevada disminuye la capacidad de eliminar calor a través de los pulmones durante la respiración y el jadeo, ocasionando un aumento en la T corporal y una reducción de la ingestión.

Datos obtenidos de Fox y Tyluki. Los datos han sido obtenidos para animales alojados permanentemente a la sombra y sin ventilación artificial, por lo que los factores de velocidad del viento y las horas de exposición directa a la luz solar fueron cero. Se utilizó la formula para temperatura ambiental superior a 20°C sin enfriamiento nocturno.

Sin embargo, cuando las T ambientales disminuyen durante la noche por debajo de 21 °C las vacas pueden tolerar mayores T durante el día, esto sugiere que hay que encontrar medidas para disminuir la T durante la noche siempre y cuando sea necesario. Además, también ha sido publicado que la disminución en el consumo y la producción están más correlacionados con las condiciones climáticas de dos días anteriores que con las condiciones ambientales del mismo día (West).

La disminución del consumo de MS es menos acentuada en vacas de menor consumo y/o menor producción. Maust y col., llevaron a cabo un experimento para comprobar los efectos del estrés por calor sobre el consumo según el momento de la lactación. Las vacas en mitad de la lactación (100 a 180 días en leche, DEL) fueron las más afectadas, a continuación las de final de lactación (180 – 260 DEL) y por último las vacas al principio de la lactación <100 DEL). Las vacas al principio de la lactación consumieron la menor cantidad de MS, sin embargo fueron las que más leche produjeron. Esto indica que los animales al comienzo de la lactación utilizan las reservas corporales para compensar los efectos del calor. Además, los efectos del estrés por calor también dependen del número de lactancias. Holter y col., encontraron que vacas multíparas gestantes en mitad de la lactación expuestas a estrés por calor deprimieron más el consumo de MS (22%) que vacas primíparas (9 %) en el mismo estado de lactación y gestación.

Como ha quedado demostrado, el estrés por calor disminuye el consumo y por lo tanto la producción láctea. Pero experimentos realizados en la Universidad de Arizona demuestran que la reducción de la ingestión provocada por el efecto del calor solamente es responsable de un 40 – 50 % de la reducción en la producción. Otras alteraciones biológicas, como cambios en el sistema endocrino y aumento de los gastos de mantenimiento, también contribuyen a la disminución de la energía disponible para la producción láctea (Baumgard y col; Rhoads y col; Wheelock y col). Durante el estrés por calor, además de reducir el consumo, las vacas buscan la sombra y la ventilación, aumentan el consumo de agua, disminuyen la actividad física y aumentan el ritmo de respiración (jadeo) y el sudor.

Mejora de las instalaciones

Proporcionar agua limpia y fresca, suficiente sombra y buena ventilación es indispensable para asegurar altas producciones. Pero bajo el estrés por calor son necesarias otras medidas adicionales. Cuando los animales no están sometidos a estrés por calor, gran parte del calor corporal se elimina a través de la piel. Sin embargo, según aumenta la T ambiental aumentan las pérdidas de calor por medio de los pulmones y disminuyen las pérdidas de calor a través de la piel. Los animales aumentan el ritmo de la respiración (jadeo) para aumentar la eliminación de calor mediante evaporación. Las pérdidas de calor a través de la piel aumentan cuando la piel y la capa de pelo se mojan. El calor corporal de los animales provoca que el agua se evapore disipando el calor corporal. Una de las medidas más efectivas para mejorar el consumo de MS y la producción láctea es la instalación de aspersores en la línea del comedero. Estos aspersores forman gotas de gran tamaño que son dispersadas sobre el dorso del animal mientras este se encuentra en el comedero. Las gotas de agua deben de ser lo suficientemente grandes para mojar la piel del animal y deben ser aplicadas de forma intermitente para dar tiempo a que se evaporen antes de comenzar el siguiente ciclo de mojado.

La tabla 2 resume los beneficios obtenidos en varios experimentos realizados en USA con el sistema de enfriamiento compuesto por aspersores y ventiladores. Investigadores de la Universidad de Missouri-Columbia (Igono y col), comprobaron el efecto de mojar las vacas durante el verano. Para ello colocaron dos líneas de aspersores en una instalación de cubículos, una línea en el comedero y la otra en el pasillo entre los cubículos y la pared lateral. Los aspersores estuvieron funcionando en ciclos de 30 min (20 min. encendidos - 10 min apagados). A pesar de que consiguieron bajar la temperatura rectal 0,3°C, solo mejoraron la producción de leche en 0,7 kg (23,9 kg en el grupo experimental). Un año después repitieron el experimento (Igono y col.), pero esta vez incluyendo un sistema de ventilación forzada en la línea de comedero y en los cubículos. En este caso la producción de leche aumentó en 2,0 kg por día. Esto demuestra que al incrementar el movimiento de aire que rodea a los animales que han sido mojados aumenta la evaporación de calor a través de la piel.

En otro experimento llevado a cabo en Alabama, Lin y col., (Tabla 2) al instalar aspersores en la línea del comedero mejoraron la producción de leche y el consumo MS en 1 kg al día. En ese experimento los aspersores estuvieron funcionando en ciclos de 15 min. (3 min. encendidos - 12 min. apagados). Ambos tratamientos contaban con ventiladores en el comedero y sobre los cubículos. Pero los ventiladores por sí solos no mejoraron el confort de los animales. Los trabajos de Missouri y Alabama indican que en situaciones de estrés por calor severo el tratamiento de las vacas exclusivamente con aspersores o con ventiladores no es suficiente para disminuir la T corporal de los animales por debajo de 39,1°C y estas dos herramientas deben usarse en combinación.

Una serie de estudios llevados a cabo en Kansas State University evaluaron la eficacia de diferentes sistemas de enfriamiento para aliviar los efectos del estrés por calor. En el primer experimento realizado durante el verano de 1999 (Brouk y col., Tabla 2) se evaluaron tres diferentes combinaciones de aspersores y ventiladores en naves con 4 filas de cubículos. Todos los sistemas disponían de aspersores en la línea de comedero programados con ciclos de 15 min. (3 min. funcionando y 12 min. apagados). El tratamiento 2S disponía de dos filas de ventiladores sobre los cubículos, el tratamiento F+S disponía de una fila de ventiladores sobre los cubículos y otra sobre el comedero y por último, el tratamiento F+2S disponía de dos líneas de ventiladores sobre los cubículos y una línea sobre el comedero. No aparecieron diferencias significativas en el consumo de MS entre los tratamientos pero sí en la producción de leche. Las vacas enfriadas con ventiladores sobre los cubículos y la línea de comedero produjeron más leche que las enfriadas con ventiladores solo en la línea de comedero (44,9 vs 43,9 kg/día). No aparecieron ventajas productivas al doblar el número de ventiladores sobre los cubículos (F+2S). En otra prueba realizada posteriormente (Brouk y col., Tabla 2) evaluaron dos sistemas de enfriamiento, ambos con aspersores y ventiladores sobre la línea de comedero pero solamente uno de ellos disponía de una línea de ventiladores sobre los cubículos (F+S). Los investigadores comprobaron que al complementar los ventiladores situados en el comedero con los situados sobre los cubículos aumentó la producción de leche en 2,6 kg/día. Basados en los resultados de estas dos pruebas, los autores concluyeron que el sistema de enfriamiento más efectivo para instalaciones con 4 filas de cubículos está compuesto por aspersores en la línea de comedero y dos filas de ventiladores, una sobre los cubículos y otra en el comedero. Sin embargo, los resultados fueron diferentes para naves con 2 filas de cubículos y sistema de aspersión sobre la línea de comedero (Brouk y col; Tabla 2). Para este tipo de instalaciones el mejor sistema de enfriamiento está formado por una línea de aspersores sobre el comedero y una línea de ventiladores sobre los cubículos (S). Una fila adicional de ventiladores sobre el comedero no mejora la producción. El ancho de las naves con 2 filas de cubículos es menor que en las naves de 4 filas, esto provoca un aumento de la ventilación natural.

La frecuencia de mojado y del flujo de aire también influyen en la eficacia del sistema de enfriamiento (Brouk y col). Para aumentar la eficiencia de la aspersión, los animales deben estar secos antes de comenzar el siguiente ciclo de mojado. La capacidad de diferentes frecuencias de mojado (ciclos cada 5, 10 y 15 min.) fue comparada para disminuir la T corporal de vacas en lactación. Cada ciclo de mojado proporcionó cantidades de agua similares en todos los tratamientos (1,32 litros por plaza de comedero) durante el mismo tiempo (1 min.). El flujo de aire de los ventiladores fue continuo y aportó 20 m3/min. La disminución en la T corporal aumentó al incrementar la frecuencia de mojado. Los resultados indican que el sistema más efectivo para aliviar el estrés por calor es la ventilación forzada continua y frecuencias de mojado cada 5 min. Posteriormente para comprobar si el flujo de aire puede influir en la eficacia del sistema de enfriamiento, se evaluaron tres diferentes flujos de aire (14, 21 y 25 m3/m) con frecuencia de mojado cada 5 min.

El sistema con menor flujo de aire fue el menos efectivo y no hubo diferencias entre los otros dos. Este experimento demostró que no hay ventajas al aumentar el flujo de aire por encima de 21 m3/min. cuando la frecuencia de mojado por aspersión es de 5 min. Para reducir la cantidad de agua utilizada en el sistema de aspersión, algunas instalaciones han optado por instalar sistemas de atomización de agua a alta presión mediante microdifusores o nebulizadores. A diferencia de los aspersores, estos sistemas dispersan gotas muy finas. Si estas gotas no son capaces de mojar por completo la capa de pelo y la piel del animal, se puede crear una capa de aire entre la piel y la película de agua. Esta capa de aire aísla y puede impedir la eliminación de calor a través de la piel y agravar la carga de calor en los animales.

Según (Brouk y col.), el sistema de atomización de agua en la línea del comedero junto con ventilación forzada solo puede ser igual de eficiente que el sistema de aspersión (con ciclos cada 5 min.) cuando consigue mojar la piel del animal completamente. Para ello debe estar funcionando continuamente con un caudal de agua mínimo de 13 litros/hora. Cuando el ganado se moja con este sistema de atomización, se combina el efecto de enfriar el aire del entorno con el de enfriar al animal mediante la evaporación del agua de la piel. Microdifusores con caudales de agua de 6,5 litros/h pudieron disminuir la T corporal de las vacas pero no fueron tan eficientes como los microdifusores con caudales de 13 litros/hora o los aspersores con ciclos de 5 minutos. El sistema de microdifusores con alto caudal (13 litros/hora) utiliza un 18% menos agua que el sistema de aspersores con frecuencias de 5 min. (1,3 litros/min. o 16 litros/h). Son necesarios más estudios productivos para comprobar si esta reducción en la utilización de agua compensa el mayor aumento de la HR ambiental, sobre todo en climas donde la HR ambiental es elevada. En el campo se han podido apreciar un aumento de los problemas respiratorios en granjas que usan sistemas de atomización, sobre todo cuando ventilación no es adecuada y el nivel de HR ambiental es elevado.

Un programa de enfriamiento puede incrementar la frecuencia de mojado en el comedero según aumenta la T. Un ejemplo de programa de enfriamiento es el siguiente:

• T entre 25 y 30 °C: un ciclo de mojado cada 12 min

• T superior a 30 °C: un ciclo de mojado cada 8 min.

Cada ciclo de mojado puede tener una duración entre 45 y 60 segundos. Los ventiladores deben funcionar continuamente cuando la T ambiental sea superior a 20 °C. Aunque estas recomendaciones pueden servir como ejemplo, cada granja debe confeccionar un programa de enfriamiento específico según los factores ambientales, el diseño de la nave, el nivel de producción y el estado de los animales. Los animales en preparto (3 semanas) y en lactación temprana son los más sensibles al estrés por calor, por lo tanto las medidas de refrigeración en esos animales deben ser más intensas que en el resto.

Estrategias alimentarias

Debido a la disminución del consumo causado por el estrés por calor, los nutricionistas generalmente incrementan la energía de la ración aumentando el aporte de concentrados y rebajando la cantidad de forrajes. Esta práctica es recomendable siempre que se aporten los niveles mínimos de fibra efectiva necesarios para estimular la rumia y mantener un pH ruminal adecuado. Las vacas estresadas por calor disminuyen la rumia y además tienden a seleccionar las partículas finas en las dietas unifeed (ración completa mezclada) más que en épocas frías. La combinación de raciones más concentradas, junto con la menor capacidad de los animales a mantener el pH ruminal, aumenta el riesgo acidosis ruminal durante épocas cálidas. Estos problemas de salud ruminal se pueden apreciar en las granjas en una disminución en el porcentaje de grasa de la leche y en un aumento de la incidencia de cojeras.

Continuará…ΩC

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Poliomelía en ganado bovino

A través del tiempo nos hemos enterado de leyendas, mitos sobre la presencia de diferentes anomalías congénitas en los animales e inclusive en el hombre. Hoy gracias a la tecnología de la Inseminación Artificial, las lecturas genéticas, el genoma, los cruzamientos dirigidos es difícil que se presenten problemas como éste; sin embargo las anomalías congénitas pueden presentarse por diversos factores y es básico saber del tema. Los defectos congénitos, son definidos como anormalidades de la estructura o función que son presentes al nacimiento, ocurren con relativa frecuencia en el ganado. Pueden ser múltiples o pueden afectar algún órgano o sistema. Las anormalidades congénitas múltiples frecuentemente ocurren porque la malformación en una parte del cuerpo influyo directamente en la malformación de otra parte. Estas anomalías son asociadas con factores genéticos (transgenes, alteraciones cromosómicas), agentes ambientales (infecciones, toxinas, técnicas de fertilización, manejo) o una combinación de factores.

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