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Hato ganadero en Qro, con signos de recuperación

El 2018 será positivo para la rama pecuaria en la entidad, ya que se prevé instalar vasos de agua, centros de acopio en diversas regiones, entre otras acciones.

 


 

La recuperación del hato ganadero es una de las acciones prioritarias para la ganadería queretana.

Se estima que al cierre del 2018 haya una recuperación total, en contraste con la baja del hato que se reportó una década atrás, expuso el presidente de la Unión Ganadera Regional de Querétaro (UGRQ), Alejandro Ugalde Tinoco.

La disminución del hato ganadero fue consecuencia, entre otros factores, del desinterés de las nuevas generaciones.

En los últimos dos años, contextualizó, se ha observado una recuperación gradual, la cual ha sido posible gracias a programas de repoblamiento efectuados a través de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Querétaro (Sedea) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

“(El hato ganadero) ha crecido 6% en los últimos dos años, la verdad es algo muy importante. Habíamos cuantificado que en los últimos 10 u 11 años se había perdido casi 10 o 12% del hato ganadero; ahorita hemos crecido 6%: ya vamos a la mitad de lo que se perdió”, explicó Ugalde Tinoco.

Al respecto, proyectó que el 2018 será un año positivo para la producción pecuaria en el estado, pues se prevé instalar vasos de agua, centros de acopio en diversas regiones, entre otras acciones.

Para la zona serrana, se proyecta instalar dos vasos de agua en el municipio de Landa de Matamoros, en beneficio de 4,000 productores.

PLAN DE NEGOCIOS

En la zona serrana y en el sur del estado, se planea instalar centros de acopio para ganado menor; en cada uno se requiere una inversión de 20 millones de pesos.

Mediante estos centros se busca generar un plan de negocios que garantice la venta de la producción y mejore los precios a los productores. Se tratará de gestionar recursos para su ejecución, por lo que podrían operar en el 2019.

“También tenemos la posibilidad de hacer un centro de acopio en la zona del semidesierto, principalmente en Cadereyta, para poder reunir todo el ganado menor y tener un mejor precio de referencia para los productores”, expuso el presidente de la UGRQ.

También este año se proyecta ejercer, en coordinación con la Comisión Nacional de Zonas Áridas, 4 millones de pesos para rehabilitar agostaderos; es decir, tierras con capacidad para producir forraje para el ganado.

Además, se impulsará un programa de siembra de semilla de pasto en beneficio de productores ganaderos, con una inversión de 10.5 millones de pesos: 7.5 aportados por la Sedea y 3 millones por productores y la UGRQ.

CIFRAS DE ENERO

De acuerdo con cifras preliminares, en enero del año en curso la producción estatal de carne en canal fue de 29,572 toneladas (bovino, porcino, ovino, ave), lo cual implica 6.6% más que en enero del 2017, año en que ascendió a 27,733 toneladas de carne en canal.

El 2017 cerró con 386,467 toneladas de carne en canal, 12.5% por encima de las 343,615 producidas en el 2016, de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, de Sagarpa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: El Economista 

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Arriesgan estatus ganadero

EL PROCESO DE INSPECCIÓN DE PRUEBA DE HATO TENÍA UN COSTO ESTIMADO EN UNOS 50 MILLONES DE PESOS ANUALES

 

Desde que Durango recuperó el estatus para exportar ganado a Estados Unidos, se relejaron las medidas de sanidad al grado de ponerlo en riesgo de nuevo.

Salomón Rezéndez Botello, presidente del Colegio de Médicos Veterinarios Zootecnistas de Durango, explicó que como parte de los trabajos que se habían realizado para recuperar el Estatus Ganadero Acreditable Modificado, estaba la realización de una prueba de hato anual.

La prueba se realizaba para detectar casos de tuberculosis, que es uno de los problemas de sanidad más recurrentes; de brucelosis, que a nivel nacional representa una alerta, e incluso de garrapata. El proceso de inspección de esta prueba de hato tenía un costo estimado en unos 50 millones de pesos anuales, para la totalidad de lo ganaderos; es decir, que cada uno de los productores debía pagar 50 pesos en promedio para la inspección.

Fue este factor económico el que orilló a tomar la decisión institucional de suspender las pruebas de hato, con el argumento de que representan un gasto excesivo para los productores pero sin considerar que es un riesgo para la gandería local.

En su opinión, relajar estas medidas constituye un retroceso a los avances en materia de sanidad que ya presenta el estado y por los cuales es reconocido a nivel nacional e internacional.

"Ha sido mucho trabajo por parte del gremio veterinario, se le ha invertido mucho dinero, se han tenido tropiezos, hemos perdido el Estatus y hemos vuelto a recuperarlo", destacó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: El Siglo de Durango 

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