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Manejo agronómico del cultivo de pastos tropicales Destacado

Manejo agronómico del cultivo de pastos tropicales

Más de la mitad del uso del suelo de la planicie costera de la zona central del Estado de Veracruz se dedica a la ganadería. En esta región predomina el clima cálido subhúmedo con lluvias en verano (Aw) y los suelos son del tipo vertisol, feozem y fluvisol, que tienen buen potencial para el establecimiento y uso de praderas.

La mayor parte de los ranchos que se localizan es esa región, manejan el ganado en un sistema para el doble propósito de ordeñar y producir becerros para engorda, por lo que generalmente utilizan razas de ganado Cebú encastadas en diferentes grados con razas europeas especializadas en producción de leche como son Holstein y Suizo Pardo Americano. Frecuentemente en este sistema de producción, se utiliza poca tecnología en el manejo de animales, pero quizá lo más importante, es que la alimentación del ganado depende casi exclusivamente del recurso pastizal, el cual se encuentra representado todavía en gran proporción por especies nativas de bajo valor forrajero y que, en general, se manejan en forma inadecuada.

Anteriormente se habló de la elección de las especies y del establecimiento de las praderas. En esta ocasión, el tema será el manejo de los potreros, para tratar de lograr una producción rentable y sostenida a lo largo del tiempo.

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Manejo agronómico del cultivo
El concepto de “cultivo” de pastos tropicales da la idea (correcta) de que las praderas se deben de establecer cuidadosamente y vigilar su desarrollo de manera periódica y permanente.

El manejo agronómico se refiere a las prácticas que se emplean, junto con el manejo del pastoreo, para mantener las praderas en óptimas condiciones, y son 3:

1. El control de malezas.
Las malezas son plantas indeseables porque el ganado no se las come, y compiten por espacio, luz, agua y nutrimentos del suelo con las plantas que interesan (en este caso, son los pastos establecidos); además, algunas son espinosas o producen comezón, o son tóxicas, de manera que dificultan el manejo, lastiman a personas y animales, y como el ganado no se las come, se reproducen fácil y rápidamente. Por esto, su combate es una práctica obligada, en especial durante la fase del establecimiento.

El control cultural se efectúa a través de una preparación adecuada de la cama de siembra, lo que además de airear y mullir el terreno, destruye la vegetación indeseable y posteriormente, cuando la siembra se haga en surcos, se pueden pasar una o dos labores de cultivo. Para las praderas que se van a establecer, esto intensifica la importancia de la práctica de preparar el terreno durante el final de la época de lluvias anterior al de la siembra y continuar preparándolo al inicio de lluvias, poco antes de sembrar, pues ayuda a que se eliminen malezas desde el inicio del establecimiento; la densidad adecuada de semilla en la siembra también ayuda a que la pradera permanezca libre de malezas porque no “caben” entre el cultivo.

Durante la fase productiva de la pradera un buen manejo del pastoreo es una herramienta fundamental para mantenerla libre de maleza.

Si a pesar de todo esto, se nota que las malezas representan un problema, se puede hacer lo siguiente:

a) Control manual. Es el método de control de malezas más efectivo, aunque lento y costoso. Se realiza desenraizando las hierbas.

b) Control mecánico. Es más fácil y rápido que el manual. Se realiza con machete o con desvaradora, pero lamentablemente, aunque resulta efectivo de momento, las plantas indeseables rebrotan.

c) Control químico. Consiste en el uso de herbicidas, selectivos o no, aplicados en forma dirigida. Al usar productos químicos es muy importante leer las etiquetas y seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante.

2. La fertilización.
La fertilidad de un suelo puede definirse por su capacidad para proveer de nutrientes a las plantas que sostiene. Cuando por condiciones naturales o del cultivo los suelos no tienen o han perdido su fertilidad, es necesario aplicar productos que contengan los nutrimentos que el cultivo de interés requiere. Los tres elementos más importantes son el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Potasio (K); en general, los suelos de la zona central de la llanura costera de Veracruz son muy pobres en N y P, pero ricos en K, por lo que se ha utilizado con éxito la dosis 150-60-00, que se refiere a la aplicación, anual y por hectárea, de 150 kg de N y de 60 kg de P2O5 (que es la forma de aprovechamiento del P) y nada de K. Para esa dosis, como fuente de N se usan 330 kg/ha de urea y como fuente de P2O5 se utilizan 130 kg/ha de superfosfato triple de calcio, pero debido a que el N es un elemento muy móvil y los efectos positivos de la aplicación de urea duran poco tiempo, su dosis se divide en tres fracciones de 110 kg/ha cada una, que se deben de aplicar a principios, a mediados y al final de la época de lluvias. De esta manera se aprovecha mejor este nutriente (N) tan importante para las plantas. Los 130 kg/ha de superfosfato triple de calcio se pueden aplicar todos a principios de lluvias, mezclados con la primera fracción de urea.

En cuanto al rendimiento de forraje, este se expresa en materia seca, ya que en fresco el pasto tiene cantidades variables de agua; en “materia seca”, se pueden comparar las productividades en diferentes épocas del año o entre diferentes especies, etc. También los requerimientos de los animales se expresan en base a “materia seca”.

La diferencia en producción anual de materia seca entre una pradera fertilizada y una no fertilizada puede calificarse como espectacular. Por ejemplo, a la dosis de fertilización recomendada de 150-60-00, praderas de Tanzania produjeron 82% más de forraje y de mejor calidad, que aquellas que no fueron fertilizadas, lo cual significa que casi se duplicó la capacidad de carga de las praderas fertilizadas. Otros zacates como el Taiwán, King grass, Guinea o Privilegio, Pangola, Señal, y el Insurgente, responden de manera parecida a la fertilización. Sin embargo, es casi seguro que existan suelos con características diferentes a los que se utilizaron en los trabajos experimentales de donde surgen los comentarios anteriores, y que se realizaron en el CE “La Posta”, por lo que se sugiere que realicen análisis de suelos en sus predios.

3. El control de plagas.
Desafortunadamente, durante la época de abundancia de forraje, cuando las praderas se encuentran en mejores condiciones, se suele presentar algún problema con la Mosca Pinta o Salivazo, o bien con el Gusano Falso Medidor. Si se detectan a tiempo los pequeños brotes de las primeras generaciones, se puede combatir con pastoreo intenso o chapeos; pero cuando el problema se generaliza, es necesario recurrir a métodos químicos (insecticidas).


Es muy aconsejable planear, con ayuda de hojas electrónicas (Excel) los costos de los trabajos, para así tener una mejor idea de la inversión necesaria.

También es aconsejable anotar datos productivos de los animales, para también poder dar seguimiento a las ventajas de estas o de otras prácticas.

El hecho de que las praderas sean perennes es importante, porque las buenas o malas prácticas de establecimiento y manejo se verán reflejadas en muchos o en pocos años de utilidad de la pradera, lo que a su vez debe de reflejarse en la productividad de sus animales. ΩC

Autor/es:Isaías López Guerrero,  Teresa B. García Peniche.

 

Modificado por última vez enLunes, 22 Febrero 2016 19:35
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