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Buenas practicas ganaderas bienestar animal (Segunda parte)

5) Empresas y vehículos de transporte: 

Los 414 envíos fueron realizados por 305 vehículos, lo que determina que hubo 26,3% de los vehículos que transportaron animales en más de una oportunidad. Sobre un total de 305 transportistas encuestados, el 97,33% presenta el vehículo de transporte con un solo piso y el 2,67% es de dos pisos. El 84,3% de los animales fueron transportados por camiones de uso exclusivo para el transporte de hacienda. En este tipo de camiones el hecho que fuera con semiremolque o chasis y acoplado no presentó diferencias importantes en los porcentajes de lesiones en las medias reses. Sin embargo, cuando los camiones no eran de uso exclusivo (camiones cerealeros y otros), los porcentajes de animales lesionados fueron mayores (Figura 18). 

6) Características de los recursos humanos involucrados en el transporte de animales: 

De acuerdo a la antigüedad laboral del chofer, se agruparon los animales transportados en tres niveles: menos de 2 años, entre 2 y 5 años y más de 5 años de antigüedad en el trabajo (Cuadro 6). 

El 72,3% de los animales fueron transportados por choferes con más de 5 años de antigüedad. Los porcentajes de medias reses con lesiones superficiales para cada región en los distintos niveles de antigüedad de los choferes fueron similares. En cuanto al nivel de educación del chofer, tanto en el nivel primario como el secundario y terciario, se encontraron similares porcentajes de lesiones. El 84,9% de los choferes no recibió ningún tipo de capacitación y el 70,9% manifestaron interés en capacitarse en bienestar animal. 

7) Estado del vehículo de transporte: 

En el Grá co 4 se muestra el “Estado de las paredes”, en forma porcentual, de los camiones involucrados en el transporte de los animales. Las paredes laterales y subdivisiones en mal estado (Figura 19), se constituyen en un factor de riesgo que puede afectar tanto la seguridad de los animales como la del personal interviniente. 

                                                   

En el Gráfico 5 se describe el “Estado de los pisos”, en forma porcentual, de los camiones involucrados en el transporte de los animales. 

Los pisos no sólo deben evitar caídas y resbalones para lo cual deben estar construidos como antideslizantes, sino que es indispensable que no produzcan lesiones (Figura 20) y deben permitir que las heces y orina drenen hacia contenedores y no causen trastornos a los animales durante el viaje. 

Respecto a la colocación y funcionalidad de los rodillos (Figuras 22, 23 y 24), de las 414 encuestas, sólo 344 especi caron su posición y funcionalidad.

                             

El 13,1% (45/344) se hallaban bien ubicados y funcionaban correctamente. En el Cuadro 7 se muestran las frecuencias en cada caso. 

Sobre la base del estado de las paredes, del piso, de la colocación y funcionalidad de los rodillos, fueron identificados dos grupos de vehículos de transporte: Muy buenos y malos. El primero, incluye a aquellos que tenían las paredes “Muy buenas”, los pisos “Muy buenos” y los rodillos funcionales. En el segundo grupo se ubicaron los vehículos que tenían las paredes y pisos en “Malas” condiciones y los rodillos no funcionales. El total de animales transportados por cada grupo se muestran en el Cuadro 8. Para este agrupamiento del “Estado del vehículo de transporte” se observó que en aquellos que se encontraban en malas condiciones el 43% de los animales transportados presentaron lesiones, mientras que cuando los animales fueron trasladados por vehículos de transporte en estado “Muy bueno” el porcentaje de lesiones fue del 38,8%. 

8) Estimación de las pérdidas económicas 

Frecuentemente, se menciona la pérdida del valor de la carne vacuna por la aparición de problemas que podrían ser evitados. Las lesiones observadas durante la faena constituyen un ejemplo claro del maltrato y sus consecuentes pérdidas económicas. 

Las lesiones superficiales afectan el tejido adiposo (grasa), son muestras del maltrato recibido
por el animal y afectan económicamente al frigorí co. 

Esto es debido a que los tejidos dañados son descartados por la inspección veterinaria antes que la carcasa sea pesada. Por lo tanto, recibieron el valor kg gancho/ res acordado, pero además en otros casos afectaron la calidad de cortes de alto valor comercial, como la tapa de cuadril (picanha) o los bifes angosto y ancho. El productor ganadero se encuentra afectado económicamente, obteniendo menor rinde nal, ya que el frigorí co descuenta los kg aislados de la media res. 

Las lesiones profundas que afectan al tejido muscular (carne) y óseo (hueso), ponen en evidencia un maltrato intenso y constituyen las mayores pérdidas económicas. 

Las lesiones traumáticas halladas fueron clasificadas por la profundidad (grados1,2y3)y la extensión (tipos A, B y C). 

Las cantidades obtenidas se muestran en el Cuadro 9. 

Las lesiones traumáticas halladas fueron extraídas por disección, registrándose el peso de la muestra, según grado y tipo. Las evaluaciones del peso, en kilogramos, de las pérdidas ocasionadas por as diferentes lesiones, se muestran en el Cuadro 10. 

Del producto entre la cantidad de lesiones y su peso surgen los kilogramos perdidos, con un total de 7.355,55 kg (Cuadro 11). 

Durante el estudio, fueron registradas 253 medias reses con contusión generalizada. El peso promedio de la media res obtenido al considerar las tropas que presentaban al menos un animal con contusión generalizada fue de 136 kg. La estimación de las pérdidas ocasionadas por contusión generalizada surge de valorar que la media res afectada genera una pérdida del 40% y por lo tanto, representa un perjuicio de 13.763,2kg. 

Las pérdidas totales se expresan en pesos, considerando que el costo promedio del kg es de 2,3 dólares, jando un valor de 3,17 $/ dólar. Para expresar las pérdidas por animal se dividió el total por los 15.361 animales que fueron faenados durante el período en estudio (Cuadro 12). 

Los decomisos y las lesiones provocadas por inyecciones no fueron tenidos en cuenta para realizar las presentes estimaciones, ya que son considerados daños provocados fuera de la etapa del transporte. 

Debido a las lesiones traumáticas y a la depreciación por cambio de destino por pH elevado, color, y otras características que alteran la calidad de la canal, por cada res se pierden $10 (U$S 3,15). La proyección de las pérdidas a la faena anual bovina, que en el año 2006 alcanzó a 13.418.824 animales, nos permite estimar, tanto sobre la base de decomiso directo como de la depreciación de las carnes (medias reses y cortes) por cambios de destino de consumo, un perjuicio aproximado de $134.508.669 (U$S 42.431.757), equivalente al consumo anual de carne vacuna de aproximadamente 290.000 personas en nuestro país (Figura 25). 

Se debe considerar que estos valores difieren del trabajo realizado por Rebagliati y col., publicado en el Cuadernillo Técnico No3 del IPCVA, dado que los perjuicios económicos fueron calculados en base a los datos obtenidos en dos frigorí co 

de consumo interno. En el presente, la evaluación de las pérdidas económicas para el transporte terrestre de hacienda alcanzó cifras importantes. Este incremento se logra al estimar las pérdidas teniendo en cuenta la eliminación o dressing del tejido afectado por las lesiones, con medición del peso del material decomisado y por el redestino de las carnes que no cumplen con las exigencias de los mercados internacionales de alto valor. 

DISCUSION 

El bienestar animal asociado a las buenas prácticas ganaderas o al manejo racional del ganado constituye un desafío que se ha decidido investigar. También es importante difundir los conocimientos para que puedan ser aplicados, mejorando la cantidad y calidad de los ganados y de la carne. 

La información disponible sobre la temática relacionada al transporte de rumiantes contribuye a las recomendaciones que permiten individualizar los momentos del proceso donde se generan las situaciones de maltrato. De esta manera, se puede obtener una dimensión de los perjuicios económicos provocados por las prácticas ganaderas, asociados con el transporte de hacienda donde no se aplican las normas de 

bienestar animal. Utilizando como referencia estas recomendaciones, se han investigado los factores de riesgo relacionados con los distintos puntos críticos del transporte de ganado, que causan pérdidas en la cantidad y la calidad de la carne. 

En el trabajo publicado por el IPCVA, el objetivo fue analizar los factores de pre-sacrificio y post-sacrificio que causan perjuicios económicos y que afectan la calidad de la carne. Esta investigación permitió iniciar la generación de información objetiva en la República Argentina sobre las pérdidas económicas de toda la cadena de ganados y carne. Este estudio de observación se fundamentó en muestreos objetivos, en forma directa, con las razas y categorías de bovinos, con los sistemas de producción en uso en nuestro país y con los medios de transporte automotor habitual. 

En el presente trabajo se observó que los animales provenientes de engorde a corral evidenciaron un trato más frecuente con el personal, debido al manejo, la forma de alimentación y las tareas habituales que con ellos se realiza. Dicho acostumbramiento actúa como un factor de protección para la calidad de la res, a la hora de realizarse el transporte de los animales que se han engordado con este sistema. Las observaciones efectuadas confirman una mayor frecuencia de lesiones en la región abdominal, que no reportan pérdidas o eliminación de masa muscular de la zona afectada, aunque se hallaron otros indicadores asociados al manejo intensivo, como costras y barro. Los animales que han permanecido en sistemas extensivos y con un contacto menos frecuente con el personal, al momento del transporte constituyen un importante factor de riesgo para la aparición de lesiones que puede provocar pérdidas en la cantidad y calidad de la carne. 

Los animales adultos tienen mayor riesgo de recibir lesiones durante el transporte, debido a la menor 

capacidad de reacción y mayor tamaño corporal que los animales jóvenes. 

El transporte de animales aspados es considerado por los distintos autores como una práctica no recomendable para el bienestar animal. En el presente trabajo se pudo constatar estadísticamente el mayor riesgo de aparición de lesiones cuando existe en la tropa al menos un animal aspado. 

La presencia de animales caídos son circunstancias de alto riesgo por la posibilidad de hallar contusiones generalizadas de los animales transportados. En general, implican forzar en ellos cambios rotundos de situación, como el hacinamiento, el paso por espacios reducidos, la variación de los pisos y el movimiento. La contusión generalizada se evidencia en la playa de faena y constituye la manifestación más contundente de estas circunstancias. 

El estado corporal de la tropa es otra de las características de los animales en la cual se hallaron diferencias entre las tropas consideradas muy buenas y buenas y aquellas regulares a malas. Los animales con condiciones anatómicas caracterizadas por salientes óseas prominentes y una delgada o inexistente capa de tejido adiposo subcutáneo (grasa), considerados regulares o malos, deberían ser embarcados en compartimientos o jaulas diferentes a los animales con estado muy bueno y bueno, si se pretende modi car las pautas de conducta durante los traslados. 

La duración del viaje constituye un factor de riesgo cuando se superan las 8 horas. Esta observación 

concuerda con las realizadas por Gallo y col., quienes no observaron animales caídos en el transporte de novillospor3a6horasysíenel transporte de más de 10 horas. 

La procedencia de las tropas desde provincias con diferentes sistemas de producción, tipo de hacienda y topografía de los caminos -no necesariamente la distancia entre una y otra- representó un factor de riesgo para la presencia de lesiones. 

El tiempo de espera para la descarga mayor a los 120 minutos, favorece la aparición de lesiones y la manifestación de estrés, constituyendo un riesgo para los animales transportados. 

Al considerar las características de los vehículos de transporte, no se pudieron constatar diferencias entre chasis-acoplado y semiremolque. Por el contrario, se observó que la utilización de camiones de uso no exclusivo para el transporte de animales (“cerealeros”), los cuales se hallan habilitados por SENASA, representan un importante factor de riesgo para el bienestar animal y la consecuente aparición de lesiones. 

En el caso de los camiones de doble piso, es recomendable utilizarlos para transportar las categorías de menor porte, ya que no cuentan con la disponibilidad de espacio su ciente para las categorías mayores. Las principales razones radican en el diseño, ya que la puerta de acceso es de pequeña dimensión, y las rampas del piso superior proporcionan un muy di cultoso ascenso y descenso. 

En los países desarrollados, donde se aplican las reglamentaciones sobre el bienestar animal, los habitáculos de transporte poseen rodillos que protegen las regiones laterales del cuerpo del animal y los miembros. En este trabajo, se observó la presencia de rodillos mal colocados y/o sin un funcionamiento correcto. Este importante elemento de seguridad para los animales se debe ubicar en los bordes de las puertas y pasadizos, con el objetivo de evitar que los animales se golpeen contra ellos al salir o entrar y, de esta manera, minimizar la aparición de lesiones en la res; no sólo tiene vital importancia el lugar y la forma donde se los ubica, sino que también se debe 

observar su diámetro y longitud y, fundamentalmente, su funcionalidad. 

En la cadena de ganados y carne, un factor de importancia crítica para el ganadero o productor es la elección del conductor o de la empresa de transporte. Los recursos humanos capacitados y entrenados en las buenas prácticas ganaderas constituyen una herramienta valiosa para lograr el bienestar animal y, como consecuencia, obtener signi cativos bene cios económicos. Las lesiones y el estrés en los animales, que causan pérdidas económicas y desvalorizan la calidad de la carne, pueden ser promovidas por la utilización excesiva de métodos agresivos, como el uso de picana, el tratamiento no humanitario en el traslado de los animales, el excesivo ruido o movimiento de los camiones en mal estado o sin el debido mantenimiento y tantas otras prácticas asumidas como costumbres o tradiciones que se contraponen con el bienestar animal. Bordiu; señala “una investigación seria conduce a reunir lo que vulgarmente se separa o a distinguir lo que vulgarmente se confunde”. Por lo tanto, se visualiza como tarea prioritaria convencer y sensibilizar a todos los involucrados en la cadena de la carne (productores, intermediarios comerciales, transportistas, procesadores e industriales, organismos o instituciones estatales y no gubernamentales) sobre la importancia que tiene reducir las pérdidas, mediante la utilización de buenas prácticas ganaderas que favorezcan el bienestar animal. 

RECOMENDACIONES FINALES 

Las estrategias para corregir los perjuicios dentro de la industria del ganado y de la carne deben incluir 

las recomendaciones para promover prácticas que contemplen el bienestar animal, para mejorar los sistemas de transportes actuales, y así minimizar el estres excesivo, las lesiones, la mortalidad de animales y/o defectos de la calidad de la carne. 

Nuestro interés es promover que estas recomendaciones sean difundidas a los productores, empresarios del transporte y transportistas de hacienda, autoridades, instituciones y organismos involucrados en la cadena de ganados y carne. 

Consideraciones especiales 

I. No existe hasta el momento, por parte de los distintos actores de la cadena de ganados y carne, una capacitación formal efectiva o conocimiento directo sobre el problema, que permita corregir o eliminar el uso de métodos agresivos, instalaciones inadecuadas y prácticas ganaderas desfavorables para el bienestar de los bovinos de carne. 

II. La ausencia de información en la aplicación de prácticas de bienestar animal nos permitió observar que existe gran interés por parte de los transportistas de recibir capacitación para lograr un estándar elevado de bienestar durante el manejo de los bovinos. 

III. En aquellos casos que los integrantes de la cadena consideran que tienen algún tipo de capacitación, se ha demostrado que no ha sido efectiva. Los objetivos de la capacitación, basados en evaluaciones sobre el comportamiento y la fisiología del bovino, deben orientarse hacia la resolución de problemas puntuales y brindar los instrumentos que permitan ejecutar acciones correctivas ante la presentación de contingencias. 

IV. La utilización de malas prácticas en la cadena de ganados y carnes no podrá cambiar por si sola; es necesario tomar la decisión de erradicar el mal manejo mediante la transferencia de conocimientos. Se deberá poner énfasis en la selección y capacitación del personal para que los hábitos indeseables desaparezcan. 

V. Se debe considerar la formación en Bienestar Animal, buscando la armonización de la capacitación especí ca y efectiva de los distintos actores. 

Pérdidas económicas 

Las pérdidas económicas provocadas por el transporte de hacienda pueden ser reducidas mediante la utilización de diferentes estrategias, tales como: 

I. El control de los factores de riesgo, como son la mezcla de distintas categorías, la presencia de animales aspados entre los animales transportados, la duración excesiva del viaje, el tiempo de descarga muy prolongado. 

II. La capacitación de los distintos actores de la cadena de ganados y carnes sobre bases sólidas y reales. 

III. La inspección periódica de la infraestructura y de los medios de transportes destinados al traslado de ganado bovino. ΩC 

Autor/es: Ghezzi, Marcelo Daniel; Acerbi, Rodolfo; Ballerio, Marcelo; Rebagliati, Juan Ernesto;Diaz, Mauricio David; Bergonzelli, Pablo; Civit, Diego; Rodríguez, Edgardo Mario;Passucci, Juan Antonio; Cepeda, Rosana; Sañudo, María Elena; Copello, María;Scorzielo, Jorgelina; Caló, Melina; Camussi, Eugenia; Bertoli, Jose na; Aba, Marcelo Alfredo. 

  

Modificado por última vez enJueves, 07 Septiembre 2017 08:16
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