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Ganancia de peso diaria de machos castrados vs. machos enteros durante la recría

Ganancia de peso diaria de machos castrados vs. machos enteros durante la recría

El objetivo del estudio fue determinar el impacto de la castración al inicio de la etapa de recría sobre su ganancia diaria de peso. Se utilizaron 20 animales de biotipo cárnico cuyo peso promedio inicial fue de 189,5 kg (± 4,3 EEM). La mitad fue asignada aleatoriamente a uno de los dos tratamientos, que correspondieron a teneros castrados después del destete al inicio de la recría y la otra mitad correspondió a animales enteros.

 

Todos los animales fueron manejados de forma similar, pastoreando praderas naturales compuestas mayoritariamente por Trifolium repens L., Achillea millefolum L. y Anthoxanthum odoratum L. El diseño experimental fue completamente al azar, siendo la unidad experimental y observacional cada animal. 

El período de evaluación fuede90díasyelpesodelos animales fue registrado a intervalos de 15 días. Los datos fueron analizados con el paquete estadístico JMP (SAS Institute N.C., USA), utilizando un análisis de covarianza con el peso inicial como cofactor y con un nivel de significancia del 5%. Las ganancias de peso total durante el período de estudio fueron de 113,6 y 117,6 kg (± 5,7 EEM) para castrados y enteros, respectivamente. ç Las ganancias diarias de peso para los 90 días fueron 1,27 y 1,30 kg/d (± 0,06 kg/d) para castrados y enteros, respectivamente (P = 0,79). Los resultados obtenidos permiten concluir que no existen ventajas productivas al mantener animales enteros en la recría, aumentando con ello el riesgo de estrés, sufrimiento y riesgo de los operarios al realizar la posterior castración. 

La castración de los machos en la ganadería de carne tiene por objeto reducir la agresividad y comportamiento sexual indeseado, así como también mejorar la calidad de la carne producida (Field). Por otra parte, el posicionamiento de la temática del bienestar animal y su impacto tanto en la producción como en la calidad del producto obtenido ha cobrado mayor relevancia durante la última década (Müller- Lindenlauf et al.). Sin embargo, también ha cuestionado algunas prácticas habituales de manejo animal tales como inyecciones, descuerne y castración (Mosher et al.). En este sentido, Hocquette et al., han asociado a la castración como uno de los factores extrínsecos que afectan la calidad de la carne. 

En tanto, Duff y Galyean., de nen la castración como una de las actividades que generan mayor estrés en los animales. A la fecha, una gran parte de los esfuerzos realizados en Chile referentes al bienestar animal han estado asociados al transporte del ganado, pero poco a poco se han incorporado nuevas temáticas como la castración o destete. 

En Chile, una gran mayoría de los productores castran convencionalmente sus animales, antes de nalizar la etapa de recría, con al menos un mes de anticipación previo a la fecha de venta para su engorda. Lo anterior con la idea de aprovechar las hormonas naturales que el macho produce y el impacto de estas sobre la e ciencia y producción del animal en crecimiento. Sin embargo, en este punto existe controversia dado que la producción de hormonas anabólicas naturales no es signi cativa sino hasta después de la pubertad, la cual en promedio se alcanza a los 10 meses de vida, aún cuando existen otros factores que pueden modificar la edad de la pubertad, tales como la raza y el estado nutricional del animal (Bretschneider). En consecuencia, la castración post-puberal generaría estrés en el animal con una consecuente reducción en su respuesta productiva y un mayor tiempo de recuperación de sus heridas, lo que diluye los efectos positivos que implica dejar los animales intactos (Jago et al; Fisher et al). El dejar los animales enteros implica que la carne sea más magra y que el manejo de los mismos sea un poco más complicado, debido a los efectos de temperamento asociados a los animales enteros así como un mayor riesgo de estos a presentar altos valores de pH en la canal (Field; Knight et al.). La hipótesis a evaluar fue que la producción de testosterona de los machos enteros a esta edad no es su ciente como para generar efectos medibles en ganancia diaria de peso. Por ello, el objetivo de esta investigación fue determinar si la práctica común de castración realizada al comienzo de la etapa de recría presenta alguna desventaja en términos de ganancia diaria de peso al compararlos con machos enteros. 

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MATERIALES Y MÉTODOS 

El ensayo fue realizado en el fundo Los Álamos, ubicado a 8 km al sureste de la ciudad de Osorno, de la misma comuna. Los animales utilizados correspondieron a 20 terneros destetados enteros de biotipo cárnico (híbridos Angus, Hereford y Clavel), adquiridos en la feria Ganaderos de Osorno, los que pastorearon una super cie de 20 hectáreas de praderas naturales mejoradas por un período de 90 días durante la primavera. Los animales fueron pesados a su llegada al predio (189,5 kg ± 4,3 EEM), posteriormente fueron asignados en forma aleatoria a uno de los dos grupos de 10 animales. Los animales castrados fueron identi cados con aretes de color blanco y los animales enteros con aretes de color celeste. A todos los animales se les realizó el mismo manejo sanitario, consistente en antiparasitario vía subcutánea (Ivermectina; 1 mL/50 kg de peso vivo). Los animales del grupo 1 fueron castrados el 21/09/2010 mediante método convencional (cirugía). La zona de cirugía y los utensilios fueron desinfectados mediante agua con yodo, mientras que la desinfección de la herida se efectuó con cloranfenicol spray. Los pesajes se realizaron individualmente a intervalos de 15 días durante la mañana sin destare con balanza digital (Gallagher, modelo 300), comenzando el 28/09/2010 y nalizando el 27/12/2010. 

Las especies dominantes de la pradera utilizada correspondieron a trébol blanco (Trifolium repens L.), pasto oloroso (Anthoxanthum odoratum L.) y mil en ramas (Achillea millefolium L.). Al nalizar el ensayo se realizó un análisis bromatológico rutinario de la pradera en el laboratorio de INIA Remehue Osorno (22 de diciembre del 2010) observándose los resultados presentados en el Cuadro 1. 

Diseño experimental y análisis estadístico 

El modelo experimental utilizado correspondió a un diseño completamente al azar con dos tratamientos: animales castrados vs. enteros. El número de unidades experimentales y observacionales fue de 10 por tratamiento. Se realizaron pruebas de normalidad (ShapiroWilk) y homocedasticidad (Levene), así como un Análisis de Covarianza, utilizando el peso inicial como covariable. 

El nivel de signi cancia fue de 5%. El modelo estadístico evaluado fue: 

Yij= μ + αi + b Xij + εij 

dónde: μ corresponde al promedio de la población; α representa el efecto del “iavo” tratamiento, b es un coeficiente de la relación entre la covariable y la variable dependiente, Xij es la covariable peso inicial y ε es el error experimental asociado al iavo animal del javo tratamiento. Los datos fueron analizados con el paquete estadístico JMP 11.0 (SAS Institute, N.C. USA). 

RESULTADOS 

El Cuadro 1 presenta el valor nutricional de la pradera. En términos generalesseobservauncontenidode PC que sobrepasa los requerimientos de los animales en estudio, los que según el NRC (2000) son de aproximadamente un 10 a 12%. En éste caso se observó un valor de la pradera de 19,5%, lo que podría explicarse por la alta densidad de plantas de trébol blanco presentes en la pradera. El valor de energía metabolizable (EM) fue 0,1 unidades superior al valor de referencia y el FDN 13,6 puntos menor. Lo anterior, sumado al alto valor de digestibildiad representa un forraje de muy buena calidad, con un alto potencial de consumo. 

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La Figura 1 muestra la evolución en la ganancia diaria de peso vivo de los animales, presentando ambos grupos un patrón similar. Se observó un aumento sostenido de la ganancia de peso vivo, salvo al periodo comprendido entre el 10/12/2010 y el 27/12/2010 (75 días después de la castración), en el cual se registró una baja importante en la ganancia diaria de peso de ambos grupos, pero especialmente en el grupo de animales castrados (Figura 2). Así, al parecer, la calidad de la pradera sería adecuada para lograr altas ganancias de peso. En efecto la calidad Figura 1. Evolución de la ganancia de peso vivo de los terneros durante el período de estudio (Las barras representan el error estándar de la media). No obstante lo anterior, las ganancias del último periodo alcanzaron valores similares de GDP a la observada en los periodos de 30, 45 y 60 días después de la castración. Esto último producto de las mejores condiciones climáticas para el crecimiento de las praderas, pero con una diferencia de 0,36 kg/ día en favor de los animales castrados (1,29 vs. 0,93 para castrados y enteros, respectivamente), lo que re ejaría un efecto compensatorio. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas para las GDP de los novillos en ninguno de los períodos evaluados, incluido el período 5 cuyos promedios de GDP fueron de -0,03 kg/d y 0,35 kg/d para animales castrados y enteros (± 0,26 EEM; P = 0,32). 

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Como era esperable las ganancias de peso vivo fueron disminuyendo en la medida que avanzaba la temporada de estudio (Figura 2). En tanto, la Figura 3 muestra la ganancia diaria de peso a los 90 días para ambos tratamientos, no encontrándose diferencias entre estos (P = 0,79), pero en ambos tratamientos con ganancias por sobre el 1,2 kg/d. 

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DISCUSIÓN 

La calidad nutritiva de la pradera presentó valores similares a los reportados en la literatura (Anrique et al. ), e incluso superiores en términos de EM y FDN, lo que explicaría las ganancias de peso observadas, las que fueron superiores a las reportadas por Goic (2005b) de 0,6 kg/d en el área del llano central de la Región de Los Lagos bajo condiciones similares. Por otra parte, las GDP fueron levemente inferiores a los valores promedio de 8 años reportados por el mismo autor de 1,63 kg/d para sistemas de recría- engorda en la misma región. En este sentido, Siebald., señala que las praderas mixtas compuestas por varias especies presentan ventajas relacionadas con un buen balance de nutrientes, una menor incidencia de plagas y una mayor resistencia a condiciones adversas de climas. Sin embargo, uno de los problemas complejos es el manejo del pastoreo, debido a que en éste participan factores atribuibles a la pradera y al animal; y a decisiones que toma el productor para llevarlo a cabo (Goic). 

En tanto, la disminución de las ganancias de peso vivo en el tiempo en ambos grupos se explican por la curva natural de crecimiento de los animales, que presentan altas GDP durante el período postnatal, alcanzando su punto máximo al momento de la maduración, momento en el cual la GDP comienza a decrecer hasta que al animal alcanza su tamaño adulto (Hossner). 

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En lo referente a la menor GDP observada a los 75 días, esta podría haberse debido a una merma en la calidad y/o cantidad de forraje disponible, la cual no habría sido suficiente para satisfacer las demandas de los animales producto de las condiciones climáticas previas. Estas se caracterizaron por ser desfavorables para el desarrollo y crecimiento de la pradera, ya que durante el mes de noviembre hubo más frío de lo normal. Asimismo, las temperaturas ambientales y de suelo también fueron más bajas, lo que se tradujo en una menor acumulación de grados día respecto de un año normal. A lo anterior se suma un marcado dé cit de las precipitaciones y una mayor radiación solar (Santiba- ñez). 

La práctica de castrar los machos bovinos destinados al sacri cio ha sido discutida en extenso desde hace varios años, particularmente en lo referente a la edad en la que es más conveniente realizar éste procedimiento así como también sus efectos sobre la calidad de la carne y el manejo de los animales. Actualmente existe consenso de que los animales enteros crecen más rápidamente (15 a 17%) y utilizan el alimento más eficientemente (10 a 13%) que los novillos a una edad o peso de faena que permita la expresión androgénica de la testosterona. También hay consenso de que los machos enteros producen canales de mayor rendimiento con menos grasa y más músculo (Field; Seideman et al.). Por otra parte, la castración permite que los animales sean más dóciles o menos agresivos en su manejo, produzcan carne con un mayor grado de in ltración de grasa intramuscular, de mejor sabor, más jugosas y blandas que la de animales enteros (Rubio y Montiel; Knight et al; Bretschneider; Morón-Fuen mayor et al.). Además, la carne de machos enteros se asocia a olores, sabores y un color de la carne indeseable (Seideman et al.). Estos aspectos cobran gran relevancia en mercados en donde la calidad de la carne es premiada y los productores reciben el justo pago por la calidad producida. En el caso chileno, actualmente no existe un estímulo a producir carne de calidad o bien esto no es percibido a nivel de productores. De hecho, el ganado bovino es transado principalmente en ferias, incluidos los animales para engorda y animales gordos para faena, siendo las variables que determinan el precio fundamentalmente la edad, peso, conformación y fenotipo del animal. Asimismo, la normativa vigente de tipificación y calificación para el mercado interno considera la edad, cobertura grasa y contusiones como principales criterios de decisión. 

Por otra parte, al igual que el destete, la castración es un estímulo altamente estresante para el animal, especialmente si no se efectúa en el mismo período. No obstante, estas diferencias desaparecen al considerar el período completo de estudio (5 a 10 meses de edad), lo que concuerda con lo observado en la presente investigación. 

El momento en que se efectúa la castración depende de una serie de factores que incluyen aspectos tales como la losofía del productor, condiciones climáticas, disponibilidad de la mano de obra, demandas del mercado e infraestructura adecuada, entre otros (Imler et al). En Chile, así como en muchas otras partes del mundo, una gran mayoría de los productores cree que el retraso de la castración mejora el crecimiento de los terneros en comparación con los terneros castrados poco después del nacimiento; y dado que a los productores se les paga en función del peso, el dejarlos enteros cobra mayor relevancia para ellos. Sin embargo, la mayor parte de la literatura existente indica que la castración de los terneros poco después del nacimiento tiene un efecto mínimo o bien ningún efecto sobre el peso al destete (Bailey et al; Glimp et al; Looper et al). Esto último aún cuando, la edad a la pubertad varía entre razas fluctuando esta entre las 33 y 53 semanas. En la literatura se ha reportado que los toros Hereford alcanzan la pubertad entre las 39 a 52 semanas en tanto los toros Charolais de 33 a 53 y los Holstein de 39 a 41 (Bagu et al.). 

Como se señaló anteriormente, la mayor ganancia de peso de los toros en comparación a los novillos se explica por la actividad androgénica de la testosterona. En este sentido, Rawlings et al., indican que los niveles de testosterona en el plasma en animales enteros en el mismo período. No obstante, estas diferencias desaparecen al considerar el período completo de estudio (5 a 10 meses de edad), lo que concuerda con lo observado en la presente investigación. 

El momento en que se efectúa la castración depende de una serie de factores que incluyen aspectos tales como la losofía del productor, condiciones climáticas, disponibilidad de la mano de obra, demandas del mercado e infraestructura adecuada, entre otros (Imler et al). En Chile, así como en muchas otras partes del mundo, una gran mayoría de los productores cree que el retraso de la castración mejora el crecimiento de los terneros en comparación con los terneros castrados poco después del nacimiento; y dado que a los productores se les paga en función del peso, el dejarlos enteros cobra mayor relevancia para ellos. Sin embargo, la mayor parte de la literatura existente indica que la castración de los terneros poco después del nacimiento tiene un efecto mínimo o bien ningún efecto sobre el peso al destete (Bailey et al; Glimp et al; Looper et al). Esto último aún cuando, la edad a la pubertad varía entre razas fluctuando esta entre las 33 y 53 semanas. En la literatura se ha reportado que los toros Hereford alcanzan la pubertad entre las 39 a 52 semanas en tanto los toros Charolais de 33 a 53 y los Holstein de 39 a 41 (Bagu et al.). 

Como se señaló anteriormente, la mayor ganancia de peso de los toros en comparación a los novillos se explica por la actividad androgénica de la testosterona. En este sentido, Rawlings et al., indican que los niveles de testosterona en el plasma en animales enteros es altamente variable, pero que generalmente estos aumentan desde valores prácticamente indetectables al momento del nacimiento a un promedio de 3,73 ng/ml a los 11 meses de edad, seguido por una fuerte caída a 0,50 ng/ml a los 12 meses. Otros estudios señalan la existencia de dos períodos de aumento en la secreción de gonadotrofinas, coincidiendo el segundo de ellos con la pubertad. Así entonces, los niveles de testosterona en toros aumentan de forma importante a partir del 5° mes (Schams et al). Lo anterior coincide con lo reportado por Bagu et al., quienes además señalan una caída de los niveles de testosterona durante el 6° y 7° mes para nuevamente alcanzar valores similares a los observados en el 5° mes en el 8° mes. En tanto Rawlings et al., señalan que los niveles de testosterona son bajos durante el primer mes y aumentan gradualmente hasta el 7° mes, alcanzando valores de un animal adulto a los 10 meses de edad, lo que coincide con lo señalado por Amann y Walker. Basándose en lo antes expuesto es posible señalar que el deseado efecto androgénico no sería efectivo sino al menos hasta pasados los 6 meses de edad del animal. No obstante lo anterior, estos bene cios se diluirían al realizar la castración tardía (post- puberal), principalmente a causa del estrés y dolor que ésta provoca en el animal. En tanto, los datos del presente estudio no re ejan ventajas de los animales enteros por sobre los castrados, al menos para el período estudiado. En consecuencia, no se justi caría el postergar esta labor, ya que con ello se aumentan los riesgos para los operarios y los animales, reduciendo además su bienestar. 

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CONCLUSIONES 

Bajo las condiciones en las que se desarrolló el estudio la castración no resultó en desventajas en la ganancia de peso diario cuando se le comparó con animales enteros. Por ello, no se justi ca posponer la castración a una etapa post-pubertal y se recomienda hacerlo idealmente antes de los tres meses de edad. ΩC 

 

 

 

 

 


 

Fuente:  Arias, R.A. a*, Pérez, Fehrmann, J.A.b, Velásquez,A.C.b‡,Alvarado-Gilis, Ch.A.c a Instituto de Producción Animal, Universidad Austral de Chile,Valdivia-Chile.b Escuela de Agronomía, Universidad Católica de Temuco, Chile.‡ Núcleo de Investigación en Producción Agroalimentaria, Universidad Católica de Temuco 

Modificado por última vez enMartes, 08 Noviembre 2016 08:08
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